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EL CAMPO EN LA CIUDAD: CUANDO LA PLANIFICACIÓN URBANA INCORPORA A LOS ESPACIOS PRODUCTIVOS DE LA AGRICULTURA URBANA Y PERIURBANA

 

María Amalia Lorda

Departamento de Geografía y Turismo

Universidad Nacional del Sur. Bahía Blanca.

Laboratorio AGRITERRIS - Proyecto INTERRA

malorda@criba.edu.ar

 


El campo en la ciudad: cuando la planificación urbana incorpora a los espacios productivos de la agricultura urbana y periurbana (Resumen)

 

La aparición de nuevos problemas en la ciudad implica una nueva modalidad en la gestión, donde es necesario partir de la implementación de otro tipo de planificación, para llevar a la práctica otro modelo de ciudad.

Rosario adquiere singularidad, ya que en ella se pone en acción una planificación urbana distintiva, que incorpora el "campo" en la ciudad, de una manera novedosa: a través de la creación de Parques Huerta; de Senderos o Calles productivas, además de las Huertas Familiares, cuya experiencia es de mayor conocimiento.

La finalidad es interpretar a la agricultura urbana y periurbana a partir de la experiencia de Rosario, como herramienta de investigación y gestión que permita abordar problemas concretos con actores reales; e iniciar a los alumnos avanzados de las Carreras de Lic. en Geografía y Turismo en nuevas formas de gestión en la ciudad.

 

Palabras clave: agricultura urbana - Rosario - espacios productivos -actores sociales.

 


The field in the city: when the urban planning incorporates to the productive spaces of urban and periurban agriculture (Abstract)

 

The appearance of new problems in the city implies a new modality in the management, where it is necessary to start off of the implementation of another type of planning, to take to the practice another model of city.

Rosario acquires singularity, since in her a distinguishing urban planning, that incorporates the "field" in the city, of a novel way puts into action: to traverse of the creation of Parks Orchard; of Footpaths or productive Streets, in addition to the Familiar Orchards, whose experience is of greater knowledge.

The purpose is to interpret to urban and periurban agriculture to start off of the experience of Rosario, like tool of investigation and management that allows to approach concrete problems with real actors; and to initiate to the advanced students of the Races of Lic. in Geography and Tourism in new forms of management in the city.

 

Keys words: periurban agriculture - Rosario- productive spaces - social actors.

 


Introducción

 

Los espacios urbanos junto con sus áreas de influencia crecen y se transforman en ritmos diferentes de acuerdo a situaciones contextuales y locales. Estos espacios denominados periurbanos (Banzo, 1998; Brunet y Otros, 1993; Chapuis, 1995), generalmente reciben un ordenamiento espacial desde las ciudades, con concepciones originadas en una profunda tradición urbana, que a su vez se aplica en las áreas rurales de la gran periferia de las ciudades.[1]

 

Es posible sostener que los espacios periurbanos son el resultado de procesos socio-económicos específicos (Bozzano, 2002) a partir de los cuales coexisten diversos usos del suelo, generando relaciones conflictivas con el núcleo urbano organizador, así como entre actores y actividades de estas mismas áreas.

 

A nivel mundial la expansión urbana que se registra es la resultante de un fenómeno de concentración de la población en las ciudades y de cambios en la forma urbana. De este modo las ciudades se desarrollan, se vuelven poli-céntricas, dispersas (Dematteis, 1996). Se trata de un fenómeno de peri urbanización el cual sería el resultado de varios procesos, muy distintos en términos sociológicos (Mitchell, 2004; Thomsin, 2001): por un lado, un fenómeno de ex urbanización, al hacer referencia a la población que no puede conseguir casa en el centro de la ciudad; por el otro lado, también puede ser considerado como un fenómeno de "anti urbanización", cuando una parte de la población procura alejarse de la ciudad en busca a la vez de homogeneidad social y de contacto con la 'naturaleza' o el 'verde' (Ghorra-Gobin, 1997; Svampa, 2001).

 

Este es el caso en Argentina a fines de la década de 1.990, emergen nuevas modalidades de residencia para las clases media-altas que intentan "guiar" la valoración social del espacio a habitar. Frente al "caos del mundo urbano", se hace resaltar el "orden" en términos civilizatorios, la posibilidad de un retorno a la naturaleza, o "al campo" como el camino ideal para adquirir una mejor "calidad de vida"´ (Pintos, 1993; Svampa, 2001).

 

Desde esta perspectiva, la producción agropecuaria, actividad supuestamente distintiva de lo rural, tampoco ahora lo es tanto (Barros, 2005). Por una parte los programas de alivio de la pobreza urbana incluyen siempre más la producción directa de alimentos por parte de las familias urbanas carenciadas, en los vacíos urbanos. Por otra parte, lo rural se vuelve siempre más un objeto de consumo (Valentine, 2001), más allá de sus producciones, a los que se les asignan otras "funciones" como ecológicas, culturales o sociales.

 

Estas nuevas lógicas socioterritoriales plantean situaciones de conflicto, donde pueden encontrarse, a partir de expresiones de Milton Santos (2000), áreas iluminadas (espacios que ser revalorizan), y áreas que se apagan (espacios que se desvalorizan), por lo tanto constituyen un problema de investigación en la ciudad de Bahía Blanca.

 

A su vez, desde este enfoque, la aparición de nuevos problemas en la actualidad implica una nueva modalidad en la gestión, donde es necesario recurrir a experiencias que superen visiones tecnocráticas tradicionales, para pensar a partir de la implementación de otro tipo de planificación, que es posible llevar a la práctica otro modelo de ciudad.

 

Específicamente, la temática de la agricultura urbana y periurbana posee diferentes perspectivas en su abordaje. En el presente trabajo se aborda el caso de estudio realizado sobre la ciudad de Rosario, debido a la singularidad que adquiere. En ella se pone de manifiesto y en acción una planificación urbana distintiva, que incorpora el "campo" en la ciudad, de una manera novedosa: a través de la creación de Parques Huerta; de Senderos o Calles productivas, además de las Huertas Familiares, cuya experiencia es de mayor conocimiento.

 

Los objetivos del presente trabajo son: Interpretar a la agricultura urbana y periurbana a partir de los Parques Huertas como herramienta de investigación y gestión que permita abordar problemas concretos con actores reales; Comparar diferentes realidades socioterritoriales en distintas escalas espaciales y temporales a partir de la experiencia de Rosario para enriquecer experiencias positivas de intervención desde el rol de los diversos actores; e iniciar a los alumnos avanzados de las Carreras de Licenciatura en Geografía y Turismo en nuevas formas de gestión en la ciudad.

 

El trabajo se aborda, a través de un trabajo de campo y de entrevistas (Bertaux, 1997; Juan; 1999; Marradi y Otros 2007), la recomposición de las vivencias de los agentes de desarrollo a través de la práctica de su oficio, y de los huerteros.

 

A través de tres viajes de estudio a la ciudad de Rosario, se recopiló información muy valiosa la cual consta de documentación dada por los Organizadores de los Encuentros de Agricultura Urbana y de Parques Huertas desarrolladas desde el año 2006 hasta la actualidad; entrevistas obtenidas a partir del encuentro con huerteros, y huerteras, con técnicos del Programa de Agricultura Urbana; y grabaciones de conferencias y talleres; así como material bibliográfico de otras experiencias tanto en Bahía Blanca, y como en Francia, entre las cuales existe un intercambio cotidiano.

 

Entre los resultados principales de esta experiencia esta el diseño de dos Proyectos elaborados conjuntamente con los alumnos antes mencionados y presentados a dos concursos diferentes:

 

-         "Los Parques Huertas como espacios de recuperación territorial de áreas urbanas y periurbanas degradadas en la ciudad de Bahía Blanca" - CIC Provincia de Buenos Aires (24/4/09)

-         "Parques Huerta. Constructores del paisaje urbano"  - Ministerio de Educación de la Nación  Programa de Voluntariado - (15/5/09)

 

La experiencia de Rosario

 

Rosario es una de las tres ciudades más pobladas de Argentina. Ubicada en una de las zonas privilegiadas por sus condiciones socio-naturales, se vio sumergida en el 2001, al igual que el resto del país en una crisis social, política y económica profunda, donde la desocupación era un emergente en una población que supera el millón de habitantes. A su vez, el aumento de la población urbana es una cuestión constante, debido al proceso de sojización elegido por gran parte de los productores, que acentúa el despoblamiento rural y la migración hacia el área periurbana Rosarina.

 

A través de la historia emerge como hito clave en el cambio del modo de vida del nomadismo al sedentarismo la práctica de la agricultura, como actividad ordenadora del espacio. Con el tiempo, en el habitante urbano, nuevas funciones fueron desplazando en algunos casos este inicio, hasta olvidar incluso la íntima relación que vincula al campo con la ciudad. Rosario, podría considerarse como un ejemplo de este proceso. Durante mucho tiempo, la actividad industrial -alimenticia, metalmecánica, petroquímicas, entre otras- portuaria, comercio y de servicios, organiza la trama socioeconómica en distintas formas espaciales, donde "el campo" permanecía más allá de las áreas periubanas.

 

Sin embargo, distintas situaciones ligadas a la pobreza y a la búsqueda de otras formas de producir, dieron origen, en un espacio netamente urbano, a territorios con prácticas hortícolas. En Argentina, la Agricultura urbana está impulsada por el INTA, a través del Programa Prohuerta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (Mazzuca, Ponce y Terrile, 2009).

 

Es posible sostener que el inicio de la agricultura urbana en Rosario (Figura 1) se asienta en prácticas previas. En ellas se incluyen las huertas familiares y comunitarias, también implementadas en otras ciudades argentinas, aunque con diferencias sustanciales: en la mayoría de ellas se propuso a nivel de los gobiernos municipales en coordinación con el Programa Pro-Huerta, como una forma alternativa para aliviar la pobreza a través de la producción de alimentos para el autoconsumo desde una perspectiva agroecológica y la generación de ingresos complementarios (caso Bahía Blanca).

 

Figura 1: Localización de las ciudades de Rosario y Bahía Blanca en la región pampeana argentina

Fuente: Google Earth

 

Sin embargo, en Rosario la propuesta fue más ambiciosa ya que se enmarca en una política pública que, además de los otros dos propósitos mencionados, cristaliza la inclusión social sobre la base de la profunda construcción de redes sociales y procesos participativos en los cuales se articulan los huerteros; la Municipalidad, por medio del Programa de Agricultura Urbana (AU) que se enmarca en la Secretaría de Promoción Social, dentro de la Subsecretaría de Economía Social y Solidaria; el Programa Prohuerta (INTA), y el Centro de Estudios de Producciones Agroecológicas (CEPAR) También se vinculan de distintas maneras otras dependencias municipales; consumidores; la Universidad Nacional de Rosario, principalmente a la Facultad de Arquitectura, algunas Escuelas, así como ciertos organismos de Cooperación internacional, como RUAF, IPES; IDRC, entre otros.

 

Es interesante resaltar en esta situación el rol del Estado municipal, en la orientación y el despegue que adopta la AU. Significa una legitimación política que le otorga proyección a lo largo del tiempo, y reconoce AU como "promotora de empleo y dinamizadora de la economía local dirigido a la población que se encuentra más desprotegida" (...) promueve "un papel de desarrollo local, mediante estrategias participativas y solidarias de producción, transformación y consumo de alimentos sanos" (Mazzuca, Ponce y Terrile, 2009: 48). Por lo tanto desde el año 2002 se plantea institucionalmente la AU como una actividad con continuidad, a través del denominado Programa de Agricultura Familiar.

 

En estos momentos se detectan 97 huertas consolidadas (que involucran alrededor de 237 huerteros), que se integran en un sistema de producción y comercialización (Mazzuca, Ponce y Terrile, 2009). Con respecto a su localización, se hallan el periurbano de la ciudad, y en espacios urbanos vacíos, evaluados como no aptos  para la construcción de viviendas, que se encuentran en proximidad a los accesos a la ciudad (rutas y avenidas), a vías del ferrocarril, o en cercanía de arroyos.

 

A su vez, en el marco de la AU, Rosario implementa un camino distintivo: la creación de Parques Huerta. Si bien existen emprendimientos antecesores en Amsterdam, Sevilla y en Montreal, estas experiencias desarrollan finalidades de tipo recreativa y ambiental. La diferenciación en Rosario de debe a que lo plantean como una modalidad que tiene como finalidad instalar la AU como una actividad permanente.

 

Es posible definir a los Parques Huertas como espacios planificados y gestionados de manera participativa entre los actores directamente involucrados y los agentes de desarrollo que impulsan el PAU (Programa de Agricultura Urbana), y participan de este modo en la construcción de paisaje urbano. Desde esta perspectiva se observa que los Parques Huerta tienen un horizonte estratégico, ya que son a su vez generadores de otros proyectos.

 

En Rosario, se llevó a cabo un Seminario denominado: "Los Parques Huerta, tenencia segura del suelo para la Agricultura Urbana", organizado por la Subsecretaría de Economía Solidaria coordinado por el Programa de Agricultura Urbana perteneciente a la Secretaría de Promoción Social en forma conjunta con el Servicio Público de la Vivienda y el Centro de Estudios del Ambiente Humano de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario.

 

El objetivo fue compartir las experiencias vinculadas al uso del suelo urbano para la agricultura urbana y periurbana. Durante este seminario se organizaron, además, trabajos de campo en algunas experiencias recientemente implementadas: los Parques Huerta La Tablada y Molino Blanco, en ambos se pudieron realizar entrevistas, que permiten documentar una parte importante del proceso.

 

En el caso de La Tablada, se halla en el Camino de Circunvalación, son 52 hectáreas, y en dos has ya están en funcionamiento, y dan cabida a veinte personas que trabajan en ella; cuentan en la entrada al predio con una feria abierta al público. A su vez, existe una segunda etapa que incorporaría 5 has, y permitirían dar trabajo a cincuenta personas.

 

En el otro caso, Molino Blanco, el PAU trabaja de manera conjunta con el Programa Rosario Hábitat del servicio Público de la Vivienda. Son un poco más que cuatro has que se encuentran en proximidad del Arroyo Saladillo. Era un antiguo basural clandestino, con asentamientos ilegales. Se planifica trasnformarlas en hectáreas productivas, en donde también  habrá una plaza y una cancha de futbol. Dentro de este predio, existe el proyecto de diseñar una Calle Productiva, que contará con especies frutales y una peatonal, con el fin de crear un espacio recreativo.

 

Los Parques Huerta además, cumplen funciones educativas, ya que pueden ser visitados por las escuelas, en un proceso dinámico de enseñanza-aprendizaje, del mismo modo que se utilizan como espacios recreativos. Por lo tanto la idea que subyace en estos proyectos es la de crear nuevos espacios atractivos en la ciudad rosarina, lo cual le agregaría un valor distintivo a la oferta turística que ella posee.

 

Utopías y Proyectos: el rol de los técnicos

 

En este largo proceso de profundas transformaciones, es interesante recuperar la perspectiva de ciertos actores que acompañan los pequeños y grandes cambios. De acuerdo a la visión de uno de los técnicos afirma que

 

"los huerteros tengan por primera vez un logro muy importante, seguridad en  el tiempo para el uso del suelo. Eso le  permite planificar a largo plazo... eso es una de las cosas que tiene la pobreza, la gente que vive en la pobreza tiene la urgencia de resolver cuestiones hoy, lo que nosotros llamamos el presente continuo... le cuesta mucho planificar a largo plazo".

 

Respecto a la convivencia con los otros actores vinculados a la producción y comercialización de productos hortícolas, no se detectan conflictos, ya que al ser una producción agroecológica, naturalmente se diferencian. Al respecto agrega

 

"es el único lugar donde se pueden comprar verduras libres de agroquímicos, es en la ferias municipales y entonces hay una demanda grande de verduras en estos momentos que nosotros no podemos satisfacer si no tenemos más extensión, entonces una extensión grande de superficie para que  mayor  número de familias puedan incorporarse a la agricultura urbana".

 

Es importante destacar que en la actualidad funcionan alrededor de seis ferias de verduras y productos elaborados, ubicados de manera rotativa en los cuatro sectores en que fue zonificada la ciudad

 

Otro de los reconocimientos que los técnicos rescatan, tiene que ver con la seguridad alimentaria. En el mismo sentido encuentran aspectos positivos como

 

"la gestión del uso del suelo a través de la planificación y la conservación de estos espacios abiertos y accesos a terrenos, como espacios marginales de la ciudad, el tema también de reducción de la pobreza a través de la generación de ingresos para las personas que están trabajando en este emprendimiento productivo y también el tema de la gestión asociada entre el estado y la sociedad civil y las empresas privadas".

 

Además, por considerar altamente positivo su camino recorrido y las prácticas desarrolladas, sostiene:

 

"Recomendamos que esta experiencia se pueda multiplicar a otros barrios de otras ciudades aprovechar también las  capacidades que nosotros hemos logrado dentro de nuestro equipo de trabajo con muchas dificultades porque no hay gente formada  en estos temas  entonces esto se aprende haciéndolo y trabajando en forma  multisectorial y multidisciplinario que es aprovechar lo que se formó  acá y armar otros equipos, necesitamos masa crítica para que esto se pueda atender, hay muchas cosas que nos quedan por resolver, impulsar la formación  en todos los niveles, tanto como los huerteros, como los técnicos, los profesionales y los políticos en este tema y fortalecer los parques como una estrategia de valorización de espacio".

 

Al respecto se vislumbra el rol que le asignan al aprendizaje conjunto, la cuestión participativa, el involucramiento de diversos actores de  la esfera pública como privada.

 

Con la "camiseta" bien puesta: La visión de los huerteros

 

A partir del trabajo de campo, se pudieron entrevistar a diversos actores que resulta significativo destacar a partir de sus expresiones. Si bien el comienzo no fue sencillo para nadie, con cierta distancia se reflexiona al respecto

 

"mi oficio era gastronomía, porque no entendía nada de lo que era la agricultura y bueno en esa crisis que hubo nos quedamos todos sin trabajo y debíamos sostener a la familia ¿como hacíamos?, venían del programa y nosotros lo echábamos porque era del gobierno también, era el estado y  nosotros estábamos en contra del Estado por la necesidad que estábamos pasando (...) allá nos tiraban con gas lacrimógeno y entraban a las casas, poníamos trapos en las puertas no había cosa que lo parara y bueno había una gran rebeldía en esa oportunidad y bueno después charlando y charlando siguieron insistiendo y ahora no nos pueden sacar, ahora no saben como echarnos. Este pedazo está cedido para otro grupo como se va moviendo, nosotros le seguimos dando continuidad porque en realidad es gente que vive de esto".

 

De este modo, un individuo que enfrentaba a la policía cuando se acercaban a su espacio vivido -de acuerdo a la descripción que uno de los Técnicos manifestara- expresa

 

"Y aquí hay un calle productiva, va a haber pérgolas, va a haber bancos para que la gente se pueda sentar, nosotros le ponemos plantas que llamen la atención, que tenga un conocimiento y que la gente pueda venir a pasear también que vengan a comprar y que tengan la seguridad que tienen que tener porque estamos en un lugar muy llamativo, donde la gente tiene miedo como cualquiera, no conoce el barrio, la integración digamos".

 

Otro agricultor urbano valoriza las consecuencias de la participación en cada proceso:

"la calle productiva fue consensuada entre los vecinos o entre la mayoría de los vecinos que viven alrededor, entonces nos decían, a mí me gustaría tener un jardín y entonces se anota la idea y se realiza también".

 

En cuanto al antes y al después,

 

"el vecino común dentro del proyecto se encontró muy entusiasmado porque es un cambio para su barrio, no?, imagínense que acá había pañales,, jeringas, ahora porque se empezó a educar un poquito más hace un par de años de todo lo que es un hospital, un dispensario y bueno dejaban las cosas en cualquier lugar y acá teníamos todos esos problemas, el ratón más chico parecía un gato, entonces bueno se fueron sacando un montón de cosas que nosotros mucho no lo vemos pero gente que viene cada tanto puede contar como se va viendo, si cambia o no cambia, o  si todo sigue igual".

 

Tuvieron y tienen que atravesar inclemencias del tiempo que les ocasionó la pérdida de distintas producciones, incluso a veces, la totalidad. Desde esta perspectiva

 

"y bueno son altibajos... Cuando se bajonea uno, la tierra es muy jodida para trabajar, el que no le gusta la tierra no la va a trabajar, no es que cualquiera viene y dice voy a hacer tierra, voy a trabajar la tierra, hay que encontrarle un amor, un cariño".

 

En una especie de balance, destaca uno de los huerteros sus vivencias anteriores

 

"un grupo de chicos y nos íbamos a sacar melones y  volvíamos con la bolsa de melones en el hombre, cosa de chicos, no por maldad y bueno veíamos las perdices y todo eso que ahora no hay, vos entras al campo y no hay, no se ve nada, mucho químico.  Eso tratamos de proteger a todo eso. Está bien aceitado con la gente del barrio con el proyecto y van  viendo el cambio... esto va a quedar todo iluminado acá. Va a quedar todo iluminado, imaginate la gente que se levanta a las cinco de la mañana para trabajar la inseguridad que tenía y la que va a tener ahora, todo un cambio, el barrio, eso que se ve ahí todo barro es un desastre porque están poniendo cloacas, va a haber cloacas en el barrio, gas, luz,  todo, todas mejoras de todo".

 

A su vez, destacan los aspectos referidos a incluir en el trabajo a sus hijos, ampliando la posibilidad de generar ingresos y replicar estas vivencias, así como el valor del contacto con los habitantes del centro de Rosario, a través de la activad comercial en las ferias, entre quienes no existía contacto alguno. En ese sentido explica

 

"mi hija se está incorporando acá con esto que es medicinal -haciendo referencia a las plantas medicinales- estamos armándolo, es nueva en el proyecto y bueno estamos dándole una mano para que ella pueda ir a la feria a vender, también se encuentra con el esfuerzo de ser desocupado, tiene una nena y esto la va a ayudar a poder tener un ingreso, y también fue muy importante  para nosotros la gente que vamos a llamar la gente de los asentamientos, de las villas, que nos encontramos que no había un diálogo con la gente del centro y hubo un contacto, un contacto directo y se aprendió muchas cosas, se aprendió a conversar con la gente, se aprendió a que se desarrolle la persona porque muchas veces son muy cerrados".

 

Estas expresiones son algunas de las que se rescatan con el objeto de resaltar el grado de identificación lograda entre estos agricultores urbanos con el Proyecto, el compromiso asumido, y hasta se recogieron expresiones de profunda felicidad que, sin duda en su conjunto, manifiestan un mejoramiento en la calidad de vida de estos individuos, que sienten ser parte de algo que les devuelve la dignidad por el trabajo y el reconocimiento del otro. 

 

A manera de Conclusiones... se puede soñar y proyectar

 

La ciudad de Rosario se considera en Argentina pionera en el diseño este tipo de proyectos innovadores, en los que se integra el sistema productivo, el enfoque agroecológico y el paisajístico en un espacio multifuncional, donde se procura además la inclusión social.

 

A partir de esta experiencia compartida como estudio de caso con los estudiantes de la Cátedra Desarrollo Ambiental Urbano, surgió de un grupo, encausar la movilización generada en ellos, en una propuesta que redundara beneficiosa para la ciudad de Bahía Blanca. Por lo tanto se elaboraron y presentaron dos Proyectos. Uno presentado al Proyecto de Voluntariado Universitario, y el otro se eleva al Programa de Subsidios para Proyectos de Investigación de Interés Provincial, financiado por la CIC. En ambos se plantea como central que los Parques Huerta constituyen una propuesta novedosa que brinda un aspecto agro-económico, adaptado a la planificación territorial de una ciudad y tiene como resultado un nuevo uso del espacio. Este proyectos busca hacer frente a las problemáticas locales anteriormente expuestas, mejorando la calidad de vida de los sectores involucrados, y promoviendo el uso productivo de espacios públicos realizando proyectos de recuperación del paisaje y recalificación barrial en pos de lograr una mayor inclusión social de sectores de bajos recursos, ayudando, de esta manera, a romper la exclusión y dar a la comunidad una base para implicarse directamente en las iniciativas de desarrollo local.

 

La implementación de esta política en espacios urbanos en los que se evidencian conflictos no se limita a la recuperación visual de un espacio deteriorado, sino que procuran:

 

-         Recuperar sectores urbanos que presentan conflictos y deterioro, y se transforman en espacios públicos para ser utilizados no sólo por los residentes sino también por los potenciales visitantes.

-         Dinamizar, embellecer y articular los espacios propuestos como paisajes distintivos Incorporar la agricultura urbana como herramienta municipal efectiva en la producción de espacios con alta calidad ambiental, en procura de la inclusión social a través de la propuesta de trabajos genuinos  y el origen de espacios limpios, libres de vectores.

-         Intervenir en los vacíos urbanos para crear bandas de segunda naturaleza sobre los accesos viales a la ciudad, márgenes de arroyos y/o sobre sistemas infraestructurales que presentan tierras vacantes en el interior del tejido urbanizado

-         Promover la inclusión social a través del trabajo de personas desocupadas que tengan la posibilidad de tener una porción de tierra en la que pueden trabajar cultivando sus productos y comercializándolos

-         Desarrollar un instrumento de aprendizaje para una gestión territorial diferente en espacios urbanos y periurbanos

-         Crear espacios de investigación-acción a partir del trabajo conjunto entre la Universidad Nacional del Sur y la Municipalidad de Bahía Blanca.

-          

Lamentablemente, si bien ninguno de ellos fue seleccionado, permitió entrar en diálogo con ciertos actores clave que actúan en la gestión municipal y ser incluidos de alguna manera en un proyecto de Desarrollo Local de reciente formulación. Desde lo aprehendido, sin duda permite construir una posición distintiva de los futuros investigadores en la construcción de sus materiales de investigación para analizar de manera dinámica problemáticas propias de la realidad. Asimismo, a partir de los estudios de caso como el de Rosario, favorece la superación de visiones pesimistas y por el contrario fortalece expresiones operativas y esperanzadoras como "se puede"... "es posible"...

 

Frente a una sociedad que excluye, que se carga de mensajes individualistas, es posible sembrar en los estudiantes otra mirada que les abra caminos para construir y ser partes de una sociedad y un territorio con lugar para todos.

 

Notas



[1] Este trabajo se inscribe en el Proyecto de Investigación "Estrategias de gestión y formación para el desarrollo local en espacios urbanos, periurbanos y rurales del Suroeste Bonaerense." (24/G046). Directora: Dra. María Amalia Lorda, Co- Directora: Lic. Patricia Rosell. Departamento de Geografía y Turismo, Universidad Nacional del Sur.

 

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Referencia bibliográfica

 

LORDA, María Amalia. El campo en la ciudad: cuando la planificación urbana incorpora a los espacios productivos de la agricultura urbana y periurbana. La planificación territorial y el urbanismo desde el diálogo y la participación. Actas del XI Coloquio Internacional de Geocrítica, Universidad de Buenos Aires, 2-7 de mayo de 2010 <http://www.filo.uba.ar/contenidos/investigacion/institutos/geo/geocritica2010/570.htm>


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