EDITORIAL

 

Identidad, globalidad y colaboración: El rol identitario de la revista especializada en Bibliotecología en América Latina

Identity, Globalization, and Collaboration. The role of the Librarianship Journal in Latin American

 

Alejandro E. Parada

Secretario de Redacción
Información, cultura y sociedad

 

En el mundo académico es bien sabido que las revistas especializadas representan la vanguardia temática de cada disciplina. En los últimos años, y sin entrar en el debate de la mentada crisis de lo impreso y su reemplazo por los paquetes electrónicos en el caso de la revista especializada, o de la convivencia de ambos soportes en una dualidad de versiones tipográficas y virtuales, el universo de las Humanidades y de las Ciencias Sociales y, en consecuencia, la Bibliotecología / Ciencia de la Información (B/CI), ha adquirido una extraordinaria visibilidad. Esta ausencia de opacidad permite conocer, rápidamente y, en muchas ocasiones en texto completo, las principales tendencias en nuestra profesión.
La principal pregunta que se plantea, en la instancia de editores de una revista especializada en temas bibliotecarios y desde un área geográfica alejada de los centros nodales en la gestación de conocimiento especializado, es la siguiente: ¿los temas de Información, cultura y sociedad incluyen las últimas orientaciones en la disciplina? Esto es: ¿los investigadores argentinos e iberoamericanos que optan por publicar en esta periódica, incursionan en los tópicos fundamentales de nuestro moderno quehacer bibliotecológico? El intento de su respuesta, sin duda, es un ejercicio de Bibliotecología comparada que amerita su reflexión, aunque sea de forma preliminar, dadas las características de un editorial y, por ende, la provisionalidad de sus aspectos conjeturales. La Bibliotecología comparada alcanzó un gran prestigio en el último tercio del siglo XX; hoy día, si bien no posee la pujanza de antaño en las Carreras de Bibliotecología / Ciencia de la Información, constituye un campo de vital importancia para construir esa ciudadanía profesional global que se impone internacionalmente a través de la revolución electrónica y de las numerosas virtualidades de gestión en la información.
Para llevar a cabo este examen preliminar, es posible tomar como ejemplo los trabajos del presente número de Información, cultura y sociedad y, en este marco, cotejarlo con el contenido de algunas revistas de Bibliotecología de prestigio internacional.
En el artículo de las españolas Virginia Bazán y Virginia Ortiz-Repiso, “Más allá del mostrador de referencia: del correo electrónico a la Web 2.0”, se aborda una temática insoslayable de la B/CI: la referencia en la esfera virtual moderna. Las prácticas y operaciones tradicionales de esta vertiente de la profesión se han visto superadas por las nuevas tecnologías y los software destinados a la referencia digital. Un nuevo mundo inesperado se ha abierto en forma extraordinaria para llegar desde las bibliotecas a los usuarios; la lista de esas innovaciones resulta, por momentos, casi inabordable en sus constantes mutaciones: blogs y su infinita blogosfera, wikis con su informalidad casi heterodoxa, las palpitantes redes sociales y sus diversas formas de apoderarse de la virtualidad (Facebook, Twitter, Tuenti, Hi5, MySpace, LinkedIn, entre otros) y las herramientas textuales y audiovisuales para compartir los recursos de internet, tan solo por citar algunos de los más conocidos. En consecuencia, el bibliotecario encargado de llevar a cabo un servicio de referencia debe tener las habilidades necesarias para reflexionar sobre su instrumentación correcta y, sobre todo, el espíritu crítico necesario para elegir el software adecuado según la función y las necesidades de su biblioteca. El mostrador de referencia se ha vuelto, en esta instancia, un campo de encuentro entre la virtualidad y lo humano. El desarrollo de la Web 2.0 en las bibliotecas, cualquiera sea su tipo, es vital, pues, para la B/CI; pero esta vitalidad plantea un nuevo desafío para los bibliotecarios: la necesidad de articular “la dimensión humana” en la fragmentación electrónica de las actividades de referencia. Un tema de amplia discusión se centra, por ejemplo, en la temática que determina sobre ¿qué sucederá, entonces, con la comunicación “cara a cara” entre el bibliotecario y el usuario? O bien, ¿hasta dónde el equipaje biológico de lo humano (léase bibliotecario) será suplantado por las prácticas de la Web 2.0 y, en el futuro, por la Web 3.0 y sus relaciones con la inteligencia artificial y las dimensiones semánticas?
El ensayo de Camilo Franco, “¿Acaso no somos bibliotecarios? El ideal humanista en la profesión bibliotecaria a la luz de las Normas para el parque humano de Peter Sloterdijk”, presenta uno de los tópicos menos cultivados por nuestra profesión: la construcción del campo teórico y filosófico de la B/CI. En los últimos años, frente al advenimiento de las TIC, la situación de la profesión ha sido motivo de nuevas aproximaciones teóricas en búsqueda de un pensamiento crítico y especulativo sobre la información1. En este caso, las ideas de Peter Sloterdijk resultan vitales para meditar sobre otra faceta de nuestro ejercicio: el intento de apelar a un llamado por una renovación del ideal humanista en el ámbito de los bibliotecarios. Este pensamiento no es un aporte ocioso o carente de solidez, ya que una disciplina como la B/CI que aspira a tener un rol importante en el concierto de las Ciencias Humanas, debe desplegar, necesariamente, su construcción ontológica y epistemológica en conjunción con el desarrollo teórico de dichas disciplinas.
Sandra Gisela Martín, en “Visibilidad y accesibilidad web de las tesinas de licenciatura en Bibliotecología y Documentación en la Argentina”, incorpora a los estudios bibliotecológicos en nuestro país, una zona prácticamente desconocida por muchos profesionales. Los estudios descriptivos y cuantitativos sobre la visibilidad y el acceso a la producción científica en tesinas de B/CI son, ciertamente, fundamentales para determinar un conjunto de temáticas clave en la formación y la enseñanza de la Bibliotecología en la Argentina. De este modo, emergen tópicos insoslayables que reflejan la formación profesional, tales como la visibilidad en la web de esas producciones textuales, su cantidad y posibilidad de acceso en texto completo, los metadatos de los registros en los catálogos y repositorios y, en especial, su distribución temática. Identificar estas representaciones y, fundamentalmente, su visibilidad y accesibilidad, es un paso fundamental para analizar el carácter de la literatura y la producción científica en nuestro país cuando se aspira a una licenciatura. Además, y este enclave no es menor, los datos estadísticos brindan la base necesaria para llevar a cabo, en un futuro no muy lejano, una interpretación cualitativa sobre esas temáticas, su acceso y, sobre todo, qué tipo de bibliotecario se está gestando en la Argentina.
Un tema como el que aborda Matías Maggio-Ramírez, “La biblioteca indigesta: una hipótesis sobre el horario de atención a los lectores en la Biblioteca Pública de Buenos Aires”, constituye un ejemplo de la trascendencia y el impacto que ha tenido la Historia Cultural en la articulación moderna de las Ciencias Sociales. La Historia de las Bibliotecas actual se encuentra reconfigurada por la presencia de la Historia de la Información. En cierta medida, los estudios de usuarios también han sido influidos por estas nuevas orientaciones. Las prácticas gregarias de lectura en el ámbito de la biblioteca se reconstituyen desde una representación tipográfica y virtual que, sin duda, se enmarca en un proceso de apropiación de los registros que con anterioridad no había estado en los temas de investigación de los bibliotecarios. Cruzar, entonces, la B/CI con la Historia de la edición y la Historia escrita moderna, significa incorporar a nuestra profesión una esfera desconocida del universo de los lectores, ahora inmersos en novedosas prácticas bibliotecarias. En esta conceptualización, la Historia de nuestra disciplina y sus mecanismos para registrar la información, inequívocamente, se vuelven vitales en el momento de analizar el pasado profesional.
Finalmente, un trabajo inserto en una temática de la modernidad virtual: “E-book reader: um novo cenário em informação e bibliotecas”, de Ana Vera Finardi Rodrigues e Isabel Merlo Crespo. La variación de los soportes de información en los procesos de larga duración, hoy día, representa uno de los temas con mayor impacto en la B/CI. El “libro electrónico” implica una revolución en las prácticas de lectura moderna, al equiparar su irrupción con otro momento de la Historia del Libro: la aparición del códice, en el siglo III d.C., en reemplazo del rollo o volumen. Por lo tanto, en el ámbito gregario de las bibliotecas se presenta un escenario con realidades novedosas, múltiples y, hasta ahora, casi impensadas entre la cultura impresa tradicional y la virtualidad del E-book reader.
En resumen, en el contenido del presente número de Información, cultura y sociedad, a grandes rasgos, se desarrollan las temáticas siguientes: la Web 2.0, el marco teórico y filosófico de la B/CI, la visibilidad y accesibilidad en internet a las tesinas argentinas, la Historia y su nueva articulación con los espacios bibliotecarios, y la incidencia de los “libros electrónicos” en las bibliotecas.
En la introducción del editorial nos preguntábamos si los temas desarrollados en esta edición de una revista especializada en Bibliotecología desde la Argentina, estaban acordes con las tendencias profesionales de otros títulos internacionales de reconocido prestigio. También reflexionábamos que para responder a esa demanda era necesario llevar a cabo un ejercicio comparativo con dichos títulos.
En este contexto, pues, es posible mencionar algunos ejemplos tomados al azar en los últimos números de esas revistas, tales como: el Journal of Education for Library & Information Science (JELIS 54, 1, Winter 2013), donde Noa Aharony, presenta su artículo sobre la problemática de los libros electrónicos: “LIS Studens’ Perceptions Toward the Assimilation of Ebooks in the Library: An Exploratory Analysis”; el caso de Library Trends (LT 61, 2, Fall 2012), en el cual Michael K. Buckland reflexiona sobre aspectos teóricos y epistemológicos, en su trabajo “Interrogating Spatial Analogies Relating to Knowledge Organization: Paul Otlet and Others”; el ejemplo de la revitalización de la Historia en una revista con gran fortaleza en tecnología de la información, como la editada por Blaise Cronin, Annual Review of Information Science and Technology (ARIST 45, 2011), en cuyo último numero aparecido, Thomas Haigh, desarrolla un tema de gran importancia en la disciplina: “The History of Information Technology”; al que se suma, además, el Journal of Documentation (JD 68, 3, 2012), con una contribución sobre la referencia digital y la educación a distancia: “Professional Avatars: Librarians and Educators in Virtual Worlds” de Lorri M. Mon; o, en este último campo, el aporte de The Library Quarterly (TLQ, 82, 3, 2012) con el título “Role Reinvention, Structural Defense, or Resigned Surrender: Institutional Approaches to Technological Change and Reference Librarianship” de Tiffany LeMaistre y otros autores; y finalmente, también en el contenido del número anterior de esta revista decana en las publicaciones especializadas en Bibliotecología, el artículo “The implications of a Decade of Diversity-Related Doctoral Dissertations (2000-2009) in LIS: Supporting Inclusive Library Practices”, de Mega M. Subramaniam y colaboradores.
El presente ejercicio comparatista resulta inequívoco. No obstante, es necesario realizar algunas reflexiones. Ante todo, un mérito profesional de no menor trascendencia: el contenido temático de este número de Información, cultura y sociedad, luego de cotejarlo con una selección de los trabajos publicados recientemente en un conjunto de revistas de trascendencia en la B/CI, se encuentra al día con las tendencias de investigación más relevantes de la disciplina. Sin duda, es una instancia que permite valorar y sopesar que dichas orientaciones, en un país como la Argentina, inserto en el concierto de las realidades de América del Sur, se hallan en concordancia con los trabajos llevados a cabo en otras latitudes por publicaciones con larga tradición y prestancia en esta especialidad. No solo nos referimos al cotejo de tópicos bibliotecarios similares sino, además, a la capacidad de gestionar su edición académica y su concreción y periodicidad en el tiempo. Una revista especializada dirime su existencia, aunque suene como algo con tonalidad heterodoxa, en varios frentes con diversos avatares intelectuales; en consecuencia, para una revista latinoamericana, deviene en un verdadero desafío el hecho de poder sostener el nivel temático de su contenido a la par de la continuidad periódica y la capacidad de reconvertir sus trabajos en nuevas investigaciones. Es, entonces, en este contexto, donde se debe valorar el esfuerzo de la tabla de contenido que hoy ofrece nuestra revista.
Pero el mundo se ha convertido en una realidad virtual de difícil reconversión. Los bibliotecarios modernos enfrentan situaciones que, hace no mucho, eran inimaginables. Nuestro universo, en cierto modo, se ha tornado “un acontecer impensado”. Ciertamente, hay algo de paradójico en estas realidades. Por un lado, el hecho de instrumentar temáticas similares a otras revistas de gran densidad profesional, no implica un mero trasplante sino una nueva y vigorosa mediación de reconfiguración. Por otra parte, toda disciplina vive su tonalidad epocal y, por lo tanto, no puede escapar a las orientaciones que asedian los conceptos y las prácticas con las cuales se realiza y ejecuta en la sociedad. Esta característica se manifiesta en todas las áreas de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Una revista no puede sustraerse a los tópicos que moldean y se apropian de sus discursos, sean teóricos u operativos. En este campo, además, las tecnologías de la información tienden a establecer una especie de tabula rasa con los conocimientos especializados.
¿En qué devenir, pues, se centra la “peculiaridad de identidad” de una publicación especializada como Información, cultura y sociedad? Ante todo, la producción textual que se manifiesta en una revista, tal como lo ha señalado la Sociología para las conductas culturales, prosigue ciertas tendencias universales pero cada una de estas pautas, en cada locus, implementa una multiplicidad de formas específicas2. En la dimensión moderna de la B/CI se imbrica una dialéctica subrayada por el juego recíproco y paradojal de lo local y lo universal. Una situación que se ha visto alterada por la presencia abrumadora de las pautas de globalización. La esfera de uniformidad global predica el denominado “discurso único”3, en detrimento de la diversidad de modalidades bibliotecarias. Hasta no hace mucho los profesionales latinoamericanos debíamos debatirnos, ya en condiciones desparejas, por dejar nuestra impronta en los procesos bibliotecológicos universales. Ahora la globalización nos asedia pero también nos seduce y, sin duda, es un arma de irreductible uniformidad que arrasa con nuestras identidades.
Este momento no es novedoso. América Latina ha vivido aconteceres similares durante su historia bibliotecaria. En 1966, la profesora Josefa E. Sabor, había llamado la atención sobre la necesidad de volver a revisar el “concepto y las funciones” de las bibliotecas latinoamericanas4, pues nuestra mirada, acaso deslumbrada por el modelo norteamericano, estaba dejando de lado la realidad social de la región.
La problemática sustancial se centra, entonces, en dirimir, nuevamente, esta cuestión pero ahora imbuidos por la imposición de la globalización. No solo se trata de estar al día con los contenidos temáticos de otras publicaciones académicas del área a nivel internacional, se trata de emprender con esos tópicos un conjunto de investigaciones críticas en el mundo multicultural de América Latina. E incluso, por los lazos vinculantes de familiaridad y de tradición histórica entre la lengua española y la portuguesa, extender esta actitud al mundo iberoamericano, tal como se encuentra delineado en algunos artículos de este número que hoy presentamos. Implica, nada menos, que es imprescindible el intento de construir la individualidad profesional con nuestro propio pensamiento y en la residencia de nuestra realidad. Llevar a la práctica, en definitiva, aquello que solicitaba Josefa E. Sabor y que, sutilmente, había escrito en el espacio discursivo de una publicación sostenida por un organismo internacional como la UNESCO.
Pero este proceso de identidad en la construcción de un pensamiento latinoamericano en B/CI solo justifica su existencia, cuando se instrumentan las prácticas de colaboración mutuas y recíprocas entre las diversas realidades bibliotecarias de nuestras naciones. La identidad local, en un mundo globalizado, incrementa sus posibilidades de éxito al reflexionar “a partir y desde” la cooperación solidaria. En este itinerario, pues, pensar en una dimensión activa y abierta de colaboración entre las dinámicas bibliotecarias de América Latina, constituye el primer paso, justamente, para abandonar el horizonte utópico y afrontar la contundencia de la realidad. Sería una forma creativa y política de articular en un solo dispositivo existencial lo local, lo universal y lo global a través de una integración plural.

Notas

1  Budd, John M. 1994. Academic Libraries and Knowledge: A Social Epistemology Framework. En The Journal of Academic Librarianship. Vol. 30, no. 5, 361-367; Hjorland, B. 1998. Theory and metatheory of Information Science: a new interpretation. En Journal of Documentation. Vol. 54, 606-621; Hjorland, B. 2000. Library and Information Science: practice, theory, and philosophical basis. En Information Processing and Management. Vol. 36, 501-531.

2  Chinoy, Ely. 1977. Introducción a la Sociología. Buenos Aires: Paidós. p. 30-33; Herskovits, M. J. 1954. El hombre y sus obras. México: Fondo de Cultura Económica.

3  Forrester, Viviana. 1997. El horror económico. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

4 Sabor, Josefa E. 1966. Revisión del concepto de las funciones bibliotecarias en América Latina. En Boletín de la UNESCO para las bibliotecas. Vol. 20, no. 3: 116-125.