MARC BLOCH: HISTORIADOR, CIUDADANO, SOLDADO
Marcia
Ras
Universidad de Buenos Aires
“Un joven oficial me decía en el umbral de una
puerta de Malo-les-Bains, mientras caían las
bombas: ‘Esta guerra me ha enseñado muchas
cosas. Entre otras,
la siguiente: que hay
militares de profesión que jamás serán guerreros;
y civiles, que por naturaleza son guerreros’.
Y añadió: ‘Le confieso que nunca me lo hubiera
imaginado antes del 10 de mayo: usted es un
guerrero' ”
Marc Bloch relata su conversación con
el oficial en La
extraña derrota
Es difícil
hacer una reflexión sobre Marc Bloch en unos pocos minutos porque Marc Bloch
fue historiador, medievalista, investigador, escritor prolífico, profesor,
académico, cofundador de la revista Annales,
padre de 6 hijos[1], veterano de
dos guerras mundiales, ciudadano francés, judío en territorio ocupado por los
Nazis y líder regional de la Resistencia francesa.
No hay nada
que no haya sido ya dicho sobre el Bloch historiador y medievalista que alcanzó
en vida gran reconocimiento nacional e internacional[2].
Sólo basta remitirse a las comunicaciones en su honor en ocasión de celebrar el
centenario de su nacimiento[3].
Nada puede agregarse a lo que entonces dijeron, entre otros, Jacques Le Goff, Karl Ferdinand Werner,
Charles Morazé, Rodney Milton, Robert Fossier, Pierre Bonnassie, Jack Goody,
Jean-Claude Schmitt, Guy Bois, Léopold Génicot, Maurice Aymard, François Furet
o Aaron Gurìvic.
Lo que se
intentará aquí es realizar un breve comentario sobre las condiciones
históricas de su producción historiográfica tratando de evitar el relato
biográfico que tanto aborrecía. Por sólo mencionar algunas de sus obras más
extensas, recordemos Los reyes
taumaturgos de 1923, Los caracteres
originales de la historia rural francesa de 1931 y la que él consideró su
obra maestra, La sociedad feudal,
finalizada en 1938. A estas obras
habría que agregar sus estudios sobre la esclavitud, el campesinado y la
servidumbre medievales, el molino de agua, y la lista sería demasiado larga
para seguir enumerándola aquí. Campeón por la interdisciplinariedad, Marc Bloch
realizó también enormes avances en la metodología de la historia comparativa[4].
Bregó por una “historia total” y se preocupó por lo global como el rasgo más
distintivo de su programa de renovación de los estudios sobre el pasado. En
consecuencia, investigó las representaciones del poder, la historia material,
social y económica de la Edad Media e hizo de la Europa occidental su objeto de
estudio[5].
Los medievalistas franceses actuales lo reclaman el padre de la historia de las
mentalidades[6] y se le
reconoce internacionalmente como el fundador de la historia antropológica[7].
Entre las
muchas singularidades de su producción historiográfica, Marc Bloch ha tenido el
raro privilegio como historiador de no haber pasado por un período de
purgatorio posterior a su desaparición. Luego de su muerte en 1944 no dejó de
ser un gran inspirador para los historiadores de la posguerra en sus tradiciones
historiográficas francesa, inglesa y alemana. Su definición de feudalismo sigue
siendo operativa por lo que los medievalistas de hoy somos igualmente herederos
de la ruptura decisiva con la historiografía positivista que signó la mayor
parte de la obra de Marc Bloch. En cierto sentido es lo que los japoneses
llaman un sensei, es decir, un
maestro con el que se tiene una deuda intelectual que no se puede saldar. El
suyo es sin duda “un extraordinario destino póstumo”[8].
Más
excepcional resulta esta cualidad si se tiene en cuenta que muchas de sus tesis
han sido discutidas y abandonadas por sus discípulos. Al lector contemporáneo
tal vez ciertos pasajes de su obra pueden llegar a resultar hasta
decepcionantes[9]. Pero
sesenta y un años después de su muerte, sería un anacronismo tratar de medir
hoy sus obras con nuestras herramientas metodológicas actuales que son, en gran
medida, deudoras de su legado intelectual[10].
Con esto quisiéramos tratar de expresar que la verdadera talla de Marc Bloch
como historiador no debe medirse por lo que escribió e investigó sino por lo
que inspiró a escribir y a investigar[11].
Su producción
historiográfica más importante se sitúa en el período de la entreguerra. Luego
de servir en la guerra del 14 alcanzando el grado de capitán con cuatro
menciones de honor abrazó la pluma con el mismo ardor con el que había empuñado
las armas. La victoria contra Alemania en el campo de batalla debía completarse
con una victoria de la ciencia y del espíritu francés. Marc Bloch renegó de su
formación positivista rankeana y combatió por una historia mejor escrita. Su
obra fue una reacción conciente contra la forma de escribir la historia tal
como se practicaba del otro lado del Rhin[12].
Su primer puesto de combate estuvo en la Estrasburgo liberada en la que empezó
a enseñar antes de haber sido desmovilizado del ejército. Su gran maestro
intelectual fue Henri Pirenne, antipangermanista virulento, pionero en la
historia comparada y prisionero alemán durante la Gran Guerra al que le
atribuyó la frase más inspiradora de su vida: “Soy historiador. Es por eso que
amo a la vida”.
Terminada la
guerra del 14, una vez más la rivalidad franco-alemana sería fecunda en avances
intelectuales. Pero en el caso de Marc Bloch había que agregarle una cruzada
contra la ignorancia, la prostitución de la historia al servicio de ideologías
nacionalistas y su compartimentación en la diplomática, lo político y lo
económico, prisionera dentro de un rígido marco narrativo de los
acontecimientos.
Más allá de su
producción propia, este combate de Marc Bloch por otra forma de escribir la
historia se reflejó en su labor editorial en Annales, revista de la que fue cofundador junto con su colega de
Estrasburgo, Lucien Febvre, y cuyo primer número apareció en 1929. No hay
tampoco nada que no haya sido dicho sobre los 10 primeros años de esta
publicación que han adquirido características casi míticas al día de hoy y que
sin duda constituyen un capítulo importante en la historiografía del siglo XX.
Tal vez hoy resulte más relevante que hablar de su contenido recordar que sus
editores obtuvieron por su labor sólo un modesto reconocimiento e infinidad de
críticas estridentes.
Annales fue concebida por Bloch y Febvre posiblemente ya en 1920
pero tuvo que esperar casi diez años para salir a la luz[13].
Aspiraba a ser una revista orientada a problemas históricos e investigaciones
rigurosas. Concebida en territorio recientemente reconquistado de Alemania, Annales estaba dirigida no sólo hacia el
mundo sino tal vez más directamente al conservadurismo de los claustros
parisinos en los que los editores ingresarían en esta década. En su número
inicial la propusieron como un foro de discusión entre cientistas sociales e
historiadores, un medio para eliminar los compartimientos entre la historia
antigua, medieval, moderna y contemporánea y un espacio para establecer
contactos entre distintas disciplinas sin que estas perdieran su especificidad[14].
Si Annales tuvo un período de
gestación prolongada, su infancia se desarrollaría en un mundo convulsionado: a
la Gran Depresión le sucedieron la consolidación de los estados fascistas, el
creciente desprestigio de la Sociedad de las Naciones, la extinción de la
independencia de Austria y Checoslovaquia, la Guerra Civil Española, y el
paulatino hundimiento de Francia luego de su costosa victoria del 18.
Para sus
editores, Annales significó una
constante lucha para obtener un número suficiente de suscriptores que
garantizara su supervivencia, escasez crónica de colaboraciones de calidad por
la competencia con otras publicaciones entonces consideradas de mayor
prestigio, un retraso en la redacción de sus obras maestras, tensiones en la
amistad que los unía, y angustia por vanamente intentar cumplir con los plazos
de edición[15]. En 1935 se
planteó muy seriamente la factibilidad
de continuar su publicación[16].
Tal vez hoy, en perspectiva histórica, el rasgo más singular de esta etapa de Annales constituya su visión cosmopolita
e internacional en un mundo de crecientes nacionalismos. El último número de su
primera década salió luego de la declaración de la Segunda Guerra Mundial con
un Marc Bloch movilizado y la mayor parte de sus colaboradores en el frente.
Una vez más la
defensa de la patrie lo arrancaba de
su oficio de historiador. En la Gran Guerra, Marc Bloch estuvo entre los
primeros ciudadanos que se enlistaron para detener el avance alemán en la
batalla del Marne. No rechazaría en esta ocasión tampoco el llamado a las armas[17].
Sirvió nuevamente a su país en la campaña del Norte, se evacuó en Dunquerque y
se volvió a reunir con el ejército francés en Normandía hasta la “extraña
derrota” de 1940. Frente a la ausencia de mandos militares a los que reportarse
y cuando sólo restaba la posibilidad de caer prisionero de los alemanes se
desembarazó de su uniforme militar y escapó antes de que se cerrara el cerco
para volver a reunirse con su familia en la “zona libre” de una Francia
desmembrada en zona ocupada y República de Vichy[18].
Como
ciudadano, Marc Bloch nunca militó en ningún partido político si bien se
definía a sí mismo como “un hombre de izquierda”[19].
Tal vez sea más exacta la caracterización que realiza de él Geremek como
liberal y republicano[20].
Gran admirador de Jean Jaurès, Marc Bloch respetaba profundamente a Marx como
intelectual, tenía serias reservas sobre el marxismo y aborrecía el régimen
soviético[21]. Ni comulgó
con el nacionalismo de Poincaré ni con la política de apaciguamiento de los
años 30[22].
Se opuso al acuerdo de Munich desde el primer día[23]:
el nacionalsocialismo fue para él, aún antes de iniciada la guerra, una fuerza
que debía combatirse por todos los medios, incluidas las armas intelectuales[24].
El Armisticio
de 1940 confrontó a Marc Bloch con los “días sombríos”[25].
Implicó para él la pérdida de todo lo que había alcanzado en sus 20 años de
oficio de historiador: su casa y su vida en París, su biblioteca personal, sus dossiers, su cátedra en la Sorbona[26],
su cargo como editor de Annales[27].
Bajo el régimen de Vichy entre 1940 y 1942 volvió a enseñar en la universidad
de Estrasburgo replegada en Clermont-Ferrand[28]
y luego en Montpellier[29].
A partir de la ocupación de la zona libre en 1942 las leyes raciales de Vichy
le obligarían a la segregación forzada y a estampar “judío” en los cupones de
racionamiento de alimentos por los que su esposa iniciaba la fila a las 5 de la
mañana para poder obtener alimentos para su numerosa familia[30].
En el lapso de dos años Marc Bloch, un medievalista de renombre internacional, ancien combattant condecorado en dos
guerras, hijo de un defensor de Estrasburgo y bisnieto de un alsaciano que combatió
en la defensa de Francia contra los prusianos se había convertido simplemente
en un judío.
Sin embargo, a
través de sus escritos de esta época podemos apreciar que a pesar de ver
destruida la república por la que había luchado en dos guerras mundiales
conservaba cierto optimismo de que la ocupación alemana terminaría por caer[31].
Su visión de historiador le llevaba a creer que finalmente triunfarían las
fuerzas más progresistas y el verdadero espíritu republicano francés. La
revulsión que le ocasionaba la ocupación le llevó a redactar en este período La extraña derrota, en sus palabras “en
pleno arrebato de rabia”. Poco
después le seguiría su obra inconclusa Apología
por la historia también conocida
como Oficio de historiador.
Profundamente
agnóstico, en su testamento redactado en 1941 el Marc Bloch no ario dejó
instrucciones para su servicio funerario no religioso[32].
Afirmaba que sólo reivindicaba su origen judío en un caso: “frente a un
antisemita”[33]. Ajeno a
cualquier formalismo confesional o supuesta solidaridad racial reclamaba la
ciudadanía francesa como su identidad más esencial[34].
Frente a la creación de la Unión General de los Israelitas de Francia se expuso
públicamente en comités y recolección de firmas en la defensa colectiva de los
judíos franceses postulando su identidad con los intereses de la nación
francesa[35].
La
ocupación alemana de la zona libre en reacción a la invasión aliada del norte
de África lo obligó a escapar con su familia de Montpellier a fines del 42 y
buscar refugio en su casa de campo en Fougères. Se ocupó de poner a los suyos a
salvo[36]
y hacia marzo/abril de 1943 se unió a las fuerzas de la Resistencia[37].
No le fue fácil ser aceptado entre sus cuadros con su aire de respetabilidad[38],
sus 57 años, su cabellera blanca, bastón y frecuentes ataques de reuma[39],
pero fue lo suficientemente insistente[40].
Se inició desempeñando tareas de bajo riesgo y responsabilidad hasta llegar a
ocupar la jefatura de Lyón[41].
Según sus camaradas sus acciones fueron determinantes para llevar la organización
de un plano local a uno regional[42].
Con su ingreso
a la Resistencia Marc Bloch logró unificar sus convicciones personales con
todas las facetas de su personalidad. Como padre, luchaba por un futuro mejor
para sus hijos[43]. Como
ciudadano estaba dispuesto a asumir personalmente las exigencias de la
“rendición incondicional”. Como soldado, el capitán de la reserva más antiguo
de un ejército francés desmovilizado y derrotado, volvía a luchar por su patria
pero esta vez para servirla con sus mejores armas.
Todos los
saberes del soldado, del ciudadano y del historiador pasarían entonces a servir
a la misma causa. Su experiencia como enlace en el ejército y como profesor de
una universidad provinciana que buscaba hacer carrera en París le sirvieron
para desarrollar las redes locales y regionales de la Resistencia. Sus
cualidades de mando y organización imprimieron disciplina y orden a las
reuniones en las que se discutían los planes de acción[44].
Su solvencia en distintas lenguas las puso al servicio de codificación y
decodificación de mensajes de radio[45].
Sus conocimientos de cartografía y topografía rural los aplicó al
reconocimiento del terreno para encontrar lugares seguros para las reuniones
clandestinas; su pericia en paleografía la empleó en la confección de documentos
falsos[46],
su talento con la pluma lo utilizó en numerosos escritos en contra del régimen
de Pétain; su experiencia en Annales
le permitió colaborar en la edición de los clandestinos Cahiers Politiques[47].
El profesor universitario que como norma evitaba el tuteo formó un nuevo
núcleo esta vez de “camaradas”, en lugar de colegas. También se haría de nuevos
discípulos: muy pronto, desconociendo su verdadera identidad[48],
lo apodaron “el maestro”. Algunos de los sobrevivientes relatarían cómo
repartía publicaciones y panfletos clandestinos entre los más jóvenes con la
misma actitud que asume un profesor que distribuye exámenes entre sus alumnos[49]
o que planificaba los futuros blancos de sabotaje como un padre que ayuda a sus
hijos con los deberes de la escuela[50].
Marc Bloch era
conciente del peligro que corría[51].
Hasta había programado una reunión para tratar el tema de su sucesión. El 8 de
marzo de 1944 fue detenido en una vasta redada de resistentes por la Gestapo de
Lyon encabezada por Klaus Barbie[52].
Luego vendrían los baños de agua helada, los suplicios y torturas infligidas
por alemanes y francesas en la cárcel de Montluc[53].
Sólo pudieron arrancarle su verdadera identidad[54].
Cuando se terminaron las sesiones de “interrogatorio”, en el encierro ocupó su
tiempo en el dictado de clases de historia a sus compañeros de prisión[55].
La noche del
16 de junio, 10 días después del desembarco aliado en Normandía, un régimen del terror más cruel aún porque
se sabía en retirada y forzado a desembarazarse de los prisioneros o
deportarlos al Reich, condujo a Marc Bloch junto con otros 28 detenidos a un
lugar apartado de la campiña francesa[56]. La tradición oral le atribuye como sus
últimas palabras “¡Vive la France!” completando
de esta forma la construcción de un héroe de la Resistencia[57].
Hoy se alza un monumento en memoria de las víctimas en el lugar de la ejecución[58]
y su nombre se encuentra grabado en la piedra de la Universidad de Estrasburgo,
que ahora lleva su nombre.
[1] Marc Bloch y Simonne Vidal tuvieron 6 hijos: Alice (1920),
Etienne (1921), Louis (1923),
Daniel
(1926), Jean-Paul (1929) y Suzanne (1930).
Bloch además se hizo cargo de su nuera y su madre viudas (a partir de
1922 y 1923 respectivamente) así como de la educación de sus dos sobrinos,
hijos de su único hermano: Jean Bloch-Michel y Robert.
[2]
Obviando las
opinions emitidas por historiadores franceses, y solo por mencionar algunas:
“When Marc Bloch came and talked to us in Cambridge –I can still
remember this as the great moment it then seemed it was –he was presented
to us as the greatest living medievalist, quite rightly I think”,
HOBSBAWM, E., On History, Nueva York, 1997, p. 179; GOODY, J., “Marc Bloch had a
rare sense for questions and answers”, en Marc
Bloch aujourd’hui, p. 320. GEREMEK, B. “la
mejor historiografía polaca está inspirada en los escritos de Marc Bloch”,
en “Marc Bloch, historiador y resistente”, Buenos Aires, 1990.
La versión en francés del artículo se encuentra publicada en
[3] Marc Bloch aujourd’hui. Histoire comparée & Sciences sociales”, Colloquio internacional de París de junio de 1986, organizado por la
EHESS y el Institut Historique Allemande de Paris”, París, 1990.
[4] Las referencias a sus aportes en historia comparativa son
muy frecuentes en Marc Bloch aujourd’hui…,
entre otras ver las comunicaciones de
Hilton, R., Bois, G., Gieysztor, A., Aymard, M., Valensi, L., Grew, R.
[5] Aunque pensar el feudalismo lo llevó también a investigar
la historia del Japón de los samurai, aspecto que fue continuado por su
discípulo Robert BOUTROCHE en Señorío y
Feudalismo, Madrid, 1979. Los medievalistas franceses de la posguerra
tomarían un camino diferente, concentrándose en estudios regionales. Las
grandes tesis doctorales de Duby, Bonnassie, Poly-Bournazel, Fossier y Bois,
entre otros, son ejemplos de este viraje en la historiografía medieval francesa
de la posguerra.
[6] Opinión
también compartida por historiadores de otras nacionalidades, por ejemplo: “I
don’t believe that in England people practising the history of ‘mentalities’
have owed very much to the Annales,
except in the field of the Middle Ages, where it seems to me that Bloch is
clearly fundamental.” HOBSBAWM, E., op. cit. p.182.
[7] Ver las reflexiones acerca de Los reyes taumaturgos en las ponencias de LE GOFF, J., GOODY, J.,
BURGUIÈRE, A., SCHMITT, J. C., GURÌVIC, A.,
TARDITS, C., y GUINZBURG, C., en Marc
Bloch aujourd’hui …; y GEREMEK., B., op.
cit. p. 24.
[8] FURET, F., en Marc Bloch aujourd’hui…, p. 337-338.
[9] Entre otros, “quelque génial, quelque pionner qu’il fût,
restait en partie prisonnier de son temps”, como un racionalista en medio de un
ambiente positivista, LE GOFF, J. en Marc Bloch aujourd’hui … p. 155; “la
insuficiencia en las conclusiones del libro sobre los reyes taumaurgos fue el
precio de su carácter de precursor”, GEREMEK, B. op. cit, p. 26; o Guy BOIS quien afirma que su racionalismo
lo condujo a una confluencia entre un materialismo rebelde al dogmatismo y un
cierto estructuralismo, en Marc Bloch
aujourd’hui …, p. 168.
[10] SCHMITT, J.
C., op. cit., pp 408-410.
[11] BURGUIERE, A., op. cit., p.13.
[12] WERNER, K. F., en
Marc Bloch aujourd’hui …
[13] Henri Pirenne luchó varios años para conseguir que la
publicación fuese subvencionada por la Sociedad de las Naciones, con las mismas condiciones que alentaron el
espíritu original de la institución, entre ellas, la exclusión total de
cualquier colaboración de un historiador alemán o en lengua alemana, FINK, C. Marc Bloch, A Life in History, Worcester,
1991. Es sin embargo improbable que este espíritu antialemán fuese extensible a
Marc Bloch quien conocía y leía asiduamente todo lo que se publicaba del otro
lado del Rhin. Cuando Annales
finalmente tuvo existencia real, Marc Bloch escribió centenas de reseñas de publicaciones
de autores alemanes. Su espíritu cosmopolita le permitía trascender los
sentimientos vengativos de la Paz de Versalles bastante extendidos en Francia
después de la Primera Guerra Mundial. Rechazaba la historia política y del
acontecimiento de un von Below, al que aconsejaba no leer, pero rescataba todo
lo que fuera digno de ser tenido en cuenta en los claustros académicos
alemanes. Su cruzada era contra la historia positivista, no contra los
alemanes. Werner afirma que gracias a sus reseñas, Marc Bloch se convirtió en
un difusor de todo lo que merecía ser tenido en cuenta en el medio francés de
las investigaciones alemanas, WERNER, K. F., op. cit.
[14] Una de sus características más singulares de Annales en este período fue la inclusión
de numerosas colaboraciones sobre temas de historia contemporánea, la que para
muchos en ese momento no tenía estatuto de historia científica.
[15] Estos aspectos se encuentran prolijamente detallados en
FINK, C., Marc Bloch. A life …” cap 7.
[16] Fue el año de la muerte de Henri Pirenne. A principios de
la década del 20, Marc Bloch y Lucien Febvre quisieron que el historiador belga
fuese el director de la revista, pero él declinó la oferta debido a sus
numerosos compromisos. De todas formas, Pirenne pasó a integrar el comité
editorial de Annales, su influencia y
prestigio significó un enorme apoyo a los entonces jóvenes y poco conocidos
medievalistas y su fallecimiento significó un duro golpe para los editores, ver
FINK, C. op. cit., cap. 7.
[17] A sus 54 años y como padre de 6 hijos, Marc Bloch
formalmente estaba en condiciones de excusarse de prestar servicio militar,
pero rechazó esta posibilidad.
[18] Estos acontecimientos están narrados por el propio Marc
BLOCH en La extraña derrota,
Barcelona, 2003, cap. 2.
[19]
Así lo afirma su hijo Etienne en Marc Bloch aujourd’hui …, p. 29. Etienne Bloch, hijo mayor
varón de Marc Bloch ha realizado numerosos esfuerzos por mantener viva la
memoria de su padre. En www.marcbloch.fr/homme.html.
se encuentra publicada su ponencia “Une biographie impossible”,
que presentó en el colloquio de Berlín del 25 de abril de 1997 y en www.marcbloch.fr/souvenirs.html
. se puede consultar su presentación en el coloquio de París de 1986 “Marc
Bloch. Souvenirs et réflexions
d’un fils sur soi”. En este sitio
también puede consultarse una biografía detallada de los acontecimientos
más importantes de la vida de Marc Bloch, diferentes aspectos relativos
a su correspondencia personal, su producción bibliográfica completa incluidas
todas las traducciones a diferentes lenguas de su vasta obra y algunos otros
aspectos de su vida que se detallan infra.
[20] GEREMEK, B., op. cit., pp 38 et ss. Geremek, a
pesar de no haber conocido a March Bloch personalmente, puede ser con justicia considerado un
discípulo suyo: a su oficio de historiador agregó una participación muy activa
en el movimiento de Solidaridad en Polonia.
[21] “Personalmente, la obra de Karl Marx me inspira una gran
admiración. Mucho me temo que como hombre era insoportable y, como filósofo,
sin duda menos original de cuanto nos lo han querido pintar. Como analista
social, nadie ha sido más poderoso. Si algún día los historiadores adeptos de
una ciencia renovada deciden crear una galería de ancestros, el busto barbudo
del viejo renano deberá tener un lugar en primera fila de la capilla de la
corporación. Con todo esto, ¿es suficiente para que sus lecciones sirvan
constantemente de percha para doctrinas de toda laya? … Como si unas teorías nacidas de la observación de las
sociedades europeas tal como se presentaban en 1860, y alimentadas por los
conocimientos sociológicos de un sabio de esa época, pudiera continuar
ejerciendo su ley en 1940”, en La extraña
… p. 149.
Además,
Maurice Pessis, por cuya mediación ingresó en la Resistencia y con quien
estableció una relación personal muy estrecha recuerda cómo Bloch le reclamaba
un franco cada vez que pronunciaba el nombre “infame” de capitalismo, en Marc Bloch aujourd’hui …
[22] “Muchos comprendimos en seguida el abismo al que amenazaba
con precipitarnos la diplomacia de Versalles y la diplomacia de la Ruhr… No
éramos lo suficientemente idiotas para creer … que en una Francia empobrecida,
relativamente despoblada y con un potencial industrial mediocre, semejante
política fuera oportuna” en La extraña … p.
163. Ver también FINK, C., en Marc Bloch,
A Life …, p. 53.
[23] Así lo recuerda su hijo Etienne, vid supra,
[24] En solidaridad con sus colegas judíos amenazados
políticamente en Austria luego del Anschluss
con Alemania, Marc Bloch retiró su artículo a ser publicado en las Mélanges en honor a Alfons Dopsch
explicando por separado en una carta sus motivaciones a su colega. A. Dopsch
había solicitado su jubilación anticipada en reacción a la anexión de Austria a
Alemania. Heinz Dopsch recuerda estos hechos y exhibe la carta en cuestión cuya
copia manuscrita está publicada en Marc Bloch aujourd’hui …, pp 85 et ss.
[25] La expresión die
finsteren zeiten es, por supuesto, tomada de Bertold Brecht.
[26] En este período de su vida Gerôme Carcopino, rector de la
Sorbona, intercedió hasta el máximo de sus posibilidades para que Marc Bloch
pudiera obtener trabajo en la zona libre de Francia y para que fuera invitado
como profesor a los Estados Unidos. Carcopino intercedió activamente por todos
sus colegas desplazados por las leyes antisemitas y finalmente renunció en
protesta a su puesto cuando estas se hicieron más rigurosas y sus mediaciones
no podrían rendir ningún fruto.
[27] Luego de un extenso intercambio epistolar con Lucien
Febvre, Marc Bloch aceptó retirar su nombre del comité editorial de la revista
para que pudiera mantener un perfil aceptablemente ario en la Francia ocupada.
Algunos fragmentos de la misma están recogidos en FINK, C. Marc Bloch. A Life …cap. 10. Según su hijo Etienne, esta polémica hirió profundamente a
su padre, vid supra. Annales, bajo la dirección de Lucien
Febvre, cambió su nombre por Mélanges
d´Histoire Sociale y continuó apareciendo de forma irregular durante la
guerra. Bajo el seudónimo de Fougères, Marc Bloch realizó algunas
colaboraciones en este período.
[28] Marc Bloch fue uno de los intelectuales que gozó por un
breve lapso de tiempo del ‘privilegio’ de una exención en el estatuto de judío
en el régimen de Vichy debido a sus servicios extraordinarios a Francia durante
la Primera Guerra Mundial. Las dispensas otorgadas por el régimen de Pétain no
alcanzaron a una decena de personas. Luego del Armisticio con la incorporación
de Alsacia al Tercer Reich la universidad de Estrasburgo reabrió en
Clermont-Ferrand en 1941 lo que le posibilitó reencontrarse con viejos colegas
y alumnos. Entre ellos, Robert Boutrouche quien defendió su tesis doctoral de
la que Bloch fue director en este período.
[29] La delicada salud de su esposa sumado a la rigurosidad del
clima llevaron a Bloch a solicitar el traslado a Montpellier a pesar de que el
decano de la universidad era ostentosamente antisemita y recomendó a las
autoridades que rechazaran su designación por temor a los disturbios que pudiera
ocasionar su presencia. Bloch tenía prohibido dictar clases públicas en
Montpellier.
[30]
Etienne BLOCH, en
Marc Bloch aujourd’hui …
[31] “Los resortes profundos de nuestro pueblo están intactos y
están listos para saltar de nuevo. Los del nazismo, en cambio, no podrán
soportar la tensión creciente, hasta el infinito, que los actuales amos de
Alemania quieren imponerle” en La extraña
…p. 165 entre varias otras referencias del mismo tenor.
Si
bien hay quienes han mantenido lo contrario, no existe evidencia concreta
alguna de que Marc Bloch haya participado de forma alguna de la Resistencia
en este período. Mas bien sus preocupaciones fundamentales parecen haber
sido los aspectos materiales referidos a su trabajo, limitado por la pérdida
de su biblioteca y fichero personal, las necesidades de alojamiento de su
numerosa familia, la salud de su esposa y su madre (muerta en 1941), la
angustia de verse progresivamente rechazado de la comunidad nacional así
como las demandas para obtener los visados necesarios para poder trasladarse
como profesor a los Estados Unidos. La imposibilidad de obtener la documentación
necesaria para poder sacar a todos los miembros de la familia del país le
hicieron abandonar su intento de abandonar territorio francés. Todos estos
aspectos pueden profundizarse en FINK, C, Marc
Bloch. A Life… cap 10 y en
[32] “… no podría tolerar que, en la hora del adiós supremo,
cuando un hombre tiene el deber de resumirse como persona, se apelara en mi
nombre una ortodoxia en la que no creo”, Testamento de Marc Bloch,
Clermont-Ferrand, 18 de marzo de 1941. El mismo se encuentra recogido en La extraña …” pp. 169-170.
[33] La extraña …, p.
30.
[34] Testamento de Marc Bloch, vid supra.
[35] Sus escritos en referencia a esta cuestión están
recopilados en La extraña… pp.
241-253.
[36] Algunos de sus hijos siguieron de alguna forma los pasos de
su padre: Etienne y Louis tuvieron participación activa en la Resistencia. Como
sobre Louis, quien se había unido a la maquis, pesaba la orden de captura y
ejecución, Marc Bloch se encargó de embarcar a sus dos hijos varones mayores en
un tren rumbo a España en diciembre de 1942 junto con su sobrino Robert. Luego
se unieron como soldados franceses al ejército aliado. Su hijo Daniel se unió posteriormente a la
maquis, FINK, C. Marc Bloch, A Life … p.
312. Dos de sus hijos, en cambio, se opusieron a las acciones de su padre
considerando que exponía innecesariamente su vida y la de su familia. Desde que
pasó a la clandestinidad, Marc Bloch, a fin de protegerlos, tuvo muy pocos
encuentros con sus hijos menores y lejos de su casa de campo, donde existían
mucho menores posibilidades de que fuera reconocido. Su mujer, en cambio,
realizó algunos viajes para visitar a su marido en Lyon. Todos estos aspectos
en FINK, C. Marc Bloch, A Life …,
cap. 10.
[37] Hacia ese momento existían dos grandes núcleos en el
movimiento de la Resistencia francesa. París fue el centro del territorio
ocupado y Lyon de la zona de ocupación libre de la república de Vichy que
comenzó a organizarse en torno al degaullista Jean Moulin hasta su captura y
ejecución por la Gestapo. A hay que
agregar la maquis que en general actuaba con una modalidad de lucha parecida a
la de los partisanos generalmente en áreas rurales. En París los ataques se
centraban en el invasor alemán; en Vichy, el enemigo era mas bien el régimen de
Pétain, corrupto, antisemita y abiertamente obsecuente con los invasores. Existían diferentes corrientes ideológicas
dentro del mismo, sinedo las más importantes Libération, en París, que se
identificaba con el partido comunista, y en Vichy Combattant y Franc Tireur, al
que se unió Marc Bloch.
Para
expresar muy brevemente los problemas que la Resistencia de Lyon ocasionaba al
Tercer Reich, baste con decir que enviaron a uno de sus cuadros más tristemente
célebres para exterminarla: Klaus Barbie.
[38] Marc Bloch era consciente del mismo y lo explotó en más de
una ocasión para encubrir su identidad. Por ejemplo, en 1941, en Rennes, se
paseaba tranquilamente en ropas civiles entre el ejército alemán buscando
prisioneros de guerra franceses: “mis cabellos grises eran garantía de que bajo
el universitario nadie buscaría un oficial”, en La extraña… p. 47.
[39] El propio Marc BLOCH hace referencia a los mismos en La extraña …
[40] Robert ALTMAN, “Chabot”, compañero resistente de Marc Bloch
en su prefacio a la edición francesa de La
extraña… lo relata así: “rememoro esa escena encantadora en la cual Maurice
[“Pessis”], uno de nuestros amigos jóvenes de la lucha clandestina, con su cara
de veinte años arrebolada de alegría, me presentó a su nuevo ‘fichaje’, un
señor de cincuenta años, condecorado, con el rostro delicado bajo un cabello
gris plata, la mirada aguda detrás de sus gafas, una cartera en una mano y un
bastón en otra, un poco ceremonioso al principio, mi visitante sonrió al
tenderme la mano y dijo con amabilidad: Sí, yo soy el pupilo de Maurice”, en La extraña…, p. 216. FINK recoge una
versión similar pero atribuye como
palabras de Marc Bloch ‘Je suis le Colt de Pessis’, en Marc Bloch, A Life … p. 301. Maurice Pessis, compañero resistente de
Bloch, hace referencia a las intensas gestiones que tuvo que realizar para
lograr que lo aceptaran en un movimiento que decía necesitar solamente hombres
jóvenes para librar su lucha en Marc
Bloch aujourd’hui ….
[41] Marc Bloch se integró al Directorio del MUR (Mouvements
Unis de la Résitance) que reunía varias ramas diferentes de un movimiento que
comenzaba a cobrar forma en junio de 1943. La velocidad de su ascenso dentro de
la organización fue lo que llevó a especular acerca de su participación más
temprana en el movimiento, pero no se ha conservado ninguna evidencia oral o
escrita que lo respalde.
[42] Así lo afirma Robert ALTMAN, en su prefacio a la primera
edición francesa de “La extraña …”.
[43] Antes de ingresar en la Resistencia, escribió “Dentro de
pocos años no estaré en condiciones de ser movilizado. Mis hijos ocuparán mi
lugar. ¿Deberé concluir por ello que mi vida es menos preciosa que la suya? Todo
lo contrario, mucho mejor sería que pudiera preservar su juventud, si fuera
necesario, a costa de mi vejez”, en La
extraña … p. 132.
[44] Robert ALTMAN en el prefacio a la edición francesa de La extraña…
[45] FINK, C. en Marc Bloch. A Life … p. 315. En efecto, la
existencia de una radio clandestina en el domicilio particular de Bloch
constituyó la mayor evidencia para la Gestapo de su participación en la
Resistencia.
[46] FINK, C., Marc Bloch, A Life …p. 306
[47] Estos aspectos se encuentran mencionados en los dos trabajos
consultados de Fink, en el homenaje de Robert Altman, en la presentación de
Maurice Pessis, y en el sitio de Internet
vid supra para todas las
referencias eruditas. Existen algunas divergencias entre los relatos en
concordancia con la dificultad de reconstruir actividades clandestinas de las
que casi no se ha conservado registro escrito, y por que los sobrevivientes
forzosamente desconocían gran parte de ellas por las mismas características de
la actividad. En el caso de los Cahiers
Politiques, por ejemplo, existen divergencias sobre si Marc Bloch fue
editor de los mismos o simplemente colaborador. Su hijo Etienne se inclina por
la segunda posibilidad, Fink por la primera en Marc Bloch, A Life … p. 304.
[48] Marc Bloch adoptó sucesivamente diferentes seudónimos al
unirse a la Resistencia. Algunos de ellos fueron “Arpajon” o “Chevreuse”.
Cuando fue apresado utilizaba el de “Narbonne”. En Lyon se había fabricado la
identidad pública falsa de Monsieur Rolin y luego la de Maurice Blanchard, bajo
la que fue arrestado.
[49] Testimonio de CHABOT”, vid
supra pp. 211-219.
[50] Testimonio de
Maurice PESSIS, en Marc Bloch
aujourd’hui…
[51] Su despreocupación por su seguridad personal ya había sido
reflejada en las menciones de honor que recibió en el ejército: “dio muestras
de un desprecio absoluto por el peligro”, orden general n.o 2, del
19 de marzo de 1915.; “está siempre dispuesto a participar voluntariamente en
las misiones peligrosas … dirigió con … sangre fría…”, orden de la división n.o
15, del 3 de abril de 1916; “a pesar de que su observatorio fue destruido por
un proyectil enemigo y era blanco de numerosos obuses, siguió prestando
servicio a cara descubierta”, orden de la división n.o 47, del 17 de
noviembre de 1917; “desprecio absoluto del peligro … y una fría determinación
en el desempeño de sus misiones”, orden de la división n.o 115 del
16 de julio de 1918; “hizo gala, en circunstancias siempre difíciles, de gran
sagacidad, de un método seguro y de una energía tenaz”, orden general n.o
7, del 29 de junio de 1940. Las menciones militares de Marc Bloch aparecen en La extraña…, pp 235-236. Robert ALTMAN
en su prefacio a la misma obra afirma “sé que no le importunaré si digo que
amaba el peligro y que, como dice Bossuet ‘el alma guerrera se había adueñado
en él del cuerpo al que da vida’”
[52] La detención de Marc Bloch se originó en una denuncia de su
domicilio. Fink sugiere que habría sido realizada por una colaboracionista
francesa o que podría haber provenido de “Lombard”, Jean Bloch-Michel, sobrino
de Marc Bloch, también miembro del movimiento. “Lombard”, por su parte, se
habría visto forzado a entregarlo por la confesión de “Drac” que lo habría
dejado “en una situación imposible”, asunto que habría aclarado personalmente
en prisión con su tío, ver Marc Bloch, A
Life … pp 312-318. Sin embargo, entre los miembros de la Resistencia
existía la certeza de que la denuncia había sido arrancado bajo tortura a
Jean-Bloch Michel, arrestado el día anterior a la detención de Marc Bloch.
Etienne Bloch no hace ninguna referencia directa sobre la supuesta
responsabilidad de su primo en el arresto de su padre. Las redadas de marzo de
1944 causaron un terrible impacto en el movimiento de la Resistencia en Lyon:
según el MUR fueron arrestados cerca de 70 miembros, muchos de responsabilidad
importante, según los registros de la Gestapo el número de arrestos fue
superior a la centena.
[53] FINK describe sin demasiado detalles el cautiverio en Marc Bloch, A Life…cap. 10. En Internet se encuentran recogidos de forma
parcial los testimonios de quienes compartieron cautiverio en Montluc y
vivieron para contarlo: Jean-Bloch Michel, Marcel Fonfrède y Jean Gay. La
descripción que realizan del estado físico de Marc Bloch al terminar su primer
interrogatorio es escalofriante. En el primer interrogatorio le quebraron una
muñeca, varias costillas y entró a la enfermería en estado de coma.
[54] Mucho se especuló sobre este aspecto. El testimonio
proviene de su sobrino Jean-Bloch Michel, compañero de prisión quien habló
directamente con Marc Bloch sobre su interrogatorio. Para algunos Marc Bloch
esperaba ocasionar una reacción en la comunidad científica internacional
similar a la del arresto de Henri Pirenne en la Primera Guerra Mundial. Pero su
identidad, si es que Marc Bloch la reveló, no trascendió. Sus captores hicieron
pública su detención bajo la identidad falsa que había adoptado en Lyon,
Maurice Blanchard, y bajo la misma fue ejecutado.
[55] FINK, C, Marc Bloch, A Life …”, p. 319.
[56] A diferencia de la reclusión de Marc Bloch, las
circunstancias de esta masacre perpetrada cerca de Saint-Didier-de-Formans se
conocen detalladamente por el relato de dos testigos que milagrosamente
sobrevivieron la ejecución: Jean-Baptiste Crespo y Charles Perrin. Constituye una de muchas llevadas a cabo en
las cercanías de Lyon entre junio y agosto de 1944 que volvieron a salir a la
luz en las instrucciones del proceso contra Klaus Barbie.
[57] Esto lo afirmó Robert ALTMANN en su prefacio a La extraña… construyendo de esta forma
la leyenda en torno al hecho. Carole Fink también lo afirma en Marc Bloch, A Life … p. 321. Según
los sobrevivientes esta y otras frases fueron pronunciadas por las víctimas de
la masacre pero de la lectura de sus testimonios parcialmente recogidos en el
sitio arriba mencionado de Internet surge que no las atribuyen específicamente
a ninguna de ellas. Su hijo Etienne lo niega rotundamente y reflexiona sobre la
necesidad de adjudicar un final heroico que deba contener en una frase toda una
vida.
[58] Marc Bloch fue uno de los pocos académicos franceses que tuvo
participación activa en el movimiento de la Resistencia y el único en perder la
vida por ello.