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Actas del XI Coloquio Internacional de Geocrítica

LA PLANIFICACIÓN TERRITORIAL Y EL URBANISMO DESDE EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN

Buenos Aires, 2 - 7 de mayo de 2010
Universidad de Buenos Aires

 

SEGREGACIÓN RESIDENCIAL SOCIOECONÓMICA: UNA MIRADA DESDE LOS MERCADOS DE TRABAJO Y LAS DESIGUALDADES SOCIALES EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA -ARGENTINA- (1990-2006)

Estela Graciela Valdés

Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad Nacional de Córdoba.

estelav@powernet.net.ar / evaldes@ffyh.unc.edu.ar.

 


Segregación residencial socioeconómica: una mirada desde los mercados de trabajo y las desigualdades sociales en la ciudad de Córdoba (Argentina) 1990-2006 (Resumen)

Los cambios producidos en los mercados de trabajo y la distribución del ingreso como generadores de la profundización de las desigualdades socioeconómicas, en la  ciudad de Córdoba en el período 1990-2006 y sus efectos socio-territoriales, constituyen el núcleo de este trabajo. Sobre un encuadre general de análisis de los procesos relacionados con el escenario de los acontecimientos recientes producidos en la Argentina en este sentido, se pretende dar cuenta de las modificaciones operadas en la base económica como consecuencia de la reestructuración productiva y sus efectos sobre los mercados de trabajo. Las desigualdades socioeconómicas que acompañaron el proceso y  sus impactos territoriales complementan este tópico, a través de la definición de los patrones de estructuración social. Es precisamente en esta construcción desde donde  se pretende dar cuenta de los procesos segregativos. El análisis se realiza sobre el marco de referencia de la tesis de la ciudad dual.

Palabras clave: mercados de trabajo, desigualdades sociales, segregación residencial socio-económica, espacio social.


Socio-economic residential segregation: a view from the labor markets and social inequality in the city of Córdoba (Argentina) 1990-2006 (Abstract)

Changes in labor markets and income distribution as generators of deepening socio-economic inequalities in the city of Cordoba in the period 1990-2006 and socio-territorial effects are the focus of this work. On a general frame of analysis of processes related to the scene of recent events in Argentina in this regard, it intends to account for the changes operated in the economic base as a result of the restructuring of production and their effects on markets work. Socioeconomic inequality that accompanied the process and their territorial impacts supplement this topic, through the definition of patterns of social structuring. It is in this building and it is expected to account for the processes segregated. The analysis is performed on the framework of the thesis of the dual city.

Key words: labor markets - social inequalities - residencial segregation -social space.


Introducción

Pensar en las transformaciones en los mercados de trabajo y la tendencia hacia una sociedad urbana polarizada es establecer su ingénita relación con los cambios económicos globales. La reestructuración productiva sostenida sobre la base de las transformaciones en la actividad industrial, la expansión de los servicios avanzados y la actividad financiera, repercuten indefectiblemente en el mercado laboral metropolitano y como tal, en el incremento de las desigualdades sociales particularmente en las grandes regiones metropolitanas.

La actividad económica pasa de la producción de bienes a la de servicios y con ello a la retracción de los empleos industriales; a su vez, se incrementa la demanda en la franja de ocupaciones con mayor demanda de calificación ligadas a la información y el conocimiento; los puestos ejecutivos, profesionales y técnicos, tienen un más rápido crecimiento y constituyen el núcleo de la nueva estructura social (Castells, 1999 p.232). Sin embargo, como afirma el autor citado, estos procesos ligados al paradigma informacional interactúan con la historia, las instituciones, los grados de desarrollo y la posición en el sistema global de interacción a lo largo de líneas de redes diferentes. (Castells, ob cit, p.231). 

En paralelo, el corrimiento del Estado como regulador del bienestar y la distribución que caracterizó a la época fordista, dio lugar a la crisis del trabajo que deriva en fenómenos que producen y refuerzan las desigualdades sociales que se expresan objetivamente en los niveles de renta, acceso a bienes o servicios públicos, nivel de educación, etc.

En este escenario, es frecuente el uso del término dualización o polarización social para referirse a las desigualdades sociales cada vez más tangibles, fundamentalmente en el espacio urbano y que estarían implicando una estructura social de tipo bipolar. Esta mirada generalizadora lleva a la necesidad de focalizar en la carga conceptual que implica pensar actualmente en la ciudad dual y particularmente en los aportes de investigaciones recientes sobre su aplicabilidad. En este sentido, los estudios sobre la dualización urbana surgida a partir de la hipótesis de la Global City (Sasssen, 1991) dan cuenta de una economía urbana cuyos mercados de trabajo presentarían un ensanchamiento de los extremos superiores e inferiores de la estructura laboral caracterizada la primera, por la alta calificación y remuneración y la baja calificación y remuneración en las inferiores. De tal manera, habría una contracción de la histórica presencia de las clases medias y  escasas posibilidades de ascenso social de los trabajadores en las ocupaciones de baja calificación. (Koch, 2006).  

A la luz de de los trabajos empíricos sobre metrópolis de espacios centrales y periféricos que han realizado investigadores sobre el tema[1], se demuestra que si bien se está produciendo un aumento de la desigualdad social entre los dos extremos de la estructura  social urbana, ésta es de forma fragmentada, con una diversificación intraclase (Veiga, 2008). Esta desigualdad social, se manifiesta territorialmente en un mosaico de distintas intensidades y heterogéneamente esparcido a escala micro pero con cierta homogeneidad cuando la mirada es a nivel macro (Ribeiro, 2000). Así, las desigualdades en la actualidad, no se relacionan con la existencia de grandes y diferenciadas categorías sociales que permitían la existencia de grandes morfologías colectivas sino que son de naturaleza intragrupal (Torres López, 1998).

Las investigaciones referidas se han abocado a estudios sobre metrópolis que ocupan un primer lugar en el orden jerárquico en las redes urbanas de sus respectivos países (o de privilegio en las redes globales), vale la pena preguntarse qué sucede en Córdoba que ocupa un segundo lugar y cuál es la incidencia en el espacio social urbano desde un análisis multidimensional de los procesos segregativos, poniendo en supuesto que en su dimensión territorial, la tendencia al aumento de las desigualdades sociales estaría marcando la conformación de una ciudad segregada en términos socioeconómicos.

En esta línea de análisis la segregación residencial es entendida desde un doble sentido. Por un lado, está dada por la diferencial capacidad de obtener recursos materiales y simbólicos del espacio urbano, importantes para la reproducción social y que implican lógicas colectivas donde la segregación está dada por la espacialización de la estratificación de la sociedad y;  por el otro, del lugar físico ocupado por los grupos sociales en la estructura urbano-residencial según la posición de clase[2], que permite mantener distancia y/o excluir toda aproximación no deseable, vale decir, el resultado de lógicas individuales. (Ribeiro, 2003)

Se plantea entonces que la metrópoli cordobesa, aunque no ocupa el primer lugar en el rango de la red de ciudades a escala nacional, los cambios operados en su base económica como consecuencia de la reestructuración productiva ha dado lugar a una clara tendencia hacia la profundización de procesos segregativos como resultado del aumento de las desigualdades sociales; en este contexto, la polarización social , tal como fue definida en la tesis de la global city no estaría presente al igual que en otros estudios sobre las grandes metrópolis latinoamericanas. Sino que los procesos se caracterizan por ser múltiples y complejos donde la heterogeneidad de situaciones se estarían dando en una escala micro, mientras se podría pensar en condiciones de homogeneidad a escala macro, visualizables a través de los patrones de estructuración del espacio social de la ciudad y tomando como unidad de análisis el barrio.  

Situar el horizonte temporal implica ubicarse en el contexto nacional donde los cambios económicos ligados al nuevo orden económico se inician a mediados de la década del 70 acompañados de las dictaduras militares. Desde 1975 y hasta 1990, el país entra en un estancamiento productivo que afecta los mercados de trabajo y empeora la desigualdad distributiva. Sin embargo no fue sino a partir de los años noventa en que el país entra en profundos cambios económicos con fuerte incidencia en el plano societal y que lo llevaron a la crisis más aguda de su historia dando lugar a un giro en las políticas económicas subsiguientes. Es precisamente esta etapa la que marca el período de análisis de este trabajo: 1990-2006.

Reestructuración productiva y mercados de trabajo y desigualdades socieconómicas

Una necesaria periodización

El modelo neoliberal adoptado desde 1991, implicó profundos cambios en las políticas económicas, en el rol del Estado, en la economía, en la sociedad y en el territorio. El Plan de Convertibilidad[3] fue la herramienta fundamental que permitió las profundas reformas estructurales que acompañaron la transformación macroeconómica y la receta fueron las recomendaciones realizadas por el Consenso de Washington. Se crean así las condiciones para la recepción de flujos de capitales, se estabilizó la economía y dio lugar al crecimiento del PBI y cierta modernización económica. Sin embargo, arrastró al país a una crisis sin precedentes que estalló en 2001. La década de los noventa, marcó un hito histórico por su espectacular impacto en la sociedad argentina y, particularmente, en los mercados de trabajo: de acuerdo a los datos de los censos de 1991 y de 2001, se perdieron en Argentina 1,5 millón de empleos a lo largo de la década del noventa, pasando el número de ocupados de 12,4 millones a 11 millones.

La crisis de 2002, puso fin a la Convertibilidad y abrió una etapa de reactivación económica desde el primer trimestre de 2003 con un giro en la política económica, reemplazando una etapa depresiva por un ciclo de crecimiento. La devaluación del peso en un 200% modificó el rumbo de la política económica la que se liga estrechamente al crecimiento del Producto Bruto Interno -PBI- en el que incidió el aumento de la actividad, principalmente, del sector exportador, industrial y de la construcción; la evolución del PBI no se modificó sustancialmente: continuó en aumento desde 1991, las caídas en su evolución responden a períodos de crisis: 1995, crisis mexicana; 1998, crisis asiática, la que a su vez da inicio a un proceso recesivo que estalla con la crisis de 2001.

Quedan señaladas dos etapas claramente diferenciadas: convertibilidad y post-convertibilidad. En éste encuadre, se trata de analizar cuáles fueron los cambios sustanciales en la base económica de la ciudad de Córdoba y cuál es la diferencia entre ambas etapas en términos de acceso a los mercados laborales y las desigualdades sociales en términos de distribución del ingreso en una ciudad como Córdoba entre los años 1990 y 2006.

Córdoba y los cambios en la base económica

Los efectos de la reestructuración económica en Córdoba, admite un menor impacto en sus efectos que los producidos en otros centros menores por contar con una estructura productiva  diversificada y dinámica; este hecho supone mayores posibilidades de generación de empleo[4]. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2001, la principal actividad generadora de empleo en Córdoba fue el Comercio con el 20,1% seguida de la actividad Manufacturera, que representaba el 12,1% y en tercer lugar, la Construcción con  7,8%.  La evolución de la participación de la ocupación por sectores en el período 1990-2002, se puede observar que la ubicación de los tres rubros mencionados no han modificado sustancialmente su lugar dentro del conjunto de actividades en casi todo el período (la construcción decae en el 2000 a favor del transporte y las comunicaciones).

Sin embargo, son los datos relativos los que cambian. Mientras la ocupación en la Industria, entra en retroceso a partir de 1991 con el inicio de la convertibilidad (salvo el repunte de 1997); la Construcción tuvo una evolución fluctuante, mientras que los servicios de Hotelería y Restaurantes, Transporte, Almacenamiento y Comunicación, Actividades Inmobiliarias y Financieras, se manifestaron en crecimiento. Según IDESA (2008), desde 1997 a 2007, en las actividades manufactureras el empleo creció el 32% mientras que en el sector servicios lo hizo en un 71%, siguiendo de esta manera, las tendencias generales de las principales metrópolis ligadas al capitalismo globalizado.

Este cambio de la base económica de la ciudad de Córdoba, se visualiza a través de tres cortes temporales: al inicio (1990), mediados de la década de los noventa (1995) y al final del período de convertibilidad (2002), como lo muestra  el Cuadro 1, la evolución de las principales ramas representativas del proceso de reestructuración productiva y su comportamiento respecto a la ocupación a lo largo de todo el período de la convertibilidad: industria, construcción y servicios -hoteles y restaurantes-. De tal modo, se hace notable la disminución de la participación de la ocupación en la actividad industrial, de fuerte presencia en Córdoba a partir de los años 50; el rubro hotelería y restaurantes es el que más crece en términos relativos seguidos por los servicios inmobiliarios y por los servicios de transporte, comunicación, informática e investigación (en todos los casos se debe tener en cuenta las sucesivas crisis que afectaron al país en general como se mencionó ut supra).  

Cuadro 1: Evolución de la participación por sectores en el Gran Córdoba (1990/1995/2002)

Rama de Actividad

Oct-90

Oct-95

Oct-02

Hoteles y Restaurantes

1,44%

2,45%

3,80%

Industria

19,09%

16,56%

11,00%

Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones

4,99%

6,91%

7,28%

Activ. Inmobiliarias, Empres. de Alquiler, Informáticas y de Invest.

4,92%

5,50%

7,53%

Construcción

8,17%

7,86%

8,81%

 

Fuente: INDEC

 

Otro aspecto lo constituye la actividad metalmecánica. Córdoba se rigió en un referente de esta actividad particularmente en la rama automotriz desde mediados del siglo pasado. En el año 1998, llegó a concentrar más del 40% de la producción nacional de vehículos, el mejor año para el sector en el período de la convertibilidad (16% en 2008). La industria automotriz fue la más castigada por la recesión y la crisis de 1998-2002, incluido el quiebre de la red autopartista local. Según el Ministerio de Industria de la Provincia, se destruyeron tan sólo en dicho período, 25 mil puestos de trabajo en terminales y proveedoras[5].

Mercados de trabajo: Desocupación y calidad del empleo

Las modificaciones en la base económica tuvieron su repercusión en la evolución de la desocupación. En Córdoba el comportamiento fue similar a la del total de los aglomerados urbanos  donde la tasa de desocupación, medida mediante la Encuesta Permanente de Hogares, onda mayo y  octubre (Encuesta Permanente 1990 a 2002) y segundo y cuarto trimestre (Encuesta Puntual 2003 a 2006) tuvo menos impacto en Córdoba, ya que en términos porcentuales a lo largo de toda la serie, se mantuvo por debajo de los valores del total de dichos Aglomerados con excepción de los registros de mayo de 2002 (Cuadro 2).

Cuadro 2: Evolución de la tasa de desocupación en Gran Córdoba (1990-2006)

1990

Mayo

7,4

1999

Mayo

14,2

Octubre

4,2

Octubre

13,6

1991

Mayo

4,1

2000

Mayo

13,4

Octubre

5,4

Octubre

12,5

1992

Mayo

4,8

2001

Mayo

12,7

Octubre

5,3

Octubre

15,9

1993

Mayo

6,8

2002

Mayo

25,3

Octubre

6,8

Octubre

19,4

1994

Mayo

7,8

2003

2 trim

19,5

Octubre

9,6

4 trim

11,7

1995

Mayo

15,2

2004

2 trim

16,0

Octubre

15,9

4 trim

11,5

1996

Mayo

17,2

2005

2 trim

12,3

1997

Mayo

18,6

4 trim

8,7

Octubre

16,1

2006

2 trim

10,0

1998

Mayo

12,5

4 trim

8,4

Octubre

12,8

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Prov. De Córdoba.  Nota: s/d para octubre de 1996

 

Si se toma como referencia el inicio la etapa de Convertibilidad, 1991 y el año 1994, cuando ya se habían implementado la casi totalidad de las políticas de ajuste estructural, la diferencia a favor de Córdoba fue de casi tres puntos porcentuales menos; en 1998 ya la diferencia no alcanzaba el punto porcentual; mientras que 2002 marcó una situación sin precedentes, siguiendo la misma marcha del país, supera en términos porcentuales al total de aglomerados urbanos en mayo del 2002, alcanzando el 25,3% de personas desocupadas, mientras que a nivel del total de aglomerados fue del 21,6%; en el año 2006, el total de aglomerados y la ciudad de Córdoba no muestra significativas diferencias en las tasas de desocupación. Este último dato, resulta interesante si se lo compara con los de 1990 fecha en que el porcentaje de desocupados en Córdoba respecto del mismo año en el total de aglomerados fue marcadamente inferior (4% para el Gran Córdoba y 8,6% para el total de aglomerados).

Es de destacar que entre  octubre de 1990 y mayo de 2002, o sea durante toda la etapa de la convertibilidad, la diferencia porcentual en los valores de la tasa de desocupación en Córdoba fue de 21,3 puntos. Paradójicamente, los porcentajes de desocupados descienden a partir de la post-convertibilidad llegando al 8,4% en el 2006, valor levemente superior al registrado en 1994. De tal manera, el análisis del desempleo muestra la recuperación de los puestos trabajo en los últimos años conforme a la recuperación de la economía del país; en octubre de 2006 la solicitud de trabajadores aumentó 7,55% respecto del mismo mes de 2005, es decir, en sólo un año la creación de puestos de trabajo fue significativa[6].

Esta recuperación del empleo en la post-convertibilidad comienza a partir de 2003 (36,8%), donde hay una diferencia de 5 puntos porcentuales por encima de los valores de 2001 (31,4%)  y de 4 puntos por debajo respecto a 2006 (40,90%). El mayor dinamismo en los pedidos de empleo después del fin de la convertibilidad, se concretó en la franja de los puestos calificados relacionados con la construcción, la actividad metalmecánica, la informática y profesionales geólogos, ingenieros civiles y topógrafos viales. Los empleos menos calificados, por el contrario se han mantenido estables; el aumento de la demanda se relaciona fundamentalmente con la recuperación del sector industrial, particularmente la rama metalmecánica.

A pesar de la reactivación post-convertibilidad, el mercado laboral no genera la cantidad de puestos de trabajo que cabría esperar de una economía que presenta un crecimiento sostenido y se recupera de la crisis desde 2003. La calidad del empleo tales como la informalización y el trabajo precario[7] son indicadores fuertemente relacionados con las desigualdades sociales.

En el Gran Córdoba, la evolución de la informalidad del empleo durante la convertibilidad presenta en rasgos generales menor presencia que durante la post-convertibilidad.  Según datos proporcionados por IDESA (Cuadro 3), desde 1991, con excepción de los años 1993,1994 y 1995 donde apenas supera el 33 %, se registra un crecimiento que alcanza los máximos valores al finalizar la década, 42,8%. La crisis del inicio de principio de la década, se mostró en aumento hasta 2006, donde recién en el IV trimestre se observan valores similares a los más altos de la década del noventa. Esta informalidad es más pronunciada en sectores como la construcción y la textil.

Cuadro 3: Informalidad Laboral en el Gran Córdoba 1991-2006(En porcentaje)

 

1991

1992

1993

1994

1995

1997

1998

1999

 

34,2

 

37,6

33,1

30,2

33

40,6

39,1

42,8

2000

 

2001

2002

2003

(IV)

2004 (I)

2005

(I)

2006

(I)

2006

(IV)

44,5

 

 

44

49,9

54,72

53,90

51,62

49,10

41,2

 

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a IDESA,  EPH -permanente y puntual- INDEC

Nota: de 1991 a 2002: Encuesta puntual onda octubre; 1996: sin datos para Córdoba; 2003 a 2006 Encuesta Permanente I y/o IV trimestre

 

Si a los ocupados precarios que en el IV trimestre de 2006 representaba el 41,2% se le suman los desocupados, el resultado es el 45,3% de la PEA, vale decir que casi la mitad de la población activa presenta condiciones laborales "transitando entre la precariedad y la desocupación". En la composición interna del empleo precario se destaca la incidencia de los asalariados precarios que representan el 70,5% del total seguido por el servicio doméstico con un 14,4% y los cuentapropistas precarios con un 7,8%. Dentro de los asalariados precarios, el 89,2% no realiza aporte jubilatorios y el 85,4% carece de obra social (Observatorio del Mercado Laboral, 2007:22).  

Existe además, una relación inversa entre nivel de educación y trabajo precario: mientras mayor es el nivel de instrucción alcanzado, menor es la proporción de trabajadores en malas condiciones laborales; de esta manera, dentro del total del grupo de individuos sin instrucción un 66,3% padece de precariedad laboral; mientras que en el otro extremo, las personas con niveles educativos superiores constituyen la menor representación (Cuadro 4) en los empleos precarios (22,2%). (OML 2007: 26)

Cuadro 4: Empleo Precario según total de cada nivel educativo

 

Sup. Universitario

Secundario

Primario

Sin Instrucción

Completo

Incompleto

Completo

Incompleto

Completo

Incompleto

22,2%

31,8%

34,2%

49%

51,1%

59,9%

66,3%

 

Fuente: Observatorio del Mercado Laboral. EPH IV trimestre 2006

 

En relación a las ramas de la actividad y la precarización, el mayor empleo precario es la del Comercio, Restaurantes y Hoteles con un 23,3%, de los cuales el 16,8% corresponde sólo al Comercio; los Servicios le siguen en orden de importancia con un 18% de los cuales casi el 2%, son empleos dependientes de la Administración Pública; por último, se hace notable la alta proporción de trabajadores precarios en las ramas de la Construcción y el Servicio Doméstico con 17,4% y 15% respectivamente (OML, ob cit). La información apuntada hasta aquí, cuyos registros corresponden al último trimestre de 2006, resulta particularmente contradictoria con la política estatal llevada a cabo desde septiembre de 2003 a través a través del Plan Nacional de Regularización del Trabajo -PNRT- fundamentalmente en lo que respecta al trabajo precario en la Administración Pública, siendo que en esta misma esfera pública se encuentran empleos precarios.

Por otro lado, si se analizan las causas de desempleo en Córdoba para el año 2006, se muestra la dinámica  efímera de la oferta laboral y la calidad del empleo ofrecido (Cuadro 5).

Cuadro 5: Causas del desempleo en Córdoba (2006)

 

Motivos de desempleo

Despido/cierre

Fin de trabajo temporario

Le pagaban poco/no le pagaban

Renuncia

Razones personales

Otras causas

n/c

Total

%

14,52

14,48

11,1

7,5

2,2

6,7

43,5

100

 

Fuente: Informe de Coyuntura del Observatorio del Mercado Laboral. Municipalidad de Córdoba en base a datos de la EPH, IV trimestre 2006

 

El perfil distributivo: inequidad en alza

El reflejo del perfil distributivo de crecimiento con inequidad a nivel nacional,  se reproduce en Córdoba tanto en el período convertibilidad como en el post-convertibilidad.  Sin embargo, Córdoba se presenta menos desigual que el resto del país,  en los dos períodos.

A fines de la década del 90 (1999), el Gran Córdoba presentaba una menor concentración del ingreso que el total de aglomerados urbanos (según ingreso individual); el coeficiente de Gini fue de 0, 4244 en el Gran Córdoba y de 0,4593 el promedio país (López y  Romeo, 2000). En la post- convertibilidad, si bien las condiciones socioeconómicas se manifestaron más aliviadas en relación a la oferta laboral, la distribución del ingreso no sólo que no se mejoró sino, que empeoró. Así, en el 4º trimestre de 2006, el coeficiente de Gini fue de 0, 4509  aunque mostró una mejor situación respecto a la del país, que para la misma medición registró 0,4850 (IDESA, 2008).

Asimismo, la distribución del ingreso analizada a través de la brecha entre el decil más rico y el decil más pobre muestra un mejor posicionamiento de Córdoba durante la década del 90.  En 1999 en Córdoba el decil de población perceptora de ingresos más rica fue 20,1 veces la de la más pobre  y 23,7 para el promedio del país.  Entre 1990 a 1999, la evolución de la brecha entre los deciles extremos creció en el Gran Córdoba 43,6% mientras que el promedio del país fue de 57%.

En el año 2006, en el II trimestre, la brecha del ingreso en el Gran Córdoba según el ingreso per cápita familiar, el 10% más rico de la población percibe 27,6 veces el ingreso del 10% más pobre, mientras que la brecha en 1990 fue de 14 veces. El promedio del país en esa misma fecha, fue de 31,8 veces.

La desmejora tiene relación, al igual que en el análisis del país y en concordancia con lo expuesto anteriormente, con los altos valores de informalidad precariedad. Vale decir que mientras las oportunidades de empleo tuvieron un aumento considerable en la post-convertibilidad, la calidad no acompañó el proceso. La informalidad es alta sobretodo en ocupaciones ligadas al servicio doméstico, construcción y cuentapropismo no profesional, así como también los receptores de subsidios estatales, cuyos salarios aumentaron mucho menos que el salario de los más ricos. En los primeros meses de 2006, los habitantes del Gran Córdoba, vivían con un promedio de  5 dólares  por  día. Sin embargo, la mitad lo hacía con casi 3,62 dólares diarios mientras que el decil más alto, en promedio, contaba con 19 dólares, casi lo mismo que recibía por mes el decil más pobre (Martínez, 2006).

Mientras los estratos medios y altos tuvieron una suba importante de los salarios y con ello la recuperación del poder adquisitivo, el estrato más pobre casi no aumentó el salario; este segmento es el más afectado por la alta informalidad, el cuentapropismo no profesional y personas que reciben planes de empleo particularmente el Plan Jefes y Jefas de Hogar. Los cuadros 6 y 7 muestran los quintiles ordenados por ingreso per cápita familiar en relación a la tasa de empleo y de la informalidad respectivamente; se puede observar en ambos que los segmentos más afectados por el desempleo y por la informalidad es el más bajo, mostrando de esta manera la segmentación del mercado laboral incidiendo desfavorablemente en el primer quintil constituido predominantemente por los hogares indigentes.

Cuadro 6: Tasa de Informalidad  según quintiles de la distribución del ingreso per cápita familiar (II 2005)

 

 

1 Quintil

(más pobre)

2 Quintil

3° quintil

4° quintil

5° quintil

(más rico)

Promedio

93

73,6

56

34,4

22,6

49,6

 

Fuente: Fundación Mediterránea con datos de la EPH

 

 

Cuadro 7: Tasas de Desempleo en el Gran Córdoba según quintiles por ingreso per cápita familiar (II 2005)

 

 

1° Quintil más pobre

2° Quintil

3° quintil

4° quintil

5° quintil más rico

Promedio

19,5

12,4

11,6

3,7

1,9

9

 

Fuente: Fundación Mediterránea con datos de la EPH

 

Los resultados del análisis del aumento desigual de los ingresos considerando tres estratos -bajo, medio y alto- muestran que en 2004 el ingreso del estrato más rico era casi 6 veces el de la clase media, mientras que en 2005 la relación pasó a 4,4 veces lo que estaría evidenciando una mejora de la distribución entre estos dos estratos; pero si se toma la relación entre la clase media y el estrato más pobre pasó de 4 veces en 2004 a casi 6 veces en 2005: se redujo entre los que más tienen y los sectores medios pero se amplió entre éstos y los más pobres. Durante 2005 los ingresos nominales provenientes de la ocupación principal del 20% más pobre de la población, se incrementaron 12% (mejora nula en términos de consumo dado que los precios aumentaron en la misma proporción), mientras que los precios nominales de los estratos medios y medio-altos aumentaron entre un 37% y un 40% como muestra el Cuadro 8.

Cuadro 8: Evolución de los ingresos laborales por quintil en Gran Córdoba.

En Porcentaje (2003/2004 y 2004/2005)

 

Quintiles

I más pobre

II

III

IV

V más rico

2003/2004

12

25

13

16

16

2004/2005

12

21

37

40

19

Fuente: Elaboración propia sobre datos de Fundación Mediterránea

 

Pobreza espacializada a través del Índice de Privación Material de los Hogares

A los fines de captar la heterogeneidad e intensidad de las  situaciones de privación ligada a los procesos económicos coyunturales durante la década de los 90, se analiza el Índice de Privación Material de los Hogares -IPMH- según Privación de Recursos Corrientes (PRC)[8] a escala del Barrio. El análisis de la  distribución de este indicador relacionado a la pobreza, si bien refiere a los datos del Censo de 2001, presupone en relación con los mercados de trabajo una escasa diferencia con el escenario de mediados de la presente década.

 

De la lectura de la carta de la Figura 1, se desprende una distribución heterogénea de hogares por Barrios con PRC, es decir, con ingresos insuficientes. De tal modo, a partir del área central (tendiendo en cuenta los ejes de expansión de la ciudad), se podría decir que: a) el área central  presenta hogares con altos porcentajes; b) el anillo que cubre la trama urbana pericentral e intermedia, presenta disímiles situaciones de ingresos lo cual dificulta describir regularidades a excepción de la distribución de valores muy bajos que se manifiestan a manera de cono desde al área central hacia la porción sur del corredor de expansión Noroeste, conformando una distribución continua, es éste el único rasgo de homogeneidad visible en la distribución general de la variable; c) barrios localizados en el sector Sur, Sureste y Noreste  del área central presentan la mayor heterogeneidad; d) se destaca la situación del Barrio Nueva  Córdoba, (situado al sur contiguo al área central) cuyo espacio ha dado lugar a una intensa actividad inmobiliaria, con una altísima valorización del suelo, derrame de actividades del área central y con alto valor de símbolo, sin embargo, presenta altos porcentajes de hogares con ingresos insuficientes. Se podría presumir que esta situación se deriva por un lado, de la movilidad descendente de muchos de sus habitantes y a que la mencionada valorización inmobiliaria ha facilitado el proceso de especulación con un alto porcentaje de edificación en altura de baja calidad edilicia destinada al estudiantado de las Universidades locales particularmente la Universidad Nacional de Córdoba, localizada a escasa distancia y; e) los valores altos y muy altos se localizan en toda la periferia, a excepción de la porción sur del corredor  noroeste.

De tal modo, la pobreza por ingresos puede visualizarse en la ciudad con un alto nivel de dispersión; tanto en barrios considerados de clase media como en aquellos otrora barrios obreros o con paisajes que dan muestra de escaso valor inmobiliario; por el contrario, barrios con un paisaje edilicio homogéneo y de valoración de suelo, dan cuenta de un alto porcentaje de recursos corrientes escasos. Se presenta una gran diversidad de situaciones de heterogeneidad dentro de la ciudad aunque con una mayor notoriedad en las áreas periféricas. Se podría decir que la mixtura en condiciones de ingresos es la característica dominante de la distribución territorial.

La estructura del espacio social de Córdoba y su tendencia segregativa

El aumento de las desigualdades en las  dos etapas consideradas marca la tendencia a la conformación de una ciudad segregada a causa, entre otras, de la desigual distribución del ingreso. Ahora bien ¿cómo se visualiza esta tendencia en la estructura socio-espacial de Córdoba? Es posible a través de la jerarquización de su espacio social mediante la definición de tipologías. Éstas se expresan en áreas socialmente homogéneas en una mirada macro pero que en su interior se presentan como un compuesto de situaciones socialmente diversas. Mediante procedimientos estadísticos, a partir de un conjunto de variables relacionadas con demografía, educación, vivienda, y ocupación (sobre datos del Censo de 2001), se construyeron indicadores, sobre la unidad de análisis barrial juntamente con la división administrativa municipal en CPC (Centros de Participación Comunal). Se propicia de esta manera una representación del total de la ciudad relacionada con los procesos de diferenciación social y segregación sobre un escenario complejo y diversificado socialmente. Los indicadores seleccionados remiten a situaciones relacionadas a pobreza y riqueza permitiendo establecer diferentes combinaciones y delimitar grupos con situaciones socialmente diferentes en una mirada macro, pero que al interior de cada uno se diversifican en un mosaico social[9]. De tal manera, se determinaron seis áreas-tipo, a manera de patrones de estructuración social del espacio. Estos son, patrón: a) muy bajo; b) bajo; c) medio; d) medio alto; e) alto e; f) intermedio. (Figura 2).

 

Cada uno de estos patrones expresan una jerarquía del espacio social visualizándose rasgos de homogeneidad social, sin embargo, al  interior de cada uno de ellos, aparece un mosaico de situaciones socialmente diferentes tal como surge de la comparación con el mapa de PRC. 

Conclusión

Se puede afirmar que en la ciudad de Córdoba, segunda en la red de ciudades a escala nacional, hubo cambios sustanciales en su base económica distinguiéndose, en términos generales para el período 1990-2001, un fuerte proceso de desindustrialización y un ascenso del sector servicios que repercutieron sobre la situación de la desocupación en la ciudad de Córdoba. La modificación del rumbo económico hacia una política de tipo neo-keynesiana, no revirtió la tendencia en la participación de los sectores productivos, desde los inicios de la década de los noventa, si bien no cambió la posición de los rubros tradicionales respecto a la estructura ocupacional sí se modificó su peso relativo para cada uno de ellos. Las tasas de desocupación a partir de 2003, fueron en marcado descenso aunque para 2006 aún se encontraban por encima de las correspondientes a 1990. La informalidad del empleo comienza en alta durante la convertibilidad y se profundiza en la post-convertibilidad, a la vez que el empleo precario incide con mayor predominancia a la fuerza de trabajo de baja calificación. La problemática de los mercados de trabajo se manifiesta como un rasgo estructural del modelo económico global.

Asimismo, se pudo constatar, que no son los sectores medios de la sociedad los que se encuentran en retracción como se espera de los postulados de la ciudad dual, sino que a lo largo de las dos etapas se estaría frente de una desigual distribución del ingreso donde se presenta una fragmentación en todas las fracciones sociales. Asimismo, se presenta una segmentación del mercado laboral tanto horizontal como vertical, en tanto que el trabajo "inseguro" se manifiesta en todos los tamaños de las empresas y rubro de la actividad, lo cual estaría dando cuenta de una variedad de situaciones a nivel socio-territorial.

Las condiciones de empleo, si bien presentan una recuperación acorde al giro realizado en la política económica nacional,  se balancea a favor de la mejora de ingresos en las clases medias aunque sigue perdurando la tendencia a su concentración en los deciles superiores, aunque esta desigualdad es menor que la del promedio del país. La persistencia de la alta informalidad y el empleo precario sirven de amparo para una mayor diversidad dentro de las estructuras de las clases medias y bajas, con lo cual se hace difícil sostener la concepción de ciudad dual.

Para finalizar, se podría decir que la "polarización" en Córdoba es una tendencia creciente en tanto la brecha entre pobres y ricos aumenta y se manifiesta espacialmente en segregación residencial, tanto en términos físicos y simbólicos como en la diferencial capacidad de apropiación de los bienes y equipamientos urbanos. La ciudad de Córdoba, con su característica de nodo secundario dentro de la red de ciudades a escala nacional, da cuenta de las mismas líneas de fuerza territoriales de sus pares latinoamericanas en relación a las desigualdades y procesos segregativos, más no podría afirmar que se trata de una ciudad dual.

 

Notas



 

[1] Preteceille, E, 1999, Wacquant, L., 2001; Ribeiro, L.C.Q.,1999; De Mattos, C., 2003; Veiga y Rivoir, 2008.

[2] Desde a perspectiva de Pierre Bourdieu, el campo social se presenta como un sistema de posiciones y de relaciones entre posiciones y están definidos por lo que está en juego. Cada individuo ocupa una posición diferente en un campo específico en relación al volumen y estructura del capital que posee en sus distintas especies: capital social, económico, cultural y simbólico (Gutiérrez, 1998).

[3] El régimen de convertibilidad se planteó como un instrumento integrante del programa económico de estabilización, dirigido a disminuir la inflación en el corto plazo. (Bembi, y Nemiña, 2007, p.21)

[4] Según el informe del Programa de Competitividad Productiva (2006:15), el Gran Córdoba aparece cuarto en el ranking de aglomerados con estructura económica con mayor diversidad productiva, por debajo del Gran Buenos Aires, Gran Mendoza y Gran La Plata.

[5] Ver Tomadoni, Claudia  (2005)

[6] Según datos del Índice de Demanda Laboral (IDL) que elabora el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (2006)

[7] Se entiende por  informalidad a la situación de asalariados sin aportes jubilatorios; mientras que el concepto de precariedad engloba la ausencia de aportes jubilatorios y/o la falta de protección por la legislación laboral, es decir, el establecimiento de vínculos precarios ligados a la flexibilización laboral (Lindemboim et al, 2000). Sin embargo, empleo precario, "trabajo en negro" e informalidad  suelen asociarse por referirse a situaciones similares. Labrunée y Gallo (2005) definen al empleo precario como aquel que no ofrece seguridad sobre su continuidad y no está protegido por la legislación laboral e involucra al trabajo en relación de dependencia

[8] La Privación Material de los Hogares  fue definida según la metodología del Índice de Privación Material de los Hogares -IPMH- por el INDEC, de la siguiente manera: a) Privación sólo de Recursos Corrientes: Hogares con ingresos insuficientes, estimados a partir de los años de escolarización de los miembros del hogar ocupados o jubilados/pensionados y la cantidad de personas que componen el hogar;  b) Privación sólo de Recursos Patrimoniales: Hogares con deficiencias en las viviendas que habitan, tanto en las características de los materiales como en las instalaciones sanitarias; y, c) Privación Convergente: Hogares que presentan privación conjunta de recursos corrientes y patrimoniales. 

[9] La metodología utilizada para el análisis multidimensional ver Valdés y Koch (2008, pp 689-693)

 

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Referencia Bibliográfica

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