Revista electrónica: Actas y Comunicaciones
Instituto de Historia Antigua y Medieval
Facultad de Filosofía y Letras UBA
Volumen: I
2005
ISSN: 1669-7286

 

 

                                                                         

 

MARC BLOCH: HISTORIADOR, CIUDADANO, SOLDADO

 

Marcia Ras

Universidad de Buenos Aires

 

“Un joven oficial me decía en el umbral de una

puerta de Malo-les-Bains, mientras caían las

bombas: ‘Esta guerra me ha enseñado muchas

 cosas. Entre otras, la siguiente: que hay

militares de profesión que jamás serán guerreros;

y civiles, que por naturaleza son guerreros’.

Y añadió: ‘Le confieso que nunca me lo hubiera

 imaginado antes del 10 de mayo: usted es un guerrero' ”

Marc Bloch relata su conversación con

el oficial en La extraña derrota

 

Es difícil hacer una reflexión sobre Marc Bloch en unos pocos minutos porque Marc Bloch fue historiador, medievalista, investigador, escritor prolífico, profesor, académico, cofundador de la revista Annales, padre de 6 hijos[1], veterano de dos guerras mundiales, ciudadano francés, judío en territorio ocupado por los Nazis y líder regional de la Resistencia francesa.

No hay nada que no haya sido ya dicho sobre el Bloch historiador y medievalista que alcanzó en vida gran reconocimiento nacional e internacional[2]. Sólo basta remitirse a las comunicaciones en su honor en ocasión de celebrar el centenario de su nacimiento[3]. Nada puede agregarse a lo que entonces dijeron, entre otros,  Jacques Le Goff, Karl Ferdinand Werner, Charles Morazé, Rodney Milton, Robert Fossier, Pierre Bonnassie, Jack Goody, Jean-Claude Schmitt, Guy Bois, Léopold Génicot, Maurice Aymard, François Furet o Aaron Gurìvic.

 Lo que se  intentará aquí es realizar un breve comentario sobre las condiciones históricas de su producción historiográfica tratando de evitar el relato biográfico que tanto aborrecía. Por sólo mencionar algunas de sus obras más extensas, recordemos Los reyes taumaturgos de 1923, Los caracteres originales de la historia rural francesa de 1931 y la que él consideró su obra maestra, La sociedad feudal, finalizada en 1938.  A estas obras habría que agregar sus estudios sobre la esclavitud, el campesinado y la servidumbre medievales, el molino de agua, y la lista sería demasiado larga para seguir enumerándola aquí. Campeón por la interdisciplinariedad, Marc Bloch realizó también enormes avances en la metodología de la historia comparativa[4]. Bregó por una “historia total” y se preocupó por lo global como el rasgo más distintivo de su programa de renovación de los estudios sobre el pasado. En consecuencia, investigó las representaciones del poder, la historia material, social y económica de la Edad Media e hizo de la Europa occidental su objeto de estudio[5]. Los medievalistas franceses actuales lo reclaman el padre de la historia de las mentalidades[6] y se le reconoce internacionalmente como el fundador de la historia antropológica[7].

Entre las muchas singularidades de su producción historiográfica, Marc Bloch ha tenido el raro privilegio como historiador de no haber pasado por un período de purgatorio posterior a su desaparición. Luego de su muerte en 1944 no dejó de ser un gran inspirador para los historiadores de la posguerra en sus tradiciones historiográficas francesa, inglesa y alemana. Su definición de feudalismo sigue siendo operativa por lo que los medievalistas de hoy somos igualmente herederos de la ruptura decisiva con la historiografía positivista que signó la mayor parte de la obra de Marc Bloch. En cierto sentido es lo que los japoneses llaman un sensei, es decir, un maestro con el que se tiene una deuda intelectual que no se puede saldar. El suyo es sin duda “un extraordinario destino póstumo”[8].

Más excepcional resulta esta cualidad si se tiene en cuenta que muchas de sus tesis han sido discutidas y abandonadas por sus discípulos. Al lector contemporáneo tal vez ciertos pasajes de su obra pueden llegar a resultar hasta decepcionantes[9]. Pero sesenta y un años después de su muerte, sería un anacronismo tratar de medir hoy sus obras con nuestras herramientas metodológicas actuales que son, en gran medida, deudoras de su legado intelectual[10]. Con esto quisiéramos tratar de expresar que la verdadera talla de Marc Bloch como historiador no debe medirse por lo que escribió e investigó sino por lo que inspiró a escribir y a investigar[11].

Su producción historiográfica más importante se sitúa en el período de la entreguerra. Luego de servir en la guerra del 14 alcanzando el grado de capitán con cuatro menciones de honor abrazó la pluma con el mismo ardor con el que había empuñado las armas. La victoria contra Alemania en el campo de batalla debía completarse con una victoria de la ciencia y del espíritu francés. Marc Bloch renegó de su formación positivista rankeana y combatió por una historia mejor escrita. Su obra fue una reacción conciente contra la forma de escribir la historia tal como se practicaba del otro lado del Rhin[12]. Su primer puesto de combate estuvo en la Estrasburgo liberada en la que empezó a enseñar antes de haber sido desmovilizado del ejército. Su gran maestro intelectual fue Henri Pirenne, antipangermanista virulento, pionero en la historia comparada y prisionero alemán durante la Gran Guerra al que le atribuyó la frase más inspiradora de su vida: “Soy historiador. Es por eso que amo a la vida”.

Terminada la guerra del 14, una vez más la rivalidad franco-alemana sería fecunda en avances intelectuales. Pero en el caso de Marc Bloch había que agregarle una cruzada contra la ignorancia, la prostitución de la historia al servicio de ideologías nacionalistas y su compartimentación en la diplomática, lo político y lo económico, prisionera dentro de un rígido marco narrativo de los acontecimientos.

Más allá de su producción propia, este combate de Marc Bloch por otra forma de escribir la historia se reflejó en su labor editorial en Annales, revista de la que fue cofundador junto con su colega de Estrasburgo, Lucien Febvre, y cuyo primer número apareció en 1929. No hay tampoco nada que no haya sido dicho sobre los 10 primeros años de esta publicación que han adquirido características casi míticas al día de hoy y que sin duda constituyen un capítulo importante en la historiografía del siglo XX. Tal vez hoy resulte más relevante que hablar de su contenido recordar que sus editores obtuvieron por su labor sólo un modesto reconocimiento e infinidad de críticas estridentes.

Annales fue concebida por Bloch y Febvre posiblemente ya en 1920 pero tuvo que esperar casi diez años para salir a la luz[13]. Aspiraba a ser una revista orientada a problemas históricos e investigaciones rigurosas. Concebida en territorio recientemente reconquistado de Alemania, Annales estaba dirigida no sólo hacia el mundo sino tal vez más directamente al conservadurismo de los claustros parisinos en los que los editores ingresarían en esta década. En su número inicial la propusieron como un foro de discusión entre cientistas sociales e historiadores, un medio para eliminar los compartimientos entre la historia antigua, medieval, moderna y contemporánea y un espacio para establecer contactos entre distintas disciplinas sin que estas perdieran su especificidad[14]. Si Annales tuvo un período de gestación prolongada, su infancia se desarrollaría en un mundo convulsionado: a la Gran Depresión le sucedieron la consolidación de los estados fascistas, el creciente desprestigio de la Sociedad de las Naciones, la extinción de la independencia de Austria y Checoslovaquia, la Guerra Civil Española, y el paulatino hundimiento de Francia luego de su costosa victoria del 18.

Para sus editores, Annales significó una constante lucha para obtener un número suficiente de suscriptores que garantizara su supervivencia, escasez crónica de colaboraciones de calidad por la competencia con otras publicaciones entonces consideradas de mayor prestigio, un retraso en la redacción de sus obras maestras, tensiones en la amistad que los unía, y angustia por vanamente intentar cumplir con los plazos de edición[15]. En 1935 se planteó muy seriamente la factibilidad  de continuar su publicación[16]. Tal vez hoy, en perspectiva histórica, el rasgo más singular de esta etapa de Annales constituya su visión cosmopolita e internacional en un mundo de crecientes nacionalismos. El último número de su primera década salió luego de la declaración de la Segunda Guerra Mundial con un Marc Bloch movilizado y la mayor parte de sus colaboradores en el frente.

Una vez más la defensa de la patrie lo arrancaba de su oficio de historiador. En la Gran Guerra, Marc Bloch estuvo entre los primeros ciudadanos que se enlistaron para detener el avance alemán en la batalla del Marne. No rechazaría en esta ocasión tampoco el llamado a las armas[17]. Sirvió nuevamente a su país en la campaña del Norte, se evacuó en Dunquerque y se volvió a reunir con el ejército francés en Normandía hasta la “extraña derrota” de 1940. Frente a la ausencia de mandos militares a los que reportarse y cuando sólo restaba la posibilidad de caer prisionero de los alemanes se desembarazó de su uniforme militar y escapó antes de que se cerrara el cerco para volver a reunirse con su familia en la “zona libre” de una Francia desmembrada en zona ocupada y República de Vichy[18].

            Como ciudadano, Marc Bloch nunca militó en ningún partido político si bien se definía a sí mismo como “un hombre de izquierda”[19]. Tal vez sea más exacta la caracterización que realiza de él Geremek como liberal y republicano[20]. Gran admirador de Jean Jaurès, Marc Bloch respetaba profundamente a Marx como intelectual, tenía serias reservas sobre el marxismo y aborrecía el régimen soviético[21]. Ni comulgó con el nacionalismo de Poincaré ni con la política de apaciguamiento de los años 30[22]. Se opuso al acuerdo de Munich desde el primer día[23]: el nacionalsocialismo fue para él, aún antes de iniciada la guerra, una fuerza que debía combatirse por todos los medios, incluidas las armas intelectuales[24].

El Armisticio de 1940 confrontó a Marc Bloch con los “días sombríos”[25]. Implicó para él la pérdida de todo lo que había alcanzado en sus 20 años de oficio de historiador: su casa y su vida en París, su biblioteca personal, sus dossiers, su cátedra en la Sorbona[26], su cargo como editor de Annales[27]. Bajo el régimen de Vichy entre 1940 y 1942 volvió a enseñar en la universidad de Estrasburgo replegada en Clermont-Ferrand[28] y luego en Montpellier[29]. A partir de la ocupación de la zona libre en 1942 las leyes raciales de Vichy le obligarían a la segregación forzada y a estampar “judío” en los cupones de racionamiento de alimentos por los que su esposa iniciaba la fila a las 5 de la mañana para poder obtener alimentos para su numerosa familia[30]. En el lapso de dos años Marc Bloch, un medievalista de renombre internacional, ancien combattant condecorado en dos guerras, hijo de un defensor de Estrasburgo y bisnieto de un alsaciano que combatió en la defensa de Francia contra los prusianos se había convertido simplemente en un judío.

Sin embargo, a través de sus escritos de esta época podemos apreciar que a pesar de ver destruida la república por la que había luchado en dos guerras mundiales conservaba cierto optimismo de que la ocupación alemana terminaría por caer[31]. Su visión de historiador le llevaba a creer que finalmente triunfarían las fuerzas más progresistas y el verdadero espíritu republicano francés. La revulsión que le ocasionaba la ocupación le llevó a redactar en este período La extraña derrota, en sus palabras “en pleno arrebato de rabia. Poco después le seguiría su obra inconclusa Apología por la historia  también conocida como Oficio de historiador.

Profundamente agnóstico, en su testamento redactado en 1941 el Marc Bloch no ario dejó instrucciones para su servicio funerario no religioso[32]. Afirmaba que sólo reivindicaba su origen judío en un caso: “frente a un antisemita”[33]. Ajeno a cualquier formalismo confesional o supuesta solidaridad racial reclamaba la ciudadanía francesa como su identidad más esencial[34]. Frente a la creación de la Unión General de los Israelitas de Francia se expuso públicamente en comités y recolección de firmas en la defensa colectiva de los judíos franceses postulando su identidad con los intereses de la nación francesa[35].

            La ocupación alemana de la zona libre en reacción a la invasión aliada del norte de África lo obligó a escapar con su familia de Montpellier a fines del 42 y buscar refugio en su casa de campo en Fougères. Se ocupó de poner a los suyos a salvo[36] y hacia marzo/abril de 1943 se unió a las fuerzas de la Resistencia[37]. No le fue fácil ser aceptado entre sus cuadros con su aire de respetabilidad[38], sus 57 años, su cabellera blanca, bastón y frecuentes ataques de reuma[39], pero fue lo suficientemente insistente[40]. Se inició desempeñando tareas de bajo riesgo y responsabilidad hasta llegar a ocupar la jefatura de Lyón[41]. Según sus camaradas sus acciones fueron determinantes para llevar la organización de un plano local a uno regional[42].

Con su ingreso a la Resistencia Marc Bloch logró unificar sus convicciones personales con todas las facetas de su personalidad. Como padre, luchaba por un futuro mejor para sus hijos[43]. Como ciudadano estaba dispuesto a asumir personalmente las exigencias de la “rendición incondicional”. Como soldado, el capitán de la reserva más antiguo de un ejército francés desmovilizado y derrotado, volvía a luchar por su patria pero esta vez para servirla con sus mejores armas.

Todos los saberes del soldado, del ciudadano y del historiador pasarían entonces a servir a la misma causa. Su experiencia como enlace en el ejército y como profesor de una universidad provinciana que buscaba hacer carrera en París le sirvieron para desarrollar las redes locales y regionales de la Resistencia. Sus cualidades de mando y organización imprimieron disciplina y orden a las reuniones en las que se discutían los planes de acción[44]. Su solvencia en distintas lenguas las puso al servicio de codificación y decodificación de mensajes de radio[45]. Sus conocimientos de cartografía y topografía rural los aplicó al reconocimiento del terreno para encontrar lugares seguros para las reuniones clandestinas; su pericia en paleografía la empleó en la confección de documentos falsos[46], su talento con la pluma lo utilizó en numerosos escritos en contra del régimen de Pétain; su experiencia en Annales le permitió colaborar en la edición de los clandestinos Cahiers Politiques[47]. El profesor universitario que como norma evitaba el tuteo formó un nuevo núcleo esta vez de “camaradas”, en lugar de colegas. También se haría de nuevos discípulos: muy pronto, desconociendo su verdadera identidad[48], lo apodaron “el maestro”. Algunos de los sobrevivientes relatarían cómo repartía publicaciones y panfletos clandestinos entre los más jóvenes con la misma actitud que asume un profesor que distribuye exámenes entre sus alumnos[49] o que planificaba los futuros blancos de sabotaje como un padre que ayuda a sus hijos con los deberes de la escuela[50].

Marc Bloch era conciente del peligro que corría[51]. Hasta había programado una reunión para tratar el tema de su sucesión. El 8 de marzo de 1944 fue detenido en una vasta redada de resistentes por la Gestapo de Lyon encabezada por Klaus Barbie[52]. Luego vendrían los baños de agua helada, los suplicios y torturas infligidas por alemanes y francesas en la cárcel de Montluc[53]. Sólo pudieron arrancarle su verdadera identidad[54]. Cuando se terminaron las sesiones de “interrogatorio”, en el encierro ocupó su tiempo en el dictado de clases de historia a sus compañeros de prisión[55].

La noche del 16 de junio, 10 días después del desembarco aliado en Normandía,  un régimen del terror más cruel aún porque se sabía en retirada y forzado a desembarazarse de los prisioneros o deportarlos al Reich, condujo a Marc Bloch junto con otros 28 detenidos a un lugar apartado de la campiña francesa[56].  La tradición oral le atribuye como sus últimas palabras “¡Vive la France!” completando de esta forma la construcción de un héroe de la Resistencia[57]. Hoy se alza un monumento en memoria de las víctimas en el lugar de la ejecución[58] y su nombre se encuentra grabado en la piedra de la Universidad de Estrasburgo, que ahora lleva su nombre.

 

 

 

 



[1] Marc Bloch y Simonne Vidal tuvieron 6 hijos: Alice (1920), Etienne (1921), Louis (1923),

Daniel (1926), Jean-Paul (1929) y Suzanne (1930).  Bloch además se hizo cargo de su nuera y su madre viudas (a partir de 1922 y 1923 respectivamente) así como de la educación de sus dos sobrinos, hijos de su único hermano: Jean Bloch-Michel y Robert.

[2] Obviando las opinions emitidas por historiadores franceses, y solo por mencionar algunas: “When Marc Bloch came and talked to us in Cambridge –I can still remember this as the great moment it then seemed it was –he was presented to us as the greatest living medievalist, quite rightly I think”, HOBSBAWM, E., On History, Nueva York, 1997,  p. 179; GOODY, J., “Marc Bloch had a rare sense for questions and answers”, en Marc Bloch aujourd’hui, p. 320. GEREMEK, B. “la mejor historiografía polaca está inspirada en los escritos de Marc Bloch”, en “Marc Bloch, historiador y resistente”, Buenos Aires, 1990. La versión en francés del artículo se encuentra publicada en www.marcbloch.fr

[3] Marc Bloch aujourd’hui. Histoire comparée & Sciences sociales”, Colloquio internacional de París de junio de 1986, organizado por la EHESS y el Institut Historique Allemande de Paris”, París, 1990.

[4] Las referencias a sus aportes en historia comparativa son muy frecuentes en Marc Bloch aujourd’hui…, entre otras ver  las comunicaciones de Hilton, R., Bois, G., Gieysztor, A., Aymard, M., Valensi, L., Grew, R.

[5] Aunque pensar el feudalismo lo llevó también a investigar la historia del Japón de los samurai, aspecto que fue continuado por su discípulo Robert BOUTROCHE en Señorío y Feudalismo, Madrid, 1979. Los medievalistas franceses de la posguerra tomarían un camino diferente, concentrándose en estudios regionales. Las grandes tesis doctorales de Duby, Bonnassie, Poly-Bournazel, Fossier y Bois, entre otros, son ejemplos de este viraje en la historiografía medieval francesa de la posguerra.

[6] Opinión también compartida por historiadores de otras nacionalidades, por ejemplo: “I don’t believe that in England people practising the history of ‘mentalities’ have owed very much to the Annales, except in the field of the Middle Ages, where it seems to me that Bloch is clearly fundamental.” HOBSBAWM, E., op. cit.  p.182.

[7] Ver las reflexiones acerca de Los reyes taumaturgos en las ponencias de LE GOFF, J., GOODY, J., BURGUIÈRE, A., SCHMITT, J. C., GURÌVIC, A.,  TARDITS, C., y GUINZBURG, C., en Marc Bloch aujourd’hui …; y GEREMEK., B., op. cit.  p. 24.

[8] FURET, F., en Marc Bloch aujourd’hui…, p. 337-338.

[9] Entre otros, “quelque génial, quelque pionner qu’il fût, restait en partie prisonnier de son temps”, como un racionalista en medio de un ambiente positivista,  LE GOFF, J. en Marc Bloch aujourd’hui … p. 155; “la insuficiencia en las conclusiones del libro sobre los reyes taumaurgos fue el precio de su carácter de precursor”, GEREMEK, B.  op. cit, p. 26;  o Guy BOIS quien afirma que su racionalismo lo condujo a una confluencia entre un materialismo rebelde al dogmatismo y un cierto estructuralismo, en Marc Bloch aujourd’hui …, p. 168.

[10] SCHMITT, J. C., op. cit., pp  408-410.

[11] BURGUIERE, A., op. cit.,  p.13.

[12] WERNER, K. F., en Marc Bloch aujourd’hui …

[13] Henri Pirenne luchó varios años para conseguir que la publicación fuese subvencionada por la Sociedad  de las Naciones, con las mismas condiciones que alentaron el espíritu original de la institución, entre ellas, la exclusión total de cualquier colaboración de un historiador alemán o en lengua alemana, FINK, C. Marc Bloch, A Life in History, Worcester, 1991. Es sin embargo improbable que este espíritu antialemán fuese extensible a Marc Bloch quien conocía y leía asiduamente todo lo que se publicaba del otro lado del Rhin. Cuando Annales finalmente tuvo existencia real, Marc Bloch escribió centenas de reseñas de publicaciones de autores alemanes. Su espíritu cosmopolita le permitía trascender los sentimientos vengativos de la Paz de Versalles bastante extendidos en Francia después de la Primera Guerra Mundial. Rechazaba la historia política y del acontecimiento de un von Below, al que aconsejaba no leer, pero rescataba todo lo que fuera digno de ser tenido en cuenta en los claustros académicos alemanes. Su cruzada era contra la historia positivista, no contra los alemanes. Werner afirma que gracias a sus reseñas, Marc Bloch se convirtió en un difusor de todo lo que merecía ser tenido en cuenta en el medio francés de las investigaciones alemanas, WERNER, K. F., op. cit.

[14] Una de sus características más singulares de Annales en este período fue la inclusión de numerosas colaboraciones sobre temas de historia contemporánea, la que para muchos en ese momento no tenía estatuto de historia científica.

[15] Estos aspectos se encuentran prolijamente detallados en FINK, C., Marc Bloch. A life …” cap 7.

[16] Fue el año de la muerte de Henri Pirenne. A principios de la década del 20, Marc Bloch y Lucien Febvre quisieron que el historiador belga fuese el director de la revista, pero él declinó la oferta debido a sus numerosos compromisos. De todas formas, Pirenne pasó a integrar el comité editorial de Annales, su influencia y prestigio significó un enorme apoyo a los entonces jóvenes y poco conocidos medievalistas y su fallecimiento significó un duro golpe para los editores, ver FINK, C. op. cit., cap. 7.

[17] A sus 54 años y como padre de 6 hijos, Marc Bloch formalmente estaba en condiciones de excusarse de prestar servicio militar, pero rechazó esta posibilidad.

[18] Estos acontecimientos están narrados por el propio Marc BLOCH en La extraña derrota, Barcelona, 2003, cap. 2.

[19] Así lo afirma su hijo Etienne en Marc Bloch aujourd’hui …, p. 29. Etienne Bloch, hijo mayor varón de Marc Bloch ha realizado numerosos esfuerzos por mantener viva la memoria de su padre. En www.marcbloch.fr/homme.html. se encuentra publicada su ponencia “Une biographie impossible”, que presentó en el colloquio de Berlín del 25 de abril de 1997 y en www.marcbloch.fr/souvenirs.html . se puede consultar su presentación en el coloquio de París de 1986 “Marc Bloch. Souvenirs et réflexions d’un fils sur soi”. En este sitio también puede consultarse una biografía detallada de los acontecimientos más importantes de la vida de Marc Bloch, diferentes aspectos relativos a su correspondencia personal, su producción bibliográfica completa incluidas todas las traducciones a diferentes lenguas de su vasta obra y algunos otros aspectos de su vida que se detallan infra.

[20] GEREMEK, B., op. cit., pp 38 et ss. Geremek, a pesar de no haber conocido a March Bloch personalmente,  puede ser con justicia considerado un discípulo suyo: a su oficio de historiador agregó una participación muy activa en el movimiento de Solidaridad en Polonia.

[21] “Personalmente, la obra de Karl Marx me inspira una gran admiración. Mucho me temo que como hombre era insoportable y, como filósofo, sin duda menos original de cuanto nos lo han querido pintar. Como analista social, nadie ha sido más poderoso. Si algún día los historiadores adeptos de una ciencia renovada deciden crear una galería de ancestros, el busto barbudo del viejo renano deberá tener un lugar en primera fila de la capilla de la corporación. Con todo esto, ¿es suficiente para que sus lecciones sirvan constantemente de percha para doctrinas de toda laya?  … Como si unas teorías nacidas de la observación de las sociedades europeas tal como se presentaban en 1860, y alimentadas por los conocimientos sociológicos de un sabio de esa época, pudiera continuar ejerciendo su ley en 1940”, en La extraña … p. 149.

Además, Maurice Pessis, por cuya mediación ingresó en la Resistencia y con quien estableció una relación personal muy estrecha recuerda cómo Bloch le reclamaba un franco cada vez que pronunciaba el nombre “infame” de capitalismo, en Marc Bloch aujourd’hui …

[22] “Muchos comprendimos en seguida el abismo al que amenazaba con precipitarnos la diplomacia de Versalles y la diplomacia de la Ruhr… No éramos lo suficientemente idiotas para creer … que en una Francia empobrecida, relativamente despoblada y con un potencial industrial mediocre, semejante política fuera oportuna” en La extraña … p. 163. Ver también FINK, C., en Marc Bloch, A Life …, p. 53.

[23] Así lo recuerda su hijo Etienne, vid supra,

[24] En solidaridad con sus colegas judíos amenazados políticamente en Austria luego del Anschluss con Alemania, Marc Bloch retiró su artículo a ser publicado en las Mélanges en honor a Alfons Dopsch explicando por separado en una carta sus motivaciones a su colega. A. Dopsch había solicitado su jubilación anticipada en reacción a la anexión de Austria a Alemania. Heinz Dopsch recuerda estos hechos y exhibe la carta en cuestión cuya copia manuscrita  está publicada en Marc Bloch aujourd’hui …, pp 85 et ss.

[25] La expresión die finsteren zeiten es, por supuesto, tomada de Bertold Brecht.

[26] En este período de su vida Gerôme Carcopino, rector de la Sorbona, intercedió hasta el máximo de sus posibilidades para que Marc Bloch pudiera obtener trabajo en la zona libre de Francia y para que fuera invitado como profesor a los Estados Unidos. Carcopino intercedió activamente por todos sus colegas desplazados por las leyes antisemitas y finalmente renunció en protesta a su puesto cuando estas se hicieron más rigurosas y sus mediaciones no podrían rendir ningún fruto.

[27] Luego de un extenso intercambio epistolar con Lucien Febvre, Marc Bloch aceptó retirar su nombre del comité editorial de la revista para que pudiera mantener un perfil aceptablemente ario en la Francia ocupada. Algunos fragmentos de la misma están recogidos en FINK, C. Marc Bloch. A Life …cap. 10. Según su hijo Etienne, esta polémica hirió profundamente a su padre, vid supra. Annales, bajo la dirección de Lucien Febvre, cambió su nombre por Mélanges d´Histoire Sociale y continuó apareciendo de forma irregular durante la guerra. Bajo el seudónimo de Fougères, Marc Bloch realizó algunas colaboraciones en este período.

[28] Marc Bloch fue uno de los intelectuales que gozó por un breve lapso de tiempo del ‘privilegio’ de una exención en el estatuto de judío en el régimen de Vichy debido a sus servicios extraordinarios a Francia durante la Primera Guerra Mundial. Las dispensas otorgadas por el régimen de Pétain no alcanzaron a una decena de personas. Luego del Armisticio con la incorporación de Alsacia al Tercer Reich la universidad de Estrasburgo reabrió en Clermont-Ferrand en 1941 lo que le posibilitó reencontrarse con viejos colegas y alumnos. Entre ellos, Robert Boutrouche quien defendió su tesis doctoral de la que Bloch fue director en este período.

[29] La delicada salud de su esposa sumado a la rigurosidad del clima llevaron a Bloch a solicitar el traslado a Montpellier a pesar de que el decano de la universidad era ostentosamente antisemita y recomendó a las autoridades que rechazaran su designación por temor a los disturbios que pudiera ocasionar su presencia. Bloch tenía prohibido dictar clases públicas en Montpellier.

[30] Etienne BLOCH, en Marc Bloch aujourd’hui …

[31] “Los resortes profundos de nuestro pueblo están intactos y están listos para saltar de nuevo. Los del nazismo, en cambio, no podrán soportar la tensión creciente, hasta el infinito, que los actuales amos de Alemania quieren imponerle” en La extraña …p. 165 entre varias otras referencias del mismo tenor.

Si bien hay quienes han mantenido lo contrario, no existe evidencia concreta alguna de que Marc Bloch haya participado de forma alguna de la Resistencia en este período. Mas bien sus preocupaciones fundamentales parecen haber sido los aspectos materiales referidos a su trabajo, limitado por la pérdida de su biblioteca y fichero personal, las necesidades de alojamiento de su numerosa familia, la salud de su esposa y su madre (muerta en 1941), la angustia de verse progresivamente rechazado de la comunidad nacional así como las demandas para obtener los visados necesarios para poder trasladarse como profesor a los Estados Unidos. La imposibilidad de obtener la documentación necesaria para poder sacar a todos los miembros de la familia del país le hicieron abandonar su intento de abandonar territorio francés. Todos estos aspectos pueden profundizarse en FINK, C, Marc Bloch. A Life… cap 10 y en www.marcbloch.fr/resistant4144.html

[32] “… no podría tolerar que, en la hora del adiós supremo, cuando un hombre tiene el deber de resumirse como persona, se apelara en mi nombre una ortodoxia en la que no creo”, Testamento de Marc Bloch, Clermont-Ferrand, 18 de marzo de 1941. El mismo se encuentra recogido en La extraña …” pp. 169-170.

[33] La extraña …, p. 30.

[34] Testamento de Marc Bloch, vid supra.

[35] Sus escritos en referencia a esta cuestión están recopilados en La extraña… pp. 241-253.

[36] Algunos de sus hijos siguieron de alguna forma los pasos de su padre: Etienne y Louis tuvieron participación activa en la Resistencia. Como sobre Louis, quien se había unido a la maquis, pesaba la orden de captura y ejecución, Marc Bloch se encargó de embarcar a sus dos hijos varones mayores en un tren rumbo a España en diciembre de 1942 junto con su sobrino Robert. Luego se unieron como soldados franceses al ejército aliado.  Su hijo Daniel se unió posteriormente a la maquis, FINK, C. Marc Bloch, A Life … p. 312. Dos de sus hijos, en cambio, se opusieron a las acciones de su padre considerando que exponía innecesariamente su vida y la de su familia. Desde que pasó a la clandestinidad, Marc Bloch, a fin de protegerlos, tuvo muy pocos encuentros con sus hijos menores y lejos de su casa de campo, donde existían mucho menores posibilidades de que fuera reconocido. Su mujer, en cambio, realizó algunos viajes para visitar a su marido en Lyon. Todos estos aspectos en FINK, C. Marc Bloch, A Life …, cap. 10.

[37] Hacia ese momento existían dos grandes núcleos en el movimiento de la Resistencia francesa. París fue el centro del territorio ocupado y Lyon de la zona de ocupación libre de la república de Vichy que comenzó a organizarse en torno al degaullista Jean Moulin hasta su captura y ejecución por la Gestapo.  A hay que agregar la maquis que en general actuaba con una modalidad de lucha parecida a la de los partisanos generalmente en áreas rurales. En París los ataques se centraban en el invasor alemán; en Vichy, el enemigo era mas bien el régimen de Pétain, corrupto, antisemita y abiertamente obsecuente con los invasores.  Existían diferentes corrientes ideológicas dentro del mismo, sinedo las más importantes Libération, en París, que se identificaba con el partido comunista, y en Vichy Combattant y Franc Tireur, al que se unió Marc Bloch.

Para expresar muy brevemente los problemas que la Resistencia de Lyon ocasionaba al Tercer Reich, baste con decir que enviaron a uno de sus cuadros más tristemente célebres para exterminarla: Klaus Barbie.

[38] Marc Bloch era consciente del mismo y lo explotó en más de una ocasión para encubrir su identidad. Por ejemplo, en 1941, en Rennes, se paseaba tranquilamente en ropas civiles entre el ejército alemán buscando prisioneros de guerra franceses: “mis cabellos grises eran garantía de que bajo el universitario nadie buscaría un oficial”, en La extraña… p. 47.

[39] El propio Marc BLOCH hace referencia a los mismos en La extraña …

[40] Robert ALTMAN, “Chabot”, compañero resistente de Marc Bloch en su prefacio a la edición francesa de La extraña… lo relata así: “rememoro esa escena encantadora en la cual Maurice [“Pessis”], uno de nuestros amigos jóvenes de la lucha clandestina, con su cara de veinte años arrebolada de alegría, me presentó a su nuevo ‘fichaje’, un señor de cincuenta años, condecorado, con el rostro delicado bajo un cabello gris plata, la mirada aguda detrás de sus gafas, una cartera en una mano y un bastón en otra, un poco ceremonioso al principio, mi visitante sonrió al tenderme la mano y dijo con amabilidad: Sí, yo soy el pupilo de Maurice”, en La extraña…, p. 216. FINK recoge una versión similar pero atribuye como  palabras de Marc Bloch ‘Je suis le Colt de Pessis’, en Marc Bloch, A Life … p. 301.  Maurice Pessis, compañero resistente de Bloch, hace referencia a las intensas gestiones que tuvo que realizar para lograr que lo aceptaran en un movimiento que decía necesitar solamente hombres jóvenes para librar su lucha en Marc Bloch aujourd’hui ….

[41] Marc Bloch se integró al Directorio del MUR (Mouvements Unis de la Résitance) que reunía varias ramas diferentes de un movimiento que comenzaba a cobrar forma en junio de 1943. La velocidad de su ascenso dentro de la organización fue lo que llevó a especular acerca de su participación más temprana en el movimiento, pero no se ha conservado ninguna evidencia oral o escrita que lo respalde.

[42] Así lo afirma Robert ALTMAN, en su prefacio a la primera edición francesa de “La extraña …”.

[43] Antes de ingresar en la Resistencia, escribió “Dentro de pocos años no estaré en condiciones de ser movilizado. Mis hijos ocuparán mi lugar. ¿Deberé concluir por ello que mi vida es menos preciosa que la suya? Todo lo contrario, mucho mejor sería que pudiera preservar su juventud, si fuera necesario, a costa de mi vejez”, en La extraña … p. 132.

[44] Robert ALTMAN en el prefacio a la edición francesa de La extraña…

[45] FINK, C. en Marc Bloch. A Life … p. 315. En efecto, la existencia de una radio clandestina en el domicilio particular de Bloch constituyó la mayor evidencia para la Gestapo de su participación en la Resistencia. 

[46] FINK, C., Marc Bloch, A Life …p. 306

[47] Estos aspectos se encuentran mencionados en los dos trabajos consultados de Fink, en el homenaje de Robert Altman, en la presentación de Maurice Pessis, y en el sitio de Internet  vid supra para todas las referencias eruditas. Existen algunas divergencias entre los relatos en concordancia con la dificultad de reconstruir actividades clandestinas de las que casi no se ha conservado registro escrito, y por que los sobrevivientes forzosamente desconocían gran parte de ellas por las mismas características de la actividad. En el caso de los Cahiers Politiques, por ejemplo, existen divergencias sobre si Marc Bloch fue editor de los mismos o simplemente colaborador. Su hijo Etienne se inclina por la segunda posibilidad, Fink por la primera en Marc Bloch, A Life … p. 304.

[48] Marc Bloch adoptó sucesivamente diferentes seudónimos al unirse a la Resistencia. Algunos de ellos fueron “Arpajon” o “Chevreuse”. Cuando fue apresado utilizaba el de “Narbonne”. En Lyon se había fabricado la identidad pública falsa de Monsieur Rolin y luego la de Maurice Blanchard, bajo la que fue arrestado.

[49] Testimonio de CHABOT”, vid supra  pp. 211-219.

[50] Testimonio de Maurice PESSIS, en Marc Bloch aujourd’hui…

[51] Su despreocupación por su seguridad personal ya había sido reflejada en las menciones de honor que recibió en el ejército: “dio muestras de un desprecio absoluto por el peligro”, orden general n.o 2, del 19 de marzo de 1915.; “está siempre dispuesto a participar voluntariamente en las misiones peligrosas … dirigió con … sangre fría…”, orden de la división n.o 15, del 3 de abril de 1916; “a pesar de que su observatorio fue destruido por un proyectil enemigo y era blanco de numerosos obuses, siguió prestando servicio a cara descubierta”, orden de la división n.o 47, del 17 de noviembre de 1917; “desprecio absoluto del peligro … y una fría determinación en el desempeño de sus misiones”, orden de la división n.o 115 del 16 de julio de 1918; “hizo gala, en circunstancias siempre difíciles, de gran sagacidad, de un método seguro y de una energía tenaz”, orden general n.o 7, del 29 de junio de 1940. Las menciones militares de Marc Bloch aparecen en La extraña…, pp 235-236. Robert ALTMAN en su prefacio a la misma obra afirma “sé que no le importunaré si digo que amaba el peligro y que, como dice Bossuet ‘el alma guerrera se había adueñado en él del cuerpo al que da vida’”

[52] La detención de Marc Bloch se originó en una denuncia de su domicilio. Fink sugiere que habría sido realizada por una colaboracionista francesa o que podría haber provenido de “Lombard”, Jean Bloch-Michel, sobrino de Marc Bloch, también miembro del movimiento. “Lombard”, por su parte, se habría visto forzado a entregarlo por la confesión de “Drac” que lo habría dejado “en una situación imposible”, asunto que habría aclarado personalmente en prisión con su tío, ver Marc Bloch, A Life … pp 312-318. Sin embargo, entre los miembros de la Resistencia existía la certeza de que la denuncia había sido arrancado bajo tortura a Jean-Bloch Michel, arrestado el día anterior a la detención de Marc Bloch. Etienne Bloch no hace ninguna referencia directa sobre la supuesta responsabilidad de su primo en el arresto de su padre. Las redadas de marzo de 1944 causaron un terrible impacto en el movimiento de la Resistencia en Lyon: según el MUR fueron arrestados cerca de 70 miembros, muchos de responsabilidad importante, según los registros de la Gestapo el número de arrestos fue superior a la centena.

[53] FINK describe sin demasiado detalles el cautiverio en Marc Bloch, A Life…cap. 10.  En Internet se encuentran recogidos de forma parcial los testimonios de quienes compartieron cautiverio en Montluc y vivieron para contarlo: Jean-Bloch Michel, Marcel Fonfrède y Jean Gay. La descripción que realizan del estado físico de Marc Bloch al terminar su primer interrogatorio es escalofriante. En el primer interrogatorio le quebraron una muñeca, varias costillas y entró a la enfermería en estado de coma.

[54] Mucho se especuló sobre este aspecto. El testimonio proviene de su sobrino Jean-Bloch Michel, compañero de prisión quien habló directamente con Marc Bloch sobre su interrogatorio. Para algunos Marc Bloch esperaba ocasionar una reacción en la comunidad científica internacional similar a la del arresto de Henri Pirenne en la Primera Guerra Mundial. Pero su identidad, si es que Marc Bloch la reveló, no trascendió. Sus captores hicieron pública su detención bajo la identidad falsa que había adoptado en Lyon, Maurice Blanchard, y bajo la misma fue ejecutado.

[55] FINK, C, Marc Bloch, A Life …”, p. 319.

[56] A diferencia de la reclusión de Marc Bloch, las circunstancias de esta masacre perpetrada cerca de Saint-Didier-de-Formans se conocen detalladamente por el relato de dos testigos que milagrosamente sobrevivieron la ejecución: Jean-Baptiste Crespo y Charles Perrin.  Constituye una de muchas llevadas a cabo en las cercanías de Lyon entre junio y agosto de 1944 que volvieron a salir a la luz en las instrucciones del proceso contra Klaus Barbie.

[57] Esto lo afirmó Robert ALTMANN en su prefacio a La extraña… construyendo de esta forma la leyenda en torno al hecho. Carole Fink también lo afirma en Marc Bloch, A Life … p. 321.  Según los sobrevivientes esta y otras frases fueron pronunciadas por las víctimas de la masacre pero de la lectura de sus testimonios parcialmente recogidos en el sitio arriba mencionado de Internet surge que no las atribuyen específicamente a ninguna de ellas. Su hijo Etienne lo niega rotundamente y reflexiona sobre la necesidad de adjudicar un final heroico que deba contener en una frase toda una vida.

[58] Marc Bloch fue uno de los pocos académicos franceses que tuvo participación activa en el movimiento de la Resistencia y el único en perder la vida por ello.