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Actas del XI Coloquio Internacional de Geocrítica

LA PLANIFICACIÓN TERRITORIAL Y EL URBANISMO DESDE EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN

Buenos Aires, 2 - 7 de mayo de 2010
Universidad de Buenos Aires

 

 

PARTICIPACIÓN LOCAL Y ASOCIACIONES CIVILES EN LA PRODUCCIÓN DEL ESPACIO URBANO

 

Marcela Cecilia Medina

Cátedra de Urbanismo I - Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales.

Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Universidad Nacional de Tucumán.

marceci13@hotmail.com.

 


 

Participación local y asociaciones civiles en la producción del espacio urbano (Resumen)

 

La participación local promovida por los programas sociales que atienden el problema de la pobreza, alimenta una ciudadanía acotada por el asistencialismo.

Los ciudadanos son representados como beneficiarios despojados de sus singularidades, en un sistema caracterizado por el tecnocratismo, el populismo y el clientelismo. Los individuos se debaten en la resolución de sus carencias cotidianas, mientras comparten la representación de pobres que se hace sobre ellos.

Las asociaciones comunitarias difícilmente pueden subsistir con independencia del poder político.

Los agentes del estado intervinientes se desenvuelven entre el trabajo y la asistencia.

En este contexto, el espacio cobra una importancia fundamental por ser el ámbito donde los programas sociales de mejora del hábitat interpelan a la comunidad. Por lo que es necesario replantear las condiciones que debe tener el espacio para que acontezca un habitar.

 

Palabras claves: Participación, programas sociales, actores, asistencialismo, espacio urbano.


 

Local participation  and civil partnerships in the production of urban space (Abstrat)

 

The local participation promoted by the social programs that attend to the problem of poverty, feeds an annotated citizenship by the social assistance.

The citizens are represented as beneficiaries, deprived of theirs singularities, in a system characterized by the technocratism, populism and social assistance. The individuals struggles for survive in the resolution of theirs daily lacks, while they share the representation of poor that is done about them.

The community associations difficultly can go on with independence of political power

The intervener public agents manage between work and assistance.

Within this context, the urban space became a great importance since it is the area where it is addressed to the community. For that reason, it is necessary to reconsider which conditions should have in order that happen "an inhabit".

 

Key words: Participation, social programmes, actors, social assistance, urban space.


 

El contexto general

 

El fortalecimiento de la sociedad civil es una de las premisas de los programas destinados a mejorar las condiciones de vida de grupos pobres, formulados por el Estado y recomendados por los organismos internacionales. A decir de estudios al respecto, el objetivo es contener la pobreza y evitar que los grupos carenciados caigan en la exclusión absoluta.

 

Bajo este discurso de incorporar la participación de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones locales, la promoción de la misma aparece presente en los programas sociales y en numerosos espacios de participación propiciados por el Estado. En ellos la comunidad puede exhibir sus conflictos, plantear demandas y conversar sobre sus puntos de vista "... los gobiernos democráticos desde sus áreas sociales han promovido tanto el contacto cara a cara con las poblaciones como la apertura de espacios de encuentro y asociación entre los agentes sociales y entre ellos y el Estado". (Carderelli y Rosenfeld, 2005 en Duschatsky, comp.)

 

Tal como expresa un documento del BID, el grado de participación en términos de involucramiento, se presenta como condición necesaria para asegurar la sostenibilidad de cualquier intervención social. "La participación es una suerte de activo no financiero [...] Los procesos participativos tienen costos en términos de tiempo y de recursos. Existe una amplia evidencia empírica de que los procesos participativos en los proyectos de desarrollo, adecuadamente diseñados y conducidos, presentan ventajas en términos de su eficiencia, eficacia, equidad y sostenibilidad. (BID, 2004).

 

Los espacios de gestión donde se diseñan los programas sociales se caracterizan por un marcado tecnocratismo, en el que los destinatarios de los mismos, son "otros", pobres, en desventaja, necesitados de asistencia, representados por una impersonalidad neutral, ignorándose las tensiones propias de la vida comunitaria, tales como las rivalidades, el clientelismo, el punterismo, etc, a decir de Cardarelli y Rosenfeld.

 

El tipo de participación promovida no interpela ni reconceptualiza el derecho de la ciudadanía al ejercicio civil y político, ni se orienta a la búsqueda de una identidad independiente del poder dominante. Mas bien en un marco de debilidad institucional, es concebida desde una suerte de tecnocratismo, paternalismo y populismo o neo populismo social; una ciudadanía asistencial-participativa o de consumidor de los programas(Santillán, 2005 en Casali de Babot), acotada y referenciada, que debe ser ejercida en forma condicionada a los alcances del programa o de la línea de acción en el marco de la cual se impulsa.

 

El objetivo pareciera ser reducir el conflicto -potencial o real- que la existencia de pobreza urbana acarrea, con el consiguiente impacto positivo en la gobernabilidad urbana.

 

Mientras para los sujetos se presenta como el espacio de oportunidad para vincularse con el poder, gestionar demandas y obtener respuestas a sus necesidades, en el marco del populismo contribuye "...a la transformación de un pueblo de clientes o de súbditos en pueblo de ciudadanos..." (Vilas, 2003).

 

El análisis desde la hipótesis neopopulista, a decir del mismo autor, deja fuera justamente lo que debe ser estudiado: los intereses sociales en juego, las relaciones de fuerzas políticas entre tales intereses"; a lo que agrega que en realidad es "mucho neo y poco populismo, pero tampoco mucho de neo, porque los contenidos centrales de las políticas ejecutadas por estos regímenes forman parte desde hace más de medio siglo del repertorio de las preferencias de buena parte de las élites económicas latinoamericanas y de las recomendaciones de los organismos multilaterales. (Quijano, 1998 en Vilas, 2003).

 

Neopopulismo o más bien antipopulismo, es el marco en el que se inscriben  los programas sociales, que responde a un diseño macroeconómico y social opuesto al diseño propio del populismo y esto es lo novedoso, junto a la adhesión de los de abajo y de los sectores mas acomodados de la sociedad. "Los de abajo, deben pagar ese precio por un mínimo de estabilidad, seguridad y la fantasía de un futuro menos perverso. Y es el precio que entregan gustosos los poderosos del mercado, como condición política para el restablecimiento de la normalidad de los negocios [...] En estos escenarios el poder deviene absoluto" (Vilas, 2003).

 

Condiciones locales para la participación

 

Los programas sociales se desarrollan en un contexto marcado por las relaciones clientelares condicionando la participación y los vínculos sociales a la intermediación de punteros, que a diferencia de lo que ocurre en el populismo, establece un sistema de relaciones en el que los sujetos se reconocen e identifican como pares, aunque con posiciones diferentes en la trama social. El clientelismo

 

"... va más allá de un vínculo desigual entre quien distribuye y quien recibe recursos, bienes o servicios, propio también del asistencialismo[...] implica la presencia de una norma de reciprocidad[...] sentido común legitimador: [...]un conjunto de reglas no escritas que permiten que ambos actores se reconozcan como protagonistas de un espacio de relaciones igualitarias y compartidas en la esfera utilitaria(costos y beneficios) y en la esfera simbólica (valores e interpretaciones sociales)." (Carderelli y Rosenfeld, 2005en Duschatsky, comp.).

 

El populismo se define por el tipo de liderazgo y por "la descomposición de las formas institucionalizadas de representación política" que crean el marco de posibilidad para el surgimiento de dirigentes que se relacionan con los grupos de manera poco institucionalizada. El populismo "es una tendencia perpetua donde las instituciones políticas son crónicamente débiles" ( Roberts, 1995 en Vilas, 2003). En este esquema, desde el sector técnico y político se promueven nuevos sentimientos de "agradecimiento" por los beneficios recibidos o se enfrenta la gratitud y adhesión absoluta a algún dirigente establecida con anterioridad a la ejecución del proyecto.

 

La eficacia de las intervenciones se mide tautológicamente, se evalúa por la correspondencia entre lo planteado en la fase de elaboración y ejecución, entre necesidades y demandas y respuestas a las mismas, por las gestiones realizadas, y con frecuencia  con la asistencia a las convocatorias de los programas. Ésta última se computa en cantidad de individuos presentes en los encuentros comunitarios; y por lo tanto la escasa asistencia se valora como síntoma de indiferencia o desacuerdo con los planteos que motivan la convocatoria.

 

No se considera en el análisis, que la asistencia responde a diversos factores vinculados a la resolución de las necesidades inmediatas y urgentes, a la obtención de alimentos, medicamentos o materiales de construcción, de empleo o de un "Plan social", que compiten con la búsqueda del alivio espiritual que genera algún consejo o simplemente el proceso catártico de contar y ser escuchado.

 

Según Alberich, desde las instancias del poder debería prestarse atención a cómo evoluciona el nivel de participación ciudadana en aspectos referidos a indicadores cuantitativos y cualitativos de la temperatura democrática, tales los índices en relación con el asociacionismo, las tasas de afiliación o asociatividad y de multiafiliación, las características de los asociados -en edad, sexo, intereses que representan- y la diversidad y pluralidad de las asociaciones.

 

En esta sociedad civil con débil autonomía y acuciada por la urgencia de satisfacer sus necesidades básicas, se fortalece "una ciudadanía (subsidiada) a decir de Cardarelli y Rosenfeld, que aporta a la construcción de sujetos sociales aptos para moverse con más cantidad de competencias en el universo de su inmediatez"... sin conceptualizar la ciudadanía social como habilitante de la civil y la política.

 

La construcción de los sujetos, que según Cardarelli y Rosenfeld, se da en una esfera retórica: "el discurso que si bien se legitima por la presencia del Estado, es una construcción que admite un proceso de conversación entre los actores, aunque los técnicos que detentan el poder,  elaboran las propuestas y los sujetos de menor peso se identifican con esta representación que hacen de ellos, por el interés de pertenecer (recibir los beneficios)en el marco de una frágil institucionalidad."

 

Para comprender el escenario donde se desarrollan los programas, sirve mirar algunas actitudes desde el lugar en el que sitúan las privaciones(la pobreza estructural, la inmovilidad social, la falta de empleo) en relación a las oportunidades que presentan determinadas situaciones, tales como la inauguración de obras, o el período pre electoral, para acercarse al poder.

 

Como Auyero, en su estudio de un asentamiento en el Gran Buenos Aires, cuenta la oportunidad de recreación que significa para algunos vecinos la asistencia a los actos políticos, o la conocida oportunidad que representa el período de elecciones para obtener alimentos, calzado o dinero, en el caso analizado, las inundaciones de las viviendas de unos, sirven de excusa a otros, para gozar de una estadía en la sede comunitaria con manutención incluida a cargo del municipio y descansar por unos días sin la preocupación de la búsqueda del sustento diario.

 

Si bien se reconoce desde el discurso predominante y en los documentos oficiales que no existe un único modelo de participación, "... pues depende de las condiciones institucionales, culturales, políticas y técnicas de cada país, así como de las características de los grupos sociales y comunidades y de sus necesidades y objetivos específicos" (BID, 2004), el sujeto y la comunidad destinataria de los beneficios no se miran desde estas particularidades, mas bien son enmarcados en colectivos generales de alteridad pobre.

 

Los niveles de la participación, según el diccionario critico de Ciencias Sociales, son: información, consulta y debate, y gestión compartida.

 

"Tener información suficiente sobre cualquier actuación pública es imprescindible para que pueda existir la participación [...] Información implica también Formación: la información que no es comprendida no sirve...[...] Consulta y Debate significa que los afectados den su opinión, realicen sugerencias y alternativas, y se abra una fase de diálogo entre administración y los ciudadanos; y por último gestión compartida o trabajo en común (Cogestión) para la toma de decisiones conjunta".

 

Para propiciar la participación política y cívica como modo de ejercer la ciudadanía, producir cambios desde dentro, fortalecer la organización existente o incipiente a fin de constituir los actores locales como protagonistas de un proceso de desarrollo, es necesario asegurar el derecho a la ciudad y a los beneficios de la vida urbana mencionados en la Carta Europea de Salvaguarda de los derechos humanos.

En la misma se mencionan el derecho a la información, a la educación, al trabajo, a la cultura, la vivienda, la salud, el medio ambiente, a un urbanismo armonioso, al ocio, y al gobierno de proximidad, algunos de los cuáles- tal el derecho a la vida privada, o a asociarse, reunirse y manifestarse libremente- pueden verse vulnerados al estar subsumidos en la premisa del cumplimiento de los objetivos de los programas sociales.

 

Actores sociales en los programas y políticas públicas

 

Los agentes del Estado

 

Con distintos nombres: promotores, equipos de campo, facilitadores, o equipos territoriales, los técnicos que trabajan en campo y los coordinadores, van formando identidades divididas según la ubicación que les corresponda en el proceso de intervención, los intereses en juego, la formación disciplinar y la experiencia y percepción individuales, de modo tal que "En el interjuego de  fusiones Estado/grupos sociales, estos agentes se van conformando como una producción socio estatal, con identidades segmentadas según cuales sean la orientación, el nombre y los atributos a través de los cuales son designados en cada programa"(Cardarelli y Rosenfeld en Duschatsky, 2005).

 

Para los agentes participantes, el trabajo en campo es el espacio de oportunidad para crear significados, allí donde el tecnocratismo, desde los centros de gestión y diseño de estos programas, considera a los pobres como un grupo impersonal, como alteridad en situación de desventaja. En tal situación sólo caben los esfuerzos personales de los técnicos involucrados en cada línea, como paliativos insuficientes.

 

Las organizaciones sociales

 

Cardarelli y Rosenfeld hablan de la organización social promovida por estos programas, que "...supone un camino de una sola vía, marcada por las tradicionales formas de autogestión con apoyo estatal..."

 

Las relaciones clientelares como tipo de lazo social, y las formas no institucionalizadas de gestión, dominan la producción del hábitat de la periferia autoconstruida y de iniciativa pública. Influyentes e informales,

 

"... los lazos clientelares son opuestos a las redes horizontales de compromiso cívico que están en la base de una verdadera comunidad cívica y que a su vez, hacen funcionar la democracia" (Auyero, 2000).

 

En este contexto, "un mediador político puede obstruir o facilitar el flujo de demandas, favores, bienes y servicios, desde o hacia un grupo"(Carlos y Anderson, 1998, en Auyero, 2003). Y prosigue sosteniendo que

 

"...un barrio que no tenga un mediador difícilmente reciba recursos para distribuir. [...] El populismo reemplaza el uso y goce de los derechos por el asistencialismo, por la dádiva, por las entregas de unos pocos bienes y servicios para mantener una condición que apenas da para la subsistencia familiar".

 

El éxito de las acciones dentro de los programas depende mucho de la capacidad informal de algunos actores y de la disposición de otros. Es poco frecuente encontrar organizaciones independientes del poder político, como una de las del caso analizado, conformada legalmente en los comienzos de la ejecución del programa.

 

La asociación civil del caso analizado.

 

El lugar o la posición que ocupan los actores en la estructura de red constituye un determinante en el logro de los objetivos que agrupa a los actores en comunidad. En el caso, cabe preguntarse acerca de ¿Cuales fueron los determinantes del proceso en el desenvolvimiento poco habitual de la organización durante un período de unos años, marcado por la abundancia de gestiones, resultados positivos e independencia del poder local?

 

La destreza para cambiar de posición en la red de relaciones de la organización es decir desempeñar alternativamente distintos roles, configura otro atributo esencial, ya que permite dinamizar los recursos, generar mayores posibilidades de acción y probar la eficiencia de los actores en diferentes puestos.

 

La capacidad para asumir nuevos roles, entre los que se cuenta relacionarse con el poder local manteniendo autonomía en sus acciones y toma de decisiones, y la perseverancia de algunos de sus miembros en el trabajo comunitario a pesar de los inconvenientes en relación con el contenido de los propósitos que guían el trabajo, influye en la duración de la misma.

 

Este atributo fundamental para la duración de la organización siempre ha estado amenazado, en cuanto no logra involucrar a nuevos actores, especialmente a los más jóvenes, que den continuidad a la organización. La permanencia de sus miembros resistiendo la indiferencia y la crítica de algunos vecinos ha asegurado, aunque con dificultad durante unos años, la continuidad de sus objetivos.

 

Determinadas habilidades y comportamientos, flexibilidad para adaptarse a las situaciones, disposición para el dialogo y la práctica de la gestión, y para aprovechar las oportunidades permitieron a la asociación atravesar los diferentes momentos  de indiferencia, crítica y/o adhesión de los vecinos del barrio, de otros aledaños y del gobierno local.

 

En general, la disponibilidad de alguno de sus miembros no escapa a las generales, está condicionada por la necesidad de resolver las cuestiones más urgentes, por lo que el desempeño de tareas y la adjudicación de responsabilidades es transitoria. Las estrategias que resultaron eficaces están relacionadas a determinadas capacidades particulares o a vínculos preexistentes entre los actores. Aunque con mucho trabajo pendiente hacia el fortalecimiento o la recuperación como organización, se cuenta como ejemplo en el ámbito de los programas de mejora barrial a nivel provincial.

 

Mantiene diferencias en una relación cordial con otra organización del mismo barrio, la cual sigue los patrones más comunes al constituirse como intermediaria entre el poder político y la comunidad. Se encuentra a cargo de un puntero y concentra su actividad en la elección de destinatarios y administración de programas sociales de la zona.

 

El cambio en su interrelación con la administración, en sus diferentes niveles, ha resultado en prácticas eficaces para la población: constituye un buen ejemplo la administración de la sede comunitaria, que ha trascendido a los fines fijados inicialmente por los mismos vecinos.

 

El poder en la escala comunitaria, surge de la posición que los actores destacados asumen en la red, apoyados en el consenso y la colaboración de la comunidad para contener en la organización, los indispensables elementos de modernidad y democracia.

 

Otros espacios de participación

 

Más allá del alcance de los programas sociales, se abren nuevas instancias de participación en el Estado provincial que alcanzan distintas escalas.

 

A nivel provincial, el espacio representado por distintos ministerios tiene por objeto armonizar intereses y necesidades de las diferentes áreas, apoyar el manejo del equipamiento comunitario social de la provincia, canalizar demandas y conflictos surgidos a nivel local y articular programas sociales (especialmente de las áreas de salud y social).

 

En la instancia local se aspira a brindar un espacio de conversación de los problemas y necesidades de los sectores pobres. La participación que se impulsa no escapa al acotado esquema político asistencialista y contenedor de los grupos mas vulnerables.

 

La construcción de los sujetos desde el Estado y desde los técnicos.

 

Hay una producción simbólica compartida por el colectivo de profesionales, políticos y técnicos sobre los beneficiarios. Una representación social que ubica a los destinatarios de los programas sociales como otros necesitados de ayuda, ¿acaso con diferente dignidad? para evitar que caigan en la marginalidad y en la indigencia. Desde allí se proyectan las formas de intervención en la esfera psicosocial, planteando el desarrollo de habilidades y capacidades individuales y grupales para salir de la pobreza. Para los grupos en situación de desventaja, estos espacios constituyen una posibilidad de ser escuchados y de vincularse con sectores de poder.

 

Pero mientras que "El principio mismo de lo político es producir libertad mediante la ampliación de la esfera de las opciones, en tanto el arte de la gestión consiste a la inversa en reducirla: el problema bien planteado es aquel que no ofrece más que una solución (Castel, 1997; en Duschatsky).

 

Por lo cual las necesidades y problemas de la comunidad se procesan a fin de evitar movilizar las tensiones dormidas, e impulsar solo aquellas que puedan ser satisfechas dentro de los mas rigurosos objetivos de las políticas que los encuadran, de modo que sontengan al Estado en el rol de fortalecedor de la sociedad civil, retroalimentando un sistema marcado por las asimetrías. Los programas y el fortalecimiento de la organización comunitaria forman parte de una oferta estatal de servicios sociales que transfiere las responsabilidades del Estado a los beneficiarios.

 

Los objetivos de los programas, prosiguen las autoras "...se circunscriben a la esfera psicosocial del desarrollo de capacidades individuales y grupales, evitando las alusiones directas a las causas mas estructurales de la pobreza y focalizando sus premisas en la idea de incremento del capital social en términos asimilables, se insiste, al viejo comunitarismo y al self reliance."

 

De este modo difícilmente pueden surgir identidades sociales fuertes para movilizar el aparato institucional y social.

 

En esta búsqueda de formación de identidades singulares y representativas de los intereses de grupos cumplen una función importante los espacios públicos y los espacios de trabajo comunitario como escenarios de formación de opiniones y de ejercicio de prácticas transparentes y abiertas a la comunidad y de gestión institucionalizada.

 

El papel de los espacios públicos y del equipamiento comunitario

 

El espacio público y el comunitario son escenarios privilegiados de convocatorias y frecuentes instancias de participación, son considerablemente importantes en la formación de lo público, y cobran una diferente relevancia en los sectores pobres por la escacez general de espacio.

 

El espacio público, como dice Borja, es la esencia de la ciudad, es el lugar de encuentro y de formación de la opinión pública, de los discursos dominantes y de los contra discursos, donde se constituyen las identidades colectivas, se debaten los horizontes deseados, se forma la ciudadanía y la vida urbana cobra significación.

 

El equipamiento comunitario complementa el espacio público. La sede del caso o salón de usos múltiples, concebido como el espacio destinado a alojar las actividades comunitarias y a fortalecer los vínculos sociales, aloja una parte importante de estas vivencias del barrio, dada las limitaciones de los espacios públicos.

 

Algunas veces se llena de emociones, cuando luego de charlas o talleres usados como disparadores, se escucha el relato de las experiencias vividas en años que narran vivencias de violencia doméstica, mientras se dibuja un toque de naturalidad en los rostros ajados por la penuria de las carencias.

 

Otras, alberga actividades creativas, de goce del cuerpo y del espíritu, y se colma de hombres y mujeres que ejercen el derecho a aprender. Las actividades varían según el género: tejido y gestiones comunitarias para las mujeres; construcción de ladrillos para ambos; teatro, danza y apoyo escolar para los niños.

 

Este espacio, proyectado como comedor comunitario, propósito al que sus vecinos adhirieron fuertemente durante buena parte de la intervención, finalmente y a pesar de la resistencia de los mismos, quizá en una muestra de los cambios producidos en las aspiraciones del grupo, pudo cumplir la múltiple función de espacio de producción, de encuentro y de intercambio, propio de intereses comunes que tienden al crecimiento material y espiritual.

 

Mientras, sirvió para organizar y desarrollar actividades, ser sede de asambleas, de asesoramiento a los vecinos, o de albergue en situaciones de emergencia. Complementa la función que antes sólo cumplía el espacio de la plaza del barrio contiguo. Constituye un espacio polifuncional, donde se manifiestan los intereses en pugna y se ponen en evidencia las capacidades de organización del grupo para administrar recursos comunes.

 

El espacio donde los programas interpelan a los sujetos y a la comunidad

 

El lugar mas común donde estos programas interpelan al sujeto es en su barrio, en su hábitat cotidiano, en su comunidad, y al menos en el discurso, aspiran a crear condiciones de sociabilidad y habitabilidad (especialmente en los programas que brindan infraestructura u otras obras físicas). En estos casos cobra una importancia destacada en la formulación de la intervención el concepto que los técnicos tengan respecto al espacio y al habitar.

 

El espacio no es un enfrente del hombre, dice Heideggerd, no es ni un objeto exterior ni una vivencia interior. No hay hombres y además espacio.

 

El hombre es parte del espacio, mora en el espacio, está encarnado en él. Siguiendo a Bollnov, el hombre no está adentro del espacio, sino que se relaciona con el espacio y en el mismo con los objetos, por su espacialidad.

 

Y esta relación hombre-espacio tiene que ver con la forma en como pertenece el espacio a la esencia del hombre, ya que el modo como se encuentra el hombre en el espacio está definido por el espacio intencional referido a él como sujeto.

 

".... el hombre habita el espacio, lo que significa no solo que se encuentra en un medio y que puede moverse en él, sino que es parte de dicho medio...", prosigue Bollnov: "Habitar es por tanto estar encarnado, amalgamado, con el cuerpo, la casa, la ciudad, el mundo."

 

El habitar no se produce en un momento y lugar determinados. Trabajamos, viajamos y estando de camino habitamos. Viviendo habitamos dice Heideggerd y continúa manifestando que no todas las construcciones son moradas, un puente o un aeropuerto, aunque están en la región de nuestro habitar, ni la verdadera penuria del habitar se refiere solo a la carencia de vivienda.

 

"…habitar [...] no se limita al ámbito de la vivienda, es la relación del hombre con el espacio, es el modo en que se encuentra en él [...] La espacialidad del hombre en conjunto se comprende como habitar"(Bollnov, 1969).

 

Habitar es construir como erigir y como residir a resguardo. "... el producir viviendas es el construir..." Y prosigue Heideggerd: el construir es pro-ducir las cosas como lugares, instalar lugares, ensamblar espacios. Requiere una técnica, pero como para los griegos la técnica, el pro-ducir, no es arte ni oficio manual, sino dejar que algo, de un modo u otro, aparezca, dejar aparecer la esencia.

 

Por lo tanto la Intervención social, especialmente la de mejora físicas de barrios y viviendas, debe considerar como lo planteaba Heideggerd, que la penuria del habitar no consiste sólo en la falta de viviendas, debe incorporar consideraciones, que además de ocuparse de las técnica de construcción, del seguimiento de la obra y del acompañamiento social, postulen el habitar como el dejar las cosas en su esencia, o llevarlas de nuevo a encontrar su esencia.

 

El contener las tensiones, reprimir los deseos, y limitar la construcción de nuevas identidades sigue un sentido contrario a dejar las cosas en su esencia y a lograr permanecer a buen recaudo, libres, satisfechos y llevados a la paz.

 

Consideraciones finales

 

Mientras las políticas sociales no formen parte de la agenda económica y productiva, y mientras el trabajo no vuelva a ser el eje que sustente las mismas en relación a la vida de las personas, difícilmente la participación pueda tender a la democracia y ser ejercida como derecho civil y político y aspirar al desarrollo con modernidad.

 

Para que la participación sea valorada y puesta en práctica conciente y deliberadamente por los ciudadanos, debe ser eficaz y los resultados de las instancias de participación deben ser incorporadas como sugerencias en la agenda pública.

 

Los individuos deben tener asegurada la incorporación en los distintos niveles de la participación: acceso a la información, expresadas en términos comprensibles para los diferentes grupos, motivación y capacitación para asimilarla y emitir juicios de valor, y finalmente intervención en espacios de debate y trabajo conjunto.

 

La distribución del poder asegura el ejercicio y la eficacia de la intervención de las comunidades, por ello es necesario la distribución o descentralización del poder y el fortalecimiento de las instituciones a través de ejercitar prácticas formales que vinculen a la ciudadanía con el Estado.

 

Es fundamental entender las particularidades de los procesos comunitarios, sobre la base de comprender e interpretar los modos de participar (la asistencia y la inasistencia, el silencio y el compromiso, etc) como diferentes formas de decir, de buscar y de manifestar opiniones.

 

Los diferentes y numerosos programas sociales que provienen de la administración gubernamental, destinados a estos colectivos deben articularse entre sí, superando el vacío metodológico respecto a la planificación integral.

 

Aunque en referencia a las letras y a la cultura, cabe la siguiente reflexión para hacerla extensiva a los imperativos presentes en el diseño de las intervenciones sociales en la actualidad

 

"... Se requiere liberar a los hombres de la manipulación y del adoctrinamiento, despertar el sentido de la libertad, emular las energías dormidas que impiden sentir la dignidad como un bien, en una palabra, estimular el sentido de la personalidad, que es también la conciencia de las coincidencias y de las discrepancias. Las diferencias requieren ser comprendidas y aceptadas, ya que cada cual es dueño de trazar el itinerario de su propio destino: No hay humanismo sin diferenciación, y todo comportamiento que se empeñe en ignorarlo coloca automáticamente, al individuo al margen de los valores que alimentan la orientación espiritual del humanismo, y que se resumen en la libertad, la dignidad y la justicia." (Pucciarelli, 1987).

 

 

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Referencia bibliográfica

 

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