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Actas del XI Coloquio Internacional de Geocrítica

LA PLANIFICACIÓN TERRITORIAL Y EL URBANISMO DESDE EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN

Buenos Aires, 2 - 7 de mayo de 2010
Universidad de Buenos Aires

 

DE LA PLANIFICACIÓN A LOS USOS ESPECULATIVOS DEL SUELO

Roque Juan Carrasco Aquino

Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD-IPN). -Universidad Politécnica de Cataluña, España

 

Hena Andrés Calderón

Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME-IPN), Unidad Profesional Ticomán.

 

Heriberto Efrén Maldonado Victoria

CIIEMAD-IPN - Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura

henaivan@hotmail.com


De la planificación a los usos especulativos del suelo (Resumen)

La planificación urbana se encuentra entre la reminiscencia del pasado y la extinción de su fase corporativa. Hoy, está en proceso reivindicativo: orientar a la sociedad y rescatarla ante el fracaso del Estado benefactor o en el traspaso hacia la privatización. En los primeros años de la década de los treinta, la planificación en México, jugó un papel importante en la ordenación del territorio, así como en la preservación de los recursos naturales antes que la orientación del modelo agroexportador modificara las estructuras sociopolíticas y permitiera la reorientación del modelo económico. Una transición como reorganización territorial de regiones en contradicciones: a) frenar conflictos del campo y; b) sentar las bases de un capitalismo con despegue hacia dentro y, sobre unas relaciones que tienden hacia la consolidación de una estructura de agroindustria fortalecida por el proceso de industrialización después de los cuarenta (siglo XX), que demandaban las fuerzas internacionales para reapropiarse de nuevos espacios.

Palabra clave: planificación, ordenación territorial, especulación y urbanización.


From planning to speculative use of land (Abstract)

The town planning is between the reminiscence of the past and the extinction of his corporate phase. Today, it is in protest process: to orientate the society and to rescue her before the failure of the Welfare state or in the transfer of the privatization. In the first years of the decade of the thirties, in Mexico, an important role played in the land management, as well as in the preservation of the natural resources before that, the orientation of the model Agro exporter was modifying the structures sociopolitical and was allowing the reorientation of the economic model. A transition like territorial reorganization of regions in contradictions: a) To stop conflicts of the field and b) to seat the bases of a capitalism with takeoff inside and; other one, on a few relations that tend to the consolidation of a structure of agro industry strengthened by the process of industrialization after the forties (c. XX), that it demands the new international forces for to re-adapt of new spaces. 

Key word: planning, territorial arrangement, speculation and urbanization.


"Este modo de producción no debe considerarse solamente en el sentido de la reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son tal y como tal  manifiestan su vida. Los que son coinciden, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo de cómo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción".

(C. Marx & F. Engels: Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialista e idealista. (Primer Capítulo de La Ideología Alemana).

Introducción

Las transformaciones espaciales, los usos del suelo, la apropiación privada de los espacios públicos y la desordenación del territorio en el ámbito nacional, regional y municipal, presentan para nuestras realidades, tres instancias contradictorias: primero, como consecuencia de la demanda de materias primas, de recursos naturales y de la división internacional de la fuerza de trabajo hacia el mercado exterior, sin duda, impactó en las formas de organización espacial de las ciudades en cuanto a la concentración del sector manufacturero y de la infraestructura urbana; segundo, los flujos de inversión destinados a la producción de mercancías para el mercado interno no fueron del todo orientadas para elevar la calidad de vida de los habitantes de la población del campo y; tercero, las ciudades medias y grandes en el periodo de la posguerra tuvieron sus dinámicas hacia el fortalecimiento del capital y del modelo económico que se apropiaba de los espacios para concentrar y centralizar la fuerza de trabajo y las condiciones generales de la producción.

Sobre la base del contexto anterior podríamos explicar por qué las corporaciones, por ejemplo, se concentran y se centralizan en los territorios donde los mercados se aglomeran e interrelacionan para competir y realizar las mercancías; de lo contrario, tendrían que organizar y construir espacios o centralidades de economías de mercados que se apropiaran del territorio, principalmente, ahora sí, de las grandes ciudades o de las metrópolis de la "posmodernidad". Ahora, surgen en este marco algunas interrogantes que deben ser analizadas a lo largo de nuestra investigación: ¿quién transforma y para qué se apropian de los usos del suelo en un territorio donde debía integrar a los diferentes sectores? ¿Por qué la concentración y centralización del capital integra de cierta manera el territorio, pero, segrega a la población por todo el territorio de las ciudades? ¿Quién o quiénes se apropian de los intersticios de la ciudad y las valorizan para el intercambio en el mercado especulativo? Éstas entre otras preguntas surgen como métodos para abordar las contradicciones de las transformaciones territoriales en México.

En la actualidad se expresan ya los posibles movimientos de mercancías en cuanto a la reubicación del espacio; primero, en la expulsión de habitantes que formaron parte de la fuerza de trabajo en los centros históricos y hoy se reubican en las periferias o en los nuevos asentamientos barriales; incluso en la reapropiación privada de espacios interconectados con el mercado de servicios y de la terciarización económica; segundo, la producción y los espacios metropolitanos obedecen a la reproducción de la ideología de la propiedad privada que destruye estructuras de concentración vecinal; de esta manera se impone la hegemonía de los hipermercados en el engullimiento de zonas abiertas destinadas a la organización del espacio público dándose un salto cuantitativo de lo privado, y; tercero, los transportes segregan espacios e integran una vialidad que dependen más de los mercados que la incorporación social.

Para el caso mexicano, hablar sobre urbanización, planificación y ordenación del territorio, es remitirnos hacia los primeros años de la década de los años treinta (S. XX). Etapa que posiciona a México en el contexto internacional como en proceso para abrir sus puertas a la inversión extranjera. Ello conduciría más tarde a sentar las bases de un capitalismo sui generis; asimismo, con una forma que tendía estructuralmente a la organización, sobre un sector primario, basado en las haciendas y controladas por terratenientes vinculados al poder político del gobierno en turno. Se imponían, también, esquemas que ocurrían de un periodo donde la industrialización no era significativa. Al tiempo que, el sector agrícola determinaba sus acciones sociopolíticas ya no en el dinamismo para la producción local; por el contrario, la demanda de servicios, productos manufacturados y materias primas, venían directamente de las metrópolis externas; esto obligó, sin duda, a la transformación de tierras de latifundios en la delimitación de espacios para la nueva ciudad en despegue.

Lo que hoy se puede comprender como parte de la ordenación y la urbanización del territorio, necesitaba, como discurso ideológico un sustento técnico para el desarrollo, pero, sin un marco teórico y metodológico que soportara la dinámica de la inversión del capital. Es aquí, donde comienza el fracaso de la planificación en dos sentidos: a) la planificación que planteaba el primer Plan Sexenal de Lázaro Cárdenas, se dirigía más hacia la "ordenación" del territorio para la reubicación tanto de los desplazados (campesinos pobres) como de los terratenientes que sólo podían mantener bajo su dominio 150 hectáreas de tierra (Gutelman, 1987:109) y; b) la tierra en paralelo con la Reforma Agraria de Cárdenas, era como la parte de la política que aglutinaría al pueblo mexicano para cambiar los escollos de la revolución; es aquí donde, el gobierno de Cárdenas, planteaba una nueva visión de un capitalismo que no fuese tan agresivo ni tan salvaje, al fin era el deseo utópico de ese entonces.

Podríamos decir que es en el periodo cardenista basada en la estructura productiva, en lo fundamental, agraria que permitieron transformaciones relevantes. Existía a la sazón una respuesta del presidente, quien comprendió en ese entonces, la necesidad de mediar entre el encono de la revolución mexicana, aunado a la expropiación petrolera de 1938, hizo que el gobierno cardenista pudiera avanzar en su proyecto de continuar en México el desarrollo de un modelo capitalista con base en un crecimiento industrial moderno que respetara la propiedad privada como parte esencial de su ser, pero que ofreciera mejores condiciones de vida al trabajador (Montes de oca, 1999).

 Es en este periodo, en el cual, debemos precisar sobre la política de Estado más avanzado que el actual; sobre todo, por lo que planteaba en el Plan:

"En el rubro de economía, el plan establece que "el estado es un agente activo de gestión y ordenación de los fenómenos vitales del país", y el principal objetivo del plan es, pues, robustecer la economía nacional, atacando los monopolios y eliminando el control que sobre ésta ejerce el extranjero. Para ello plantea la nacionalización del subsuelo, la ampliación de las zonas nacionales de reserva de petróleo, la limitación de la superficie de las concesiones mineras, el control oficial de la industria eléctrica y el fomento de las cooperativas industriales en manos de los trabajadores, así como la regulación estatal de las relaciones de los diferentes sectores que intervienen en el proceso económico"[1].

El territorio y las vicisitudes de la planificación

La base fundamental de la sociedad, se encuentra en el territorio, en sus recursos y en su fuerza humana que transforma sus herramientas para reproducirse en sociedad. De tal manera que, para lograr una dinámica social que debía mediar entre el Estado gestor y las demandas sociales, la planificación intenta jugar un papel de "colchón" que detiene los descontentos y movimientos sociales antes de llegar a enfrentar directamente con el Estado jurídico y político. Empero, el Estado no está para regular y resolver los problemas que emergen de las contradicciones del modelo capitalista; por el contrario, está para dilatar y resolver la crisis que se producen entre el capital y el trabajo. Es allí donde el carácter de clase del Estado implementa mecanismos ideológicos, políticos y estructuras corporativas para mantener un control y hegemonía sobre las clases sociales o, de las masas que irrumpen en ocasiones para exigir se resuelvan sus necesidades materiales de vida.

En cuanto a la planificación urbana, para el caso mexicano, consideramos que tenemos cuando menos cinco puntos que están vinculados entre sí, sin abandonar a la sociedad como protagonista en este proceso que busca la transformación. Asimismo, es un canto al despertar de nuevas formas de participación y de construcción de realidades. Esto nos obliga a repensar las vías de acción política que emergen por las contradicciones del actual modelo de crecimiento que excluye a las grandes mayorías. Por ello debemos cuestionar esa relación entre la clase política y las formas de reproducción socioeconómica:

1.                  Sobre un concepto de planificación, retomamos de la propuesta crítica, en tanto hecho histórico así lo expresa, Arturo Guillén, plantea que la planificación es una categoría histórica; entonces, "la planificación surge y sólo tienen verdadero significado cuando previamente se ha llevado a cabo la socialización de los principales medios de producción" (Guillén, 1983: 11). Planteamiento que, desde nuestro punto de vista asumimos completamente; sin menosprecio el intento reformador de algunos intelectuales que intentan por todos los medios proponer elucubraciones para una planificación más indicativa que práctica o transformadora. Desde luego, la propuesta que expone Guillén, va en contra del academicísimo enclaustrado. No obstante, para nosotros, intentar llevar a cabo este planteamiento en los diferentes ámbitos de la academia, de la sociedad, en los movimientos sociales, y en los foros, congresos de discusión solamente sería el esfuerzo de replanteamiento para precisar la concepción ideológica de quienes creemos en otra planificación incluyente y solidaria; no así para los que verdaderamente sufren y cuestionan desde sus esferas de realidades  las políticas que encubiertas con la planificación envían a las masas hacia las desigualdades. En consecuencia, esta alternativa de planificación, la que proponemos líneas adelante, es una alternativa a lo caduco y a las componendas. En tanto para las masas con sus acciones políticas, sociales, ideológicas y conceptuales es allí donde debe ser concretizada el pensamiento transformador.

2.                  Las políticas actuales del gobierno Federal, en cuanto a las acciones destinadas para un "ordenamiento" del territorio, es cosa de intereses de empresas "nacionales" y del extranjero (es la parte de la reproducción y acumulación del capital, de lo contrario México y sus regiones no tendría ningún valor). En este sentido, se esfuman las normas y leyes en las peroratas sin concretizar tanto el discurso hueco y acartonado como de las componendas entre gobiernos locales y la "intelectualidad" que redacta y justifica el contenido de una planificación completamente alejada de las realidades de las regiones y municipios mexicanos. No es una tendencia de "equivocación" intelectual o de ignorancia de elementos que fluyen en las oficinas enclaustradas para redactar los planes y programas; por el contrario, es la lógica de una ideología que irrumpe en las instancias académicas para imponer la hegemonía de unas relaciones de producción y que coyunturalmente necesita de un sustento ideológico para impulsar medidas economicistas; asimismo, aplicar las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) que, en conjunto, son organismos que lejos aplicar y concretizar sus discursos, se alejan cada vez de nuestras realidades y necesidades. La tendencia siempre ha sido la de imponer su dominio para condicionar los préstamos que el gobierno apátrida en subasta de los recursos de todos los mexicanos, también, firman cartas de intención y distribuyen los recursos hacia la defensa de las empresas capitalistas en los recates financieros a nombre de un pueblo integran políticas de rentabilidad y de especulación: FOBAPROA, las deudas nacionales con los préstamos del exterior suman cantidades, por cierto, ya pagadas desde hace años. Las inversiones directas del extranjero juegan un papel hegemónico para maniatar las acciones soberanas de los gobiernos; sin embargo los prestamos como las inversiones están mediando en la acciones del gobierno y frenar las conquistas del movimiento obrero organizado de México. Véase, por ejemplo el Cuadro 1 sobre las tendencias de la inversión extranjera y su dinamismo cuando peligra la rentabilidad del capital y las políticas de contención no son suficientes; para ello entonces, el gobierno de turno en México no es capaz de defender los intereses nacionales, por el contrario, deja en manos de capital y del mercado "autorregular" las inversiones y los flujos de inversión:

Cuadro 1: Inversión extranjera directa, (millones de dólares)

 

Concepto

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

1987

1988

1989

1990

Total

2.148,2

4.073,0

2.546,6

1.672,7

1.105,8

1.387,8

1.882,2

1.630,6

3.879,8

3.626,8

6.041,7

Directa

2.089,8

3.075,9

1.900,3

2.191,6

1.541,0

1.983,6

2.400,7

2.634,6

2.880,0

3.175,5

2.633,2

Cartera

58,4

997,1

646,3

-518,9

-435,2

-595,8

-518,5

-1.004,0

999,8

451,3

3.408,5

 

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

17.514,7

22.433,9

33.208,1

19.519,7

-188,4

22.544,5

17.802,1

13.661,4

25.842,1

16.933,7

4.761,5

4.392,8

4.388,8

10.972,5

9.526,3

9.185,5

12.829,6

12.707,1

13.869,2

18.097,9

12.753,2

18.041,1

28.819,3

8.547,2

-9.714,7

13.359,0

4.972,5

954,3

11.973,0

-1.164,2

 

 

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

33.310,8

22.502,9

19.990,8

28.867,4

30.138,3

19.914,7

40.658,0

28.011,3

26.670,5

29.759,3

23.631,0

16.590,5

23.815,6

22.344,7

19.779,4

27.310,8

23.170,2

11.417,5

3.551,5

-1.128,1

3.400,2

5.051,8

7.793,6

135,3

13.347,2

4.841,1

15.253,0

 

Fuente: Elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, con base en datos del Banco de México, México, 2000.

 

Sobre la base del Cuadro 1, en cuanto los porcentajes de la inversión, podríamos apreciar que de 1990 al 1994 la inversión directa fue de 223.08 %; mientras que para el periodo de 2000 al 2009 en promedio fue de 57.50 %, pese a la disminución que tuvo en el año de 1999 de 25,842.1 bajó a 16.933.7 mil millones. Repunta nuevamente en el 2001 (33,310.8) y baja en el 2002 (22,502.9), es en el año del 2007 cuando tuvo un gran impulso al captar 40,658.0 mil millones de dólares. Empero vuelve a tener las bajas como en los dos años posteriores, es decir, en -31.1 % y -4.8 % respectivamente.

En este escenario podríamos obtener algunas aproximaciones que pudiesen explicar la caída de la inversión: a) la crisis económica que abarcó las esferas de los flujos de inversión hacia las economías dependientes como en México; b) los problemas internos en cuanto al narcotráfico, las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, las protestas sociales y la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y su Sindicato Mexicano de Electricistas, entre otros problemas sociales, ahuyentaron las inversiones extrajeras y; c) y cada vez incrementó la descalificación del Presidente de los empresarios mexicanos y extranjeros Felipe Calderón: una madre de las víctimas en Ciudad Juárez, encaró al Presidente para cuestionarle sobre el asesinato de sus dos hijos: "mis hijos eran estudiantes y no pandilleros"[2]; como fue la caracterización de los asesinados, hecha por Calderón.

Sobre la base de la inversión extranjera en México, nuevamente volvemos a constatar que, lo importante para las trasnacionales es la inversión y obtener ganancias por encima de las necesidades del pueblo mexicano. Esta es la tendencia que existe para América Latina y en especial en México. En consecuencia, la planificación atada a los vaivenes de la política económica y sus crisis, nuestros pueblos son los directamente perjudicados. La planificación entonces, sólo, hasta hoy día, es un discurso para confirmar la explotación de los recursos naturales y humanos, por supuesto, en detrimento de las grandes mayorías.

 

3.                  Es importante tomar en cuenta que, no sólo la planificación per se es la que delinea las políticas económicas, urbanas, regionales y de ordenación del territorio mexicano; por el contrario, son múltiples procesos los que se diseñan de cierta manera en las acciones del gobierno de México. Por ejemplo, en el contexto de la división mundial del trabajo, de la geopolítica en cuanto recursos naturales existentes en las regiones del país; así como, en la "ordenación" del territorio basada más en la desordenación regional física de las estructuras territoriales en las pequeñas, medianas y grandes ciudades. Son estas las que están en juego en el momento de firmar las cartas de intención entre los organismos internacionales y el gobierno en turno de México. De ahí entonces, podemos explicar el por qué el petróleo es la mercancía barata y empeñada en manos del imperialismo norteamericano. Sobre estos elementos entonces, iremos aclarando el por qué la planificación no logra frenar o modificar dentro de su lógica: "equilibrio", "desarrollo", "equidad", "ordenación" "integración social", "democracia participativa", "lucha contra la pobreza", "generación de empleo", "distribución de la riqueza", "sociedad igualitaria", "equilibrio regional", "ciudad para todos", etcétera. En cuanto al discurso para "ordenar" el territorio, aplicar acciones que van a resolver o mitigar las grandes desigualdades en todo el territorio de México, esto es de cada sexenio, es el mismo discurso sin tocar las verdaderas contradicciones que, a nuestro juicio, son las exigencias reales de las relaciones sociales de producción capitalistas. Es aquí donde debemos analizar el por qué el fracaso constante de la planificación urbana y económica de nuestros pueblos. De lo contrario, solamente nos imaginaremos de las "bondades" de una soflama de intelectuales al servicio del poder socioeconómico y no de la sociedad. En cuanto a la sazón del planteamiento de Alejandra Moreno, "en todos los planes debemos asegurarnos de que se incorporen lineamientos de eficiencia, equidad y participación… por ello, deben ponerse en la balanza, antes de tomar cualquier decisión, los aspectos sociales, técnicos y financieros. Planes o programas sin sustento financiero específico, sólo son palabras…" (Moreno, 1990: 23). He aquí entonces, las exigencias metodológicas desde la propuesta de académicos y la responsabilidad de las conciencias por proponer otras salidas a los problemas de la ciudad. Faltó quizá en el planteamiento anterior, la participación democrática y organizada de la sociedad civil que, en conjunto con otros gremios de ella, hacen la fuerza social para transformar la sociedad del presente.

4.                  Hablar de planeación urbana, territorio y espacio en las ciudades como formas de "equilibrar" entre habitantes, servicios, espacio y usos del suelo, son meros aspectos técnicos e ideológicos de reproducción y consumo que, llevan una tendencia hacia la reproducción de la ciudad, del espacio y de los usos del suelo para reproducir el capital en lo fundamental. Tal es el caso de las ciudades en México: el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Puebla entre las principales áreas metropolitanas con sus propias formas de crecimiento, pero con su integración hacia una red de ciudades nacionales e internacionales. La globalización de la reproducción del capital financiero, industrial y de servicios, son los factores que dinamizan estas ciudades y, desde luego, sobre el sacrificio de la fuerza de trabajo. La concentración de los servicios, de la infraestructura urbana, de vialidades para los desplazamientos de las mercancías, de la fuerza de trabajo y de las condiciones generales (agua, servicios de limpia, escuelas, hospitales, universidades, talleres, mercados, médicos, transporte, gasolineras, tintorería, restaurantes, hoteles, panteones, café internet, cantinas, bares, cines, teatros, espacios públicos, sastrerías, zapaterías, etc.), para la producción son los elementos que preocupan las políticas urbanas mediadas por una planificación al servicio del statu quo del presente. No obstante, en las ciudades también se dan como lo propone Raúl García-Durán, después de la crisis de 1929 el capital de un importante salto cualitativo a dos niveles: primero, la internacionalización, consecuencia inevitable de los procesos de concentración-centralización, desarrollo del capital financiero y monopolización; y segundo, la segunda revolución industrial que significa una ‘revolución organizacional'. Empero, lo acompaña también esta idea que emerge del planteamiento, el desarrollo científico y, principalmente, la introducción directa de la ciencia en la producción. La tecnología se hace científica y la ciencia tecnológica. Con ello los grupos profesionales científico-técnico continúan haciéndose cada vez más importantes, cuantitativa y cualitativamente, al tiempo que el saber pasa a estar más claramente apropiado, organizado como Big Science, jerarquizado-burocratizado… asimismo, surge entonces, la ‘organización científica del trabajo' (García-Durán, 2002: 44). Además de esa organización científica del trabajo, la división internacional de la fuerza de trabajo, geográfica y de recursos es la nueva forma de distribuir las piezas del rompecabezas que al final de cuentas están al servicio del capital y no de las necesidades de la población. En México, con 60 millones de pobres es una respuesta de la lógica de esa división científica del trabajo y no para resolver las desigualdades. En el mundo 90 millones. Ver Figuras 1, 2 y 3. Crisis y contradicciones del capital, desde luego, sin planificación:

 

 

Debido a la crisis económica mundial, el Fondo Monetario Internacional indicó que para este año la pobreza existente podría ampliarse en casi 90 millones de personas más. Siendo los más afectados los países en vías de desarrollo…

"…en el año 2007, la población mundial que coincidía con la clasificación de pobreza, es decir, que vivía con menos de 2 dólares diarios, ascendía a 985 millones de personas".

http://www.viajejet.com/wp-content/viajes/pobreza-3-400x266.jpg

 

Figura 1. Crisis y contradicciones del capital.

Fuente: http://www.viajejet.com/la-pobreza-en-el-mundo y http://eleconomista.com.mx/notas-impreso/valores/2009/03/12/crisis-aumenta-pobreza-mundial

 

 

Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), es la reducción de la pobreza en 20% para el 2015. Pero el objetivo se pone en peligro a causa de la crisis mundial. Por este problema se pronostica que millones de personas pierdan su puesto de trabajo. Por lo, se recomienda, que el Estado debe invertir en infraestructura y pequeñas empresas.

http://www.viajejet.com/wp-content/viajes/pobreza1-400x265.jpg

Figura 2. Crisis y contradicciones del capital.

Fuente: http://www.viajejet.com/la-pobreza-en-el-mundo

 

 

En el Informe sobre el desarrollo mundial 2009: Una nueva geografía económica, se sostiene que las políticas más eficaces para promover el crecimiento a largo plazo son las que facilitan la concentración geográfica y la integración económica dentro de un mismo país y entre distintos países.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/archivos_varios/tierrafoto03.jpg

 

Figura 3. Crisis y contradicciones del capital.

Fuente banco Mundial: informe sobre el desarrollo mundial. En línea: http://www.oei.es/noticias/spip.php?article3936

 

5.                  En cuanto a los problemas de la ciudad, el encarecimiento del suelo urbano, de la periferia y de los que se encuentran en proceso de "engorde" tienen su explicación, tal como lo hemos venido argumentado e insistiendo, son las formas de reproducción del capital a escala mundial. Para ello sólo un botón de muestra. Por ejemplo, en el informe sobre el desarrollo mundial, plantea "que algunos países están obteniendo buenos resultados", esto, sin duda, porque se acatan a los lineamientos del exterior. Y lo han hecho sobre tres elementos o dimensiones en cuanto a la "geografía económica" (Informe sobre el desarrollo mundial, 2009: 10):

• Mayores densidades, como se observa en el crecimiento de las ciudades. Ver el cuadro 2.

• Distancias mayores, a medida que los trabajadores y las empresas migran para aproximarse a la densidad.

• Menos divisiones, a medida que los países reducen sus fronteras económicas y se introducen en los mercados mundiales para aprovechar las ventajas de la escala y la especialización.

 

Estos tres elementos entran en contradicción, si en el marco de la planificación cuando destaca la necesidad de descentralizar las actividades económicas en las grandes metrópolis. Sobre el planteamiento que "el capital ha funcionado, funciona, a través de estructuras sociales de acumulación: una forma concreta de conjunción y equilibrio del conjunto de elementos que permiten la acumulación: dinámica tecnológica, relaciones laborales, funcionamientos monetarios, papel del Estado, control ideológico, etc. (García-Durán, 2002: 31). Sobre el segundo punto de la ideología de las transnacionales, las políticas de vialidad y transporte para el desplazamiento de la fuerza de trabajo, es un hecho que así lo están determinando en las grandes metrópolis. No es gratuito que las ciudades estén en una fase de transición para readecuar sus espacios, sus estructuras viales y de nuevo la atracción de la concentración y centralización del capital. Para ello entonces, habrá de utilizarse de nueva cuenta, pero, con una concepción de controlar o de segregar con concentración de espacios: elitistas,  excluyentes, fortificados, globalizados, estigmatizando sus áreas no aptas para la clase "burguesa", delimitado para un sector con recursos económicos (Santa Fe, Polanco, etc.), para ello entonces la nueva planificación del capital. Es aquí donde la planificación económica y urbana entra en el mismo escenario de reproducción ideológica y de las relaciones sociales de producción capitalistas. La población es un factor de atracción, por ejemplo, ver cuadro 3. La distribución de la población en México y las empresas con participación extranjera.

En consecuencia, lo que persiguen los diseñadores de las ciudades del presente, es funcionalizar los espacios, la vialidad, los usos del trasporte, transformar los usos del suelo -de lo público a lo privado- que identificaba la ciudad compacta o ciudad transitable; utilizar los servicios para que la inversión externa fluya como el agua que, supuestamente, vendría a mitigar las contradicciones de la crisis económica y crear un mayor número de empleos. De esta manera, las metrópolis, como la Ciudad de México, presentan una serie contradicciones: primero, se trascribe y se copian las trazas urbanas espaciales de las ciudades centrales o industrializadas del extranjero; ante esto se ensambla por la fuerza y se simplifica una readaptación a la imagen y semejanza de una ideología del dominio y de la hegemonía de la ciudad sobre el campo; segundo, las contradicciones de una ciudad dependiente de las estructuras económicas y del conocimiento, por ejemplo, ciudades accesorias y maquiladoras de la ciencia dentro de un mercado cautivo de consumo, a la sazón surge nuestra interrogante: ¿cómo construir espacios destinados a la demanda de la sociedad carente de espacios? Empero, la realidad tiende hacia imprecisiones. Hoy las respuestas podrían venir de fuera; las exigencias del exterior, en tanto, se parte de un concepto de ciudad funcional o zona dentro de la división mundial trabajo y del espacio concentrador y reproductor (este como parte de la reproducción del capital por la concentración y centralización); donde México, es parte importante en la red mundial de ciudades; a partir de aquí deberíamos de analizar ¿qué papel juega el territorio y sus recursos en el contexto internacional? y; tercero, existe una lucha entre ciudades grandes o metrópolis globalizadas que en su afán de atraer mayores flujos de inversiones, donan y facilitan a las empresas transnacionales oportunidades para asentarse en sus áreas preferenciales con exención de impuestos, abaratamiento de los valores públicos: agua potable, luz eléctrica, gas; así como, facilitar servicios de transportes baratos, readaptar vialidades demandadas por el capital, entre otros productos a la larga, usufructúa el capital; sobre todo, pagados por impuestos de la sociedad mexicana. Abaratamiento del suelo para la inversión y encarecimiento para sus habitantes. (Ver Figura 4). Proceso de transformación territorial. De las pequeñas, medianas y grandes ciudades se abastece la ciudad central: Distrito Federal.

 

 

Figura 4. Proceso de transformación territorial

Fuente: elaboración propia.

 

Cuadro 2. La aglomeración, la integración…

 

La aglomeración, la migración y la especialización son las fuerzas más importantes, y la tierra, la mano de obra y los insumos intermedios, los mercados de factores más sensibles

 

Escalas geográficas

 

Local

Nacional

internacional

Fuerza

Económica

Aglomeración

Agilizada por la migración, la movilidad del capital y el comercio

Migración

Influida por la aglomeración y la especialización

Especialización

Ayudada por la aglomeración y la movilidad de los factores

Factor de clave de producción

Tierra

Inmóvil

Mano de obra

Móvil dentro de los países

Insumos intermedios

Móviles dentro de cada país y entre diferentes países

Fuente: Equipo del IDM 2009

Nota: En este Informe, el término "zona" se usa en referencia a los espacios económicos o unidades administrativas dentro de un país, como por ejemplo los estados o provincias, y el término "región" se usa en referencia a grupos de varios países con proximidad geográfica.

 

Fuente: http://siteresources.worldbank.org/INTWDR2009/Resources/WDR_OVERVIEW_ES_Web.pdf

Cuadro 3. Distribución de la población en México

Año

 

Población Total

(millones)

 

% promedio de crecimiento***

Urbana

% promedio de crecimiento***

Rural

% promedio de crecimiento***

ZMCM

% promedio de crecimiento***

1930

16,553

15

5,541

24.07

11,012

11.58

1,049

86.98

1940

19,654

19

6,896

24.45

12,758

15.85

1,560

48.71

1950

25,791

31

10,983

59.26

14,808

16.06

3,785

142.62

1960

34,923

35

17,705

61.20

17,218

16.27

5,252

38.75

1970

48,225

38

28,309

54.89

19,916

15.66

8,440

60.70

1980

66,845

39

44,300

56.98

22,547

13.21

13,353

58.21

1985

75,643

13

51,828

16.99

23,815

5.62

16,640

24.61

1990

81,250

7

57,960

11.83

23,290

-2.20

15,048

-9.56

1995

91,121

12

66,950

15.51

24,171

3.78

16,784

11.53

2000

97, 483

7

72, 801

8.7

24, 682

2.11

18.660.221*

3.11

2005

104,159**

6.8

76.5**

5.1

23.5**

-4.06

19 239 910**

 

 

Fuente: INEGI, XII Censo General de Población y vivienda 2000.

* Dato de ONU: http://translate.google.com.mx/translate?hl=es&langpair=en%7Ces&u=http://www.mongabay.com/igapo/cities.htm

**Datos, en miles, obtenidos en la página web: http://www.ruta.org/documentos_no_indexados/EstadisticasEstrategiaRegionalFIDA.pdf

Porcentajes promedio de crecimiento, cálculos propios.

***Cálculos propios.

Lo anterior entonces, muestra como la concentración y centralización de tres elementos evitan que la planificación logre sus objetivos. Decíamos en líneas arriba sobre la inversión extranjera y sus contradicciones. Para ello podemos comprender hacia dónde se dirige los flujos de inversión y qué países controlan la geografía del territorio.

Además de lo anterior, según el informe del desarrollo mundial, citamos textualmente e párrafo para no tergiversar la idea:

La actividad económica se concentra a medida que las regiones prosperan. La mitad de la producción mundial se da en menos del 5% de la superficie terrestre del mundo, es decir en una extensión más reducida que la de Argelia. Tokio, la ciudad más grande del mundo, está habitada por 35 millones de personas —el 25% de la población de Japón— pero ocupa tan sólo el 4% de la superficie terrestre de ese país. El Cairo produce más de la mitad del PIB de Egipto en apenas el 0,5% de la extensión territorial de ese país. Los tres estados del centro y sur de Brasil abarcan el 15% de la superficie terrestre de ese país, pero son la fuente de más de la mitad de la producción nacional. América del Norte, la Unión Europea y Japón —cuya población no llega a 1.000 millones de personas— generan alrededor de dos tercios de la producción del mundo[3].

Lo que ha generado, por supuesto, las desigualdades mundiales y que en cada país repercute de manera contradictoria. Lo que sufrimos a escala territorial, no sólo es un incapacidad de la planificación que no logra establecer ciertos parámetros de "equilibrio" por el contrario, las fuerzas externas que junto a las internas estructuras políticas que tienden cada vez a beneficiar a la inversión y el capital en sus diferentes frentes: bancario, financiero, industrial, comercial, inmobiliario, constructor, etc. La pobreza, es un factor social que emerge de esas contradicciones, y no es solamente como una consecuencia del fracaso de la planificación y de los planificadores, sino es un fenómeno mundial.

Antes de continuar exponiendo las contradicciones del modelo de producción, dejaremos en claro que, la planificación urbana bajo un contexto como el actual es una respuesta que se presenta en tres direcciones: primero, en tanto cuerpo teórico que responde a las necesidades y demandas de una clase política autoexcluida de las masas populares que demandaron y siguen demandando sus necesidades; segundo, la planificación urbana, está diseñada desde los círculos del poder político, social e ideológica para mediatizar a los movimientos urbanos populares e imponer las políticas que benefician a los agentes económicos dinámicos de la sociedad y; tercero, la planificación se construye sobre una base social, pero, con diferentes ámbitos del territorio, en este sentido se aprecia cinco elementos que en periodos concretos se retroalimentan y/o se contradicen:

1.                  Como expresión de pugnas entre los capitalistas;

2.                  Para que el Estado medie y arrope a los dueños del capital y construyan una trama urbana con un poder económico por encima de las otras clases sociales y;

3.                  El espacio se diseña a imagen y semejanza de las inversiones para centralizar espacios que se interrelacionen con otras metrópolis y/o espacios delimitados por la renta del suelo urbano.

4.                  Las políticas urbanas, la ideología que traza la imagen de los espacios urbanos y las acciones de organismos tanto nacionales como del exterior, se imponen como piezas hegemónicas de la estructura imperante. Ya no es la trama urbana ni el "desarrollo" de los procesos de urbanización están a disposición de las necesidades de la sociedad; por el contrario, son expresiones territoriales basadas en espacios de intercambios de mercancías y de concepciones espaciales que demanda el mercado de bines y servicios y de la concentración y centralización del capital.

5.                  Los intentos de aplicación de la planificación como parte de un procesos que debía estructurar lo urbano en un contexto de la metropolización, su dinamismo ha cambiado por las fuerzas que se apropian del territorio de las ciudades. La planificación ya no es un instrumento de "ordenación" y de espacialización de emplazamientos que demanda la sociedad; por el contrario, es una instancia de clientelismo política para el capital. Este es el que diseña, traza y reconquista espacios que eran destinados para fines sociales. Hoy es la dinámica del capital la que se imponen por todas las acciones que aplica el Estado para mediatizar todo movimiento reivindicativo. las experiencias de las ciudades mexicanas están hachas a semejanza de las políticas del sector inmobiliario, del capital industrial, del financiero y de los sectores, en lo fundamental, de la economía terciaria.

De los procesos contradictorios…  a la urbanización

El proceso de urbanización comienza para México en el momento en que sus contradicciones socioeconómicas se van limitando hacia las ciudades como parte de la estrategia del capitalismo que orienta la economía más hacia la dependencia que una alternativa para el país. Sin embargo, México en el contexto de la división internacional del trabajo y del mercado de bienes, servicios y de recursos naturales y humanos, representaba para ese entonces (de las décadas 30 y 40), el engrane de un modelo económico para vincular el territorio, las ciudades y la fuerza de trabajo a los designios del capital internacional. El proceso de urbanización entonces, es la antesala para hacer llegar la inversión extranjera.

Sobre el proceso de urbanización capitalista, se caracteriza en la actualidad como un espacio que gestiona y reproduce la ciudad, llámese grande o metrópoli que rebasan sus límites geográficos para incluir de manera violenta, drástica o sucesiva a un número determinado de centro de población próximos a los contornos de la gran ciudad o sede de los poderes socioeconómicos. A su vez, es la estructura que integra y engulle recursos hacia la gran masa de concentración de múltiples actividades que determina las formas de hacer y construir los espacios de las metrópolis. Pero, esta concentración no es solamente de población ni de servicios necesarios para reproducir a los habitantes. Por el contrario, es una concentración diversificada de mercancías especializadas, de generación o transmisión de conocimientos, centralización de la economía que se dispersa hacia el terciario avanzado, espacio de reproducción del capital, escenario de la llamada economía del conocimiento y de la distribución diferenciada de las mercancías para reproducir la fuerza de trabajo; asimismo, son los espacios metropolitanos y los mercados del y para el capital que anidan en los intersticios de la ciudad envuelta en la red de las redes metropolitanas. Estos elementos propios de la urbanización mundializada los que rentabilizan y encarecen el suelo urbano.

Para nosotros la urbanización capitalista es una relación de domino respecto a lo que acontece en su esfera próxima: la periferia rural y urbana. Es una relación de poder sobre áreas conformadas por las clases sociales: espacio donde se concentra el capital con sus emplazamientos de reproducción (zonas urbanizadas de "primer mundo"[4]) y  que, sólo es alcanzable para los que invierten, compran, venden, intercambian y subordinan jurídicamente normas y leyes de crecimiento espacial. Además, existe un Estado para defender, nada más y nada menos, la propiedad privada. Sobre este aspecto jurídico y político se edifica la estructura territorial, es decir, la trama urbana; y la valoración del espacio, de las formas que se transforma los usos de suelo y las inversiones que le adhieren a las especificidades de todo el territorio urbanizado: esta es la esencia que genera la competitividad y la rentabilidad; el valor es lo que es extraído por quienes construyeron el ámbito urbano históricamente socialmente de forma diferenciada.

Los espacios que detentan todos los servicios, seguridad pública-privada, los accesos a las tecnologías o la comunicación con fibra óptica y telefonía celular; aunado a otros sistemas de medios de comunicación sofisticados se concentran en espacios dominados por el capital y sus formas de reproducción. En consecuencia, si existe una zona o espacio con estas características, se dice del primer mundo, entonces habremos de comprender que existe su lado opuesto. Exactamente donde el desabastecimiento de agua potable, por ejemplo la Delegación Iztapalapa; al tiempo que se identifica como área crítica de la ciudad o de la metrópoli. Por supuesto, es un indicador para especificar las diferencias objetivas de la ciudad del capital. Las contradicciones del capital y su concentración en espacios determinados por las políticas urbanas y de los flujos del capital enmarcado por el mercado, denota las deficiencias de para las colonias de las periferias y del Estado de México

   Las ciudades tenían un crecimiento que permitían ampliar sus espacios hacia más allá de sus límites jurídicos y políticos, rompían con la idea de una ciudad compacta para abrir los espacios con un sesgo hacia la concentración del capital: bancario, industrial, comercial, inmobiliario y constructor en lo fundamental. En este juego de intervenciones, el mercado y las vialidades jugaban de enlaces proporcionables, así como, la estructura dinámica de un desarrollo hacia la urbanización capitalista, también se identificaba, de cierta manera, por tres razones que se interrelacionaba entre sí:

1.- El mercado como parte de una concentración de la llamada economía de aglomeración, de escala y dinámicas (Galindo, Escalante y Asuad, 2004), para la reproducción del capital. Esto era y sigue siendo la hegemonía de una estructura territorial basada en la concentración y centralización del capital en toda su dinámica.

2.- La ciudad en tanto sede de los poderes socioeconómicos, concentra en sus espacios las formas más dinámicas de la urbanización; no sólo se identifica una concentración per se de la población, sobre todo, la migrante; por el contrario, es la fuerza de trabajo y sus formas de reproducción la que alimenta directamente al capital y lo reproduce y;

3.- la urbanización, es el preludio de un desarrollo de múltiples determinaciones que caracterizan, a las metrópolis, en este caso, no por la concentración de los servicios y los habitantes, sino por la interrelación y dominio de ésta hacia su periferia y el campo, por un lado; y por otro, la interrelación de la división mundial del trabajo y geográfica mundial de las ciudades o metrópolis con sus contradicciones: en lo físico integra y en lo social excluye a la fuerza de trabajo hacia territorios que tendrán que urbanizar. La lógica del presente es una urbanización destinada a la cosificación[5] de la sociedad y subsumir al sujeto en meras mercancías.

Desde hace cuando menos tres décadas (de los ochenta a la fecha), las formas para comprender, estudiar y construir la ciudad, han tenido una dinámica que ya no son las mismas instancias de sus interrelaciones las que están determinando su transformación espacial. De aquellas relaciones espaciales en el ámbito de la política y los vínculos sociales determinadas por algunos agentes económicos para el uso y nuevas estructuras espaciales, no están fuera del modo de producir, consumir y distribuir los bienes y servicios producidos socialmente; por el contrario, son estas relaciones sociales de producción dominantes las que están determinado las modificaciones sobre el territorio en las ciudades en lo fundamental.

Con base en las reconversiones territoriales, sobre todo, dentro de los límites entre la Ciudad de México y su área conurbada, presenta ya una tendencia polarizante y segregativa respecto a los habitantes que a principios del siglo pasado se concentraban en la zona del centro histórico y sus partes aledañas. Sin embargo, al cambiar los usos del suelo, la valoración y renta diferencial del espacio, de la parte central de la ciudad, los habitantes no tuvieron las posibilidades de enfrentar la tendencia especulativa ni el apoyo económico de las autoridades. No obstante ante esa tendencia de privatizaciones del suelo urbano, se pueden extraer algunos hechos contradictorios que han llevado a una mayor segregación:

1 - De un proceso de migración concentrada en las partes centrales de la ciudad de México, debido al "boom" industrial de los cuarenta, desestructuró el campo e integró territorios en la ciudad y su área conurbada. Comienza la parte desvalorativa del campo, pero con transferencia de un valor hacia el mercado, de un uso del suelo que no era ajeno a los procesos de especulación.

2 - A medida que las necesidades de un desarrollo urbano, demandante de espacios próximos a los límites de la ciudad central, incrementaba, los precios en esa posición y disposición, se generó una tendencia alcista que entraba bajo la lógica de la reproducción tanto de la ciudad como del capital inmobiliario, bancario, industrial y constructor y, por supuesto de la fuerza de trabajo en su mayoría de población migrante.

3 - La interrelación de "dominio" que existió entre campo-ciudad, es en la actualidad un dominio entre la ciudad-metrópoli; es al mismo tiempo la ciudad, dependiendo de su capacidad de reproducir y centralizar el capital, se ubica como circundante del campo inmediato de sus espacios geográficos, de las zonas conurbadas de otras ciudades, integra espacios y desintegra estructuras socioeconómicas. En cuanto a la ciudad industrializada, del pasado, para referirnos de cierta manera lo que planteaba Henri Lefebvre, "…la ciudad, centro de acumulación de capital, cede lugar a formas más sutiles de dominación y explotación, convirtiéndose la ciudad en centro de decisión y, aparentemente de asociación. Como quiere que fuese, la ciudad en expansión, ataca al campo, lo correo, lo disuelve" (Lefebvre, 1978: 89).

4. La ciudad entonces, presenta un depredador del campo; se apropia de sus recursos, delimita sus fronteras, agrícolas y separa lo urbanos de lo rural, para imponer una lógica de transformación. Pese a que los recursos naturales y la materia prima se obtienen del campo, esto no interesa si la tierra es cotizada para expandir la ciudad. Esto tiende hacia la privatización de suelos apto para la agricultura en detrimento de la población del campo. No obstante, las formas de apropiación rompen con las formas de protección y de reproducción local. El campo se transforma en dormitorio de la fuerza de trabajo que más temprano que tarde migra a las ciudades e intenta incrustarse en las actividades que demanda la ciudad, sus habitantes, las especialidades espaciales y convierte al individuo en objeto del deseo mercantil tanto para sí, valorizando su producción para el que compra y vende la mercancía.

5 - La ciudad en ese entonces, comienza a crecer dispersándose con tendencia expansiva y concentradora; es la época de la política económica de carácter desarrollista, principalmente, de los años 60, que marcaba un periodo de concentración desconcentrando; al tiempo la migración de campo-ciudad se caracterizaba entonces por la trayectoria de un desarrollo metropolitano sin planificación que mediara entre un crecimiento poblacional y un desarrollo económico. Los límites de una ciudad con una población mayor a las necesidades y demandas de la ciudad entraban en aquel tiempo en un proceso de contradicción (véase Figura 5):

1.                  Que se expresa en la Figura 5, después de precisar la delimitación de la Ciudad de México, el proceso de urbanización y las tendencias concentradoras irrumpen los límites geográficos.

2.                  El espacio urbano en el territorio delimitado por dos entidades federativas, se estrechan y cada vez, las fronteras jurídicas son rebasadas por la expansión de ambos territorios.

3.                  Los fenómenos entre una región metropolitana y los municipios aledaños se entrelazan para negarse en los ámbitos políticos y jurídicos.

 

 

Figura 5- Ciudad de México y Área Metropolitana

Fuente. Observatorio Urbano de la Ciudad de México (OCIM-SIG), Universidad Autónoma Metropolitana - Azcapotzalco, Maestría en Planeación y Políticas Metropolitanas. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0250-71612007000100005&script=sci_arttext

 

 

6 - No solamente la Ciudad de México comenzaba a sufrir los embates de las contradicciones de las políticas de los gobiernos sexenales (a partir de los treinta). Por el contrario, era la tendencia de la distribución desigual de la fuerza de trabajo, del capital y del territorio a escala internacional. La burguesía naciente entraba en un nuevo escenario que cubría más las necesidades del mercado que la respuesta "equitativa" de la sociedad urbana incipiente en ese momento.

7 - La respuesta fue una concentración desigual de la población y un crecimiento desordenado. Las cifras de un desarrollo de la periferia de la ciudad de México manifestaban ya un rompimiento de los límites que se polarizaba con la realidad numérica. Asimismo, se presenta una dualidad de mercados (Jorge E. Horbath C., 2002). Véase el cuadro 1. Sin duda, esta tendencia de concentración de población y crecimiento metropolitano, se debe también, a la política y al modelo económico de los años cincuenta, sesenta y setenta: Sustitución de importaciones; crecimiento hacia dentro; desarrollismo económico con corrupción, etc.

 

Los intentos de la planificación

Los procesos de transformación del territorio del Área Metropolitana de la Ciudad de México, tienen sus propias vicisitudes en cuanto a la "ordenación-desordenación" del territorio; de ahí el intento de explicar los procesos de la planificación urbana. Partimos en primer lugar sobre el territorio de la población total de la Zona Metropolitana; es decir, se distribuye en proporciones casi equilibradas, 47.8% de los habitantes en el Distrito Federal y 52.2% en los municipios metropolitanos del Estado de México. De esta manera podemos partir que, la superficie urbanizada de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México se extiende sobre más de 1,500 km2, correspondiendo aproximadamente 45% al Distrito Federal y 55% a los municipios conurbados (Suárez, 2004). En segundo lugar, las formas en que se fue consolidando la concentración de habitantes, de infraestructura y de servicios; de esta manera podríamos comprender las vicisitudes de la ciudad de México del presente. También comprender desde un punto de vista generado por las constantes migraciones posrevolucionarias de 1910. Después del modelo de sustitución de importaciones, pasando por el desarrollo estabilizador hasta llegar a nuestros días con las políticas neoliberales y los procesos de globalización. Proceso que repercutió desfavorablemente al campo (sobre todo) y la ciudad: control y topes salariales, desregulación económica, apertura comercial, proceso de privatización de empresas estatales, reforma fiscal, etc.

Sobre la base de los intentos de cada periodo sexenal, podemos comprender hacia dónde se dirigía la política urbana de cada gobierno. Antes que la política urbana per se, se impone, desde una perspectiva general, la política económica dictada desde el exterior hegemoniza una dinámica para el mercado. Por ejemplo, sobre la planeación del desarrollo, según la política del Estado, sobre la base del planteamiento de Roberto Gómez: "La planeación del desarrollo como instrumento del aparato gubernamental para previsión, parece indispensable en la actualidad para dar respuestas a las demandas populares; así como para crear consensos y evitar la incertidumbre popular en la satisfacción de las necesidades sociales"[6]. Al tiempo que, desde la idea de la Ley de Planeación en su artículo 3 (del Capítulo I: disposiciones Generales) reza de la siguiente manera:

"para los efectos de esta Ley se entiende por Planeación Nacional del Desarrollo la ordenación racional y sistemática de acciones que, en base al ejercicio de las atribuciones del Ejecutivo Federal en materia de regulación y promoción de la actividad económica, social, política y cultural, tiene como propósito la transformación de la realidad del país, de conformidad con las normas, principios y objetivos que la propia Constitución y la Ley establecen[7]..."

Tanto la primera aseveración como las propuestas de la Ley de Planeación, existe la incertidumbre de su posible concreción. Ya lo hemos visto a lo largo de la historia reciente sobre la planeación del Estado. Esa idea de que, responder a las demandas sociales, la promoción de la actividad económica, social, política y cultural y el propósito de transformación de la realidad del país, destaca por el discurso demagógico y un zigzagueo fuera de contexto cuando la realidad ha demostrado que, bajo estas condiciones, se presenta imposible. De esos dos planteamientos se puede criticar y al tiempo proponer, de parte nuestra,  tres elementos importantes que deben estar en una interrelación dialéctica y en constante transformación:

1.                  Que la propuesta de una verdadera planeación debe surgir justamente desde las bases de la sociedad; no es un discurso por decreto el que habrá de resolver los grandes problemas nacionales ni decisiones de cúpula las que deben prevalecer por encima de las demandas sociales; por el contrario, son los diferentes sectores sociales, las necesidades de las grandes mayorías, la determinación de la autogestión de los recursos, la defensa de la soberanía y la lucha contra la especulación, entre otros elementos, deben estar sobre la mesa de discusión antes que el discurso acartonado y sin fundamento socialmente comprometido con los más necesitados del país.

2.                  La planeación para que destaque entre el discurso oficial, funcionalista, elitista y hegemonizado por la clase política, debe estar comprometido con las causas sociales y reivindicar la democracia participativa[8], directa y sin tapujos cuando habrá de castigar o destituir a los traidores de todo movimiento o gremios socialmente de los trabajadores y de los que producen, crean y construyen el país parta todos.

3.                  Consideramos que la planificación entonces, es el instrumento rector de la sociedad que luche de forma jurídica, política e ideológica, apoyado por el consenso democrático para salvaguardar los intereses de las mayorías, por la defensa de los recursos naturales y humanos; por la reorganización del suelo urbano y rural para uso exclusivo de las demandas sociales que preserven en aras de construir futuros más equitativos y democráticos. Será la instancia que "equilibre" las diferentes demandas sociales y responda sobre la base de los acuerdos, en consensos, en la discusión crítica y propositiva; además, debe tener un carácter autocrítico, solidario, incluyente, tolerante, preservador de la producido socialmente; al tiempo, impregnada con una metodología capaz de enfrentar las injusticias, los desequilibrios nacionales, regionales, locales y municipales; que construya sobre las necesidades, atender las demandas reales, producir y construir sobre la perspectiva de del presente, sin olvidar el pasado; proyectando para el futuro inmediato y socializar lo construido en sociedad eliminando todas las penurias del pueblo que trabaja y construye para las generaciones venideras. Sobre el espacio urbano la edificación del ser como sujeto para el desarrollo integral del individuo antes que objeto mercancía. Esta es la idea de la planificación la que deseamos se incorpore para el presente y de aplicarse convertiríamos la planeación del desarrollo un todo y las partes se aplicarían desde lo local para entrelazar en general.

Sobre lo expuesto, podemos poner a manera de voz de alerta sobre el papel que deberá tener la planeación urbana en el presente; sobre todo, ante la lógica de una política neoliberal que tiende a globalizar lo que no es posible antes que, dejar en la miseria a millones de ciudadanos o,  de seres humanos que se debaten entre organizarse para defender sus derechos de vivir y reproducirse en las ciudades o sucumbir frente a la privatización de todo lo producido en sociedad.

El fracaso[9] de la planificación o su interrupción

Es posible hablar de un fracaso o la interrupción de la planificación. Ante ello entonces, podemos plantear cuando menos tres consideraciones que deben ser analizados y replanteados en la discusión que pretenda explicar las razones de los intentos de la planificación: a) una separación entre la política económica a escala nacional con sus acciones sectoriales y las interrelaciones en los tres niveles del gobierno Federal, Regional y Local; b) se evidenció y se enfatizó que la planificación era indicativa para el sector privado y el Estado debía sólo administrar y/o gestionar solamente en cuanto a la lucha y demandas sociales; pero no modificar sustancialmente ni transformar desde sus raíces las contradicciones de los mecanismos que obstruían el avance o la aplicación de la planificación para "equilibrar" las desiguales regionales y locales y; c) no se planteó cuáles eran los problemas sustanciales en cuanto a la verdadera planificación que debía ser aplicada como resultado de sus orígenes históricos donde el Estado fuese el eje ordenador para producir y distribuir los recursos sobre la base de un consumo social que resolviera las verdaderas necesidades de las grandes mayorías y no justificar tributos hacia el mercado especulativo enajenando a la sociedad. 

Sobre lo planteado entonces, podemos precisar que no fue solamente un fracaso por las políticas mediatizadoras o de beneficios a las empresas y regularizar sin ordenar ni aplicar leyes que fuesen obligatorias a las corporaciones privadas de transaccionales; sino que, esta lógica del fracaso de la planificación obedeció a los procesos del contexto y de las políticas que desregularizaron y las cuales le arrebataron las obligaciones al Estado. En consecuencia, la planificación tuvo las dos resultados evidentes: su fracaso y la interrupción.

 De ahí entonces, por qué el fracaso de la planeación urbana en nuestras ciudades. Cómo se organiza el territorio y para qué la segregación de la ciudad, hoy, metrópolis en el escenario de nuevas formas de crecimiento y centralidades que destruyen o engullen territorio para reproducir el capital que los transforma para el mercado especulativo. Ese es el reto para la planeación que deseamos reivindicar antes que lanzar el acta de defunción de un proceso que, pese, a las políticas neoliberales que tienen más de tres décadas en el intento por destruir y subsumir a la planeación del territorio y la privatización del espacio metropolitano, antes urbano, el presente es de mega espacios para la circulación de las mercancías.

Entre las contradicciones que ha enfrentado la planeación urbana desde hace tres décadas, podemos comprender sus explicaciones en el marco de sus propias ataduras que nos le permitieron avanzar hacia el desdoblamiento de su funciones. De esta manera entonces, la planeación jugó en su momento, podemos decir para el caso mexicano, la "estabilización" del territorio; una manifestación que fue utilizada para mediar entre la migración del campo a la ciudad y la exigencia de parte del sector industrial para reservar a la fuerza de trabajo en condiciones de su abaratamiento y compitiera en el mercado externo; claro después de la posguerra, la competencia y el abaratamiento de la producción era en ese momento la cuota que México debía pagar en el contexto de la división incipiente del trabajo asalariado.  Esto en parte significó uno de los pilares del plan sexenal y los primeros intentos de la planeación del desarrollo y del espacio urbano. Es en los principios de los treinta con el primer plan sexenal:

"…que la elevación del tipo de vida del pueblo mexicano requiere no sólo una continua y vigilante defensa del salario de los trabajadores, sino además al mantenimiento de los precios de las mercancías en un nivel conveniente, para lo cual se establecerán canales de distribución de las mercancías, que no agreguen sino un costo mínimo al de su producción, eliminando el mayor número de intermediarios" (del Primer Plan Sexenal, Presidencia de la República)[10]. Pero al tiempo que se plantea la defensa del salario de los trabajadores, fue importante la política de Cárdenas en esa época para prever lo que comenzaba a entreverse en la ciudad: "Deben ser señalados especialmente los propósitos de justicia social y nueva edificación económica que en materia agraria se exponen en el Plan, propósitos que al proteger a los nuevos poseedores de la tierra, y al crear nuevos sistemas de agricultura organizada, tienden a engendrar un seguro proceso de desplazamiento de los hombres de la ciudad hacia el campo"[11].

Una visión de futuro con vigencia para el momento por el que atraviesa México.Empero cuál podría ser el fracaso de la planeación urbana en un contexto donde las posibilidades de la ordenación territorial significaban parte de las políticas del primer Plan Sexenal y que buscaría el "equilibrio" entre desarrollo, bienestar de la clase trabajadora y el impulso de la industrialización que brindara las condiciones materiales de vida digna para el pueblo de México. Consideramos que fueron estos problemas los que se enfrenta el Estado mexicano de ese entonces:

1.                  Se plantea una planeación física-espacial de organización para los asentamientos humanos basada en las políticas de contención, más que de reorganización del territorio para un proyecto que organizara y construyera una trama urbana para la distribución de la vida urbana, se crea una instancia de "ordenación" para el crecimiento urbano; se fijó en la trama física sin tomar en cuenta el proceso de crecimiento para el futuro. Entre estos problemas podríamos encontrar las respuestas, en parte, del fracaso de la planificación urbana; y más que planificación urbana en su contexto, las desigualdades socioeconómicas, políticas y territoriales.

2.                  Los usos del suelo no son determinados para equilibrar entre el desarrollo económico y el crecimiento urbano. El Estado se subordina a la lógica del crecimiento en tanto expansión para la concentración de la fuerza de trabajo y reproducir el capital financiero. La trama urbana con características de concentración del mercado. Con el impulso de la industrialización de los años cuarenta y las sucesivas políticas tanto de la economía como de las acciones del territorio, se intentó un equilibrio entre las regiones de México. Sin embargo, estas pretensiones por decretos, no fueron suficientes y negaron las particularidades y las expresiones de los pueblos a todo lo ancho y largo del país. Ante ello entonces podríamos plantear tres elementos que se entrecruzan para comprender de cierta manera esos intentos de la planeación urbana: a) no se concretizó ni se tomó en cuenta una verdadera demanda de la sociedad y de los ciudadanos en particular; por el contrario, se dejaron de lado las demandas sociales a fin de no trastocar los intereses del capital inmobiliario y constructor de ese entonces; b) los diseñadores o profesionistas de la planeación proyectaron más por las exigencias de quienes planearon una ciudad a imagen y semejanza de la ideología del desarrollo por encima de un futuro que regulara las migraciones y la especulación futura de los usos del suelo y; c) no se coordinó ni se estructuró una política que diera cuenta de las transformaciones del territorio en su totalidad y sus particularidades regionales; entre las contradicciones en las cuales se encontraron las políticas urbanas y en concreto con la planificación, es que no se tomó en cuenta como la migración y las ciudades en crecimiento tendrían que proyectar un desarrollo no como crecimiento, sino como parte de una política que revirtiera la tendencia entre la contradicción campo-ciudad.

Otro de los elementos que pueden ser integrados en la propuesta del análisis y que no fue tomada en cuenta tanto por el Estado como por los impulsores de la planificación fue la participación organizada de la sociedad; estuvieron ausentes los sindicatos democráticos, organizaciones campesinas (las mínimas con base consensuada o autogestionadas), el movimiento independiente, los académicos comprometidos con la sociedad y con las luchas populares, entre otras formas de organización vecinal, regional y municipal. Estos sí fueron excluidos de la toma de decisiones y del escenario que diera forma y contenido democrático a los aspectos importantes de la planificación urbana-regional en México.

De no llamar a una integración social que resuelvan los problemas de gran magnitud, donde los directamente perjudicados están ausentes, es decir, las grandes mayorías; al tiempo son minimizados e ignorados los movimientos reivindicativos por defender sus derechos elementales (como humanos y de género) y sus recursos naturales, no podemos hablar de una verdadera planificación que resuelva los grandes problemas sociales, políticos, económicos y territoriales. He aquí entonces la esencia del problema que orilló a las políticas del Estado a conducir hacia un sesgo unilateral de la planificación. Pese a que el Estado y los organismos oficiales "convocaron" a las consultas populares y a las consultas de opinión, sólo han servido para justificar la ideología dominante que sectorializó los benefició sobre la base de consensos burocráticos, de presiones empresariales y del "mercado libre".

Podemos clasificar los problemas que no fueron resueltos y ni fueron explicados para un posible "equilibrio" entre el territorio y las demandas sociales, sabemos que esto obedece a una lógica como lo expresa Bureau, "los actuales patrones de estructuración urbana están determinados, en la casi totalidad de los países, por el modelo de desarrollo económico de "Libre Mercado" que ha promovido, bajo criterios estrictamente mercantiles, la centralización de recursos y de población en el ámbito de las ciudades…" (Bureau, 2008); ante ello entonces planteamos los siguientes puntos:

Primero, la planificación urbana y sus vicisitudes frente a la política del gobierno en ese entonces: el Estado para los empresarios y migajas para la sociedad. Desde un principio se justificó tanto la explotación de los recursos como de la fuerza de trabajo bajo los despegues económicos con el modelo capitalista de sustitución de importaciones, modelo de crecimiento hacia dentro, modelo de desarrollo estabilizador, etc. Más que modelos para el desarrollo integral del país fueron tendencias de crecimiento de la economía para los sectores de "punta" que demandaban el mercado externo: productos manufactureros, materias primas, bienes y servicios, industria petroquímica. Fue en este periodo de posguerra (1947-1950) cuando se impulsa un "desarrollo" que identificó a México por el llamado "milagro mexicano". Sin embargo, en el contexto anterior se presentan por el lado de la planificación urbana, los casos de la organización territorial donde el análisis sobre  la cuestión urbanística comienza a tener presencia en las ciudades. La ciudad de México fue entre unas de las pioneras por la mayor concentración de población y los incipientes servicios que demandaba, ya no la población en sí, sino la ciudad que debía concentrar y centralizar las llamadas condiciones generales de la reproducción del capital que empezaba a migrar de diferentes partes del país y del exterior. Podemos decir entonces que, es el despegue de la ciudad con algunos rasgos de la planificación incipiente. Entre las acciones, podemos mencionar, según Pérez: regulaciones sobre el fraccionamiento de terrenos: Estas normas indicaban, entre otras cosas, las obligaciones a cumplir por los fraccionadores de terrenos, en un intento para que el sector inmobiliario tuvieran las condiciones mínimas de servicios y evitar la irregularidad, estos primeros esfuerzos datan de principios de los años treinta.  El primer reglamento en la materia en el DF se presentó en 1941. Regulaciones a la construcción en general: Normas referentes al número de niveles permitidos, o disposiciones que deberían cubrir las construcciones en relación con dimensiones mínimas, esfuerzos, número de estacionamientos, etcétera (Pérez, 1999). Así, el territorio y los usos del suelo entraban en una fase de transformación.

Segundo, la afluencia de habitantes como producto de la migración campo-ciudad, se inserta en la dinámica territorial para transformar regiones, centro de población y culminar en las ciudades medianas y grandes. Asimismo, se enmarcan también las formas de concebir el desarrollo regional. Ya no como un sustento que le dé recursos, entre otras necesidades, al desarrollo del país, sino que la concepción y sus apreciaciones ahora se explican más allá de lo físico-geográfico para una nueva forma de inventar o de reinventar a la región en tanto expresiones de una división internacional tanto del territorio como de la fuerza de trabajo en un contexto que el mercado exterior demandaba de mercancías baratas, entre ellas, la fuerza de trabajo, aunado a las materias primas de ese entonces. La región entonces, dentro de las expresiones que podemos mencionar adopta una forma especial, la cual rebasa lo meramente de la definición geográfica; para ello recurrirnos a Francisco de Oliveira para contextualizar lo que es la región desde un sentido crítico, objetivo y real de  vigente para el presente:

"Lo que preside el proceso de constitución de las ‘regiones' es el modo de producción capitalista, y dentro de él, las ‘regiones' son apenas espacios socioeconómicos donde una de las formas del capital se sobrepone a las demás, homogeneizando la ‘región' precisamente por su predominancia y por la consiguiente constitución de clases sociales cuya jerarquía y poder están determinados por el lugar y la forma en que son personas del capital y de su contradicción básica. Y se subraya, una vez más que una ‘región' así tiende a desaparecer -aunque algunos ejemplos históricos actuales den fe de su larga resistencia a los más amplios procesos de cambio- en la misma medida en que las varias formas del capital se fusionan, primero por el predominio del capital industrial, después por la fusión entre capital bancario e industrial, dando lugar al capital financiero, y posteriormente, en la etapa monopolista del capital, por la especial fusión entre Estado y capital" (Oliveira, F., 1982:33).

Consideramos que la esencia de nuestro análisis se encuentra justamente en el planteamiento que describe Oliveira para poder comprender tanto las acciones fallidas  de la planificación como de las tendencias de su abandono por parte de las autoridades y la influencia que faltó por desarrollar.

Tercero, la concepción espacialista con un sesgo funcionalista (López, s/f) para su momento, periodo de la posguerra, fue una tendencia que imitaba la planificación europea y norteamericana; al privilegiar el diseño urbano como organizador del territorio de forma física; la sumisión de las políticas urbanas que orientaban el crecimiento y no el desarrollo de las ciudades y únicamente se limitan a la "organización" espacial producto del proceso de industrialización que urgía de espacios y de áreas estrategias para la concentración industrial propio de la lógica de crecimiento urbano; en tanto se delineaba una ideología para el mercado interno a imagen y semejanza del externo. En el ámbito de la formación y los estudios para analizar y proponer formas de organización planificada de lo urbano se tendió hacia el diseño y a la trama y a los trazos que dieran dirección y sentido a la lógica de la concentración física. Lo que implicó entonces muchas de las veces, era la de aplicar un racionalismo con instrumental metodológico que diera cuenta del crecimiento urbano y someter entre el espacio, el urbanismo y la planificación, una urbanización para los capitales que en ese entonces se consolidaban;  de la transformación del espacio urbano que expandiera las prolongaciones del crecimiento hacia todas direcciones: la planificación desde entonces se limitó a razonar y a normar leyes para el crecimiento basado en la tendencia de la concentración del mercado y de la fuerza de trabajo. Sobre esa base a la sazón de la influencia europea y norteamericana, la ciudad es la que habrá de jugar el papel de abastecedora, gestora, productora y consumidora de las mercancías y su correlato las contradicciones propias de ella misma en tanto espacio, políticas urbanas y crecimiento diseñado para la reproducción del capital.

Cuarto, la planificación urbana tuvo entre sus limitaciones analizar desde sus contradicciones propias a la ciudad del capital. Ya no se podía comprender la ciudad, la urbanización, las políticas urbanas, el crecimiento, la migración campo-ciudad, la concentración de los servicios, de los habitantes y de la infraestructura urbana como un proceso meramente del incremento de la población y de las ausencias de normas y leyes que "ordenaran" los usos del suelo. Por el contrario, es aquí donde la lógica de la concentración y centralización del capital en un espacio geográfico delimitado como el lugar y sede de los poderes socioeconómicos los que en última instancia proyectaban las políticas y la inversión urbana. Es la ciudad con sus nuevas expresiones segregativas y concentradores, así como reproductora de la rentabilidad del suelo lo que imperaban desde entonces. Al no comprender la dimensión compleja de la ciudad y sus formas de expansión así como de su hegemonía sobre los centros de población cercanos a ella; en tanto que, el campo se convirtió en el apéndice de sus ámbitos de lo jurídico-político de la ciudad. Y fue a partir de sus contradicciones y sus tendencias centralizadoras del capital, se identifica como el espacio que integra lo físico y excluyente para las clases que disputaban del territorio. Aquí existen dos fases históricas del significado de la ciudad; primero, de una "ciudad compacta" que la caracterizaba por su incipiente estructura territorial no dispersa ni segregativa; lugar donde se concentraban y se interrelacionaban la cultura, el arte, el comercio, los intercambios socioeconómicos; al tiempo, la diversificación de la gestión administrativa se localizaba relativamente en espacios próximos y sin dedicar tiempos superiores para llegar a ellos y; segunda, al transformar los espacios, la especulación del suelo, los cambios de propiedad, la priorización de la renta urbana y los flujos de inversión, complejizaba la reproducción de la ciudad bajo la lógica del control espacial del capital y de la fuerza de trabajo, caracterizaron a la ciudad ya no para el peatón, por el contrario se cosifican las partes y el todo de una concepción para el intercambio y la gestión administrativa que reproduce al capital inmobiliario, financiero y bancario en lo fundamental. La ciudad es, de acuerdo al planteamiento de Christian Topalov: "…como un lugar donde se descifran y se articulan, de forma específica, los procesos globales de las formaciones sociales capitalistas…" (Topalov, 1984: 2). Es aquí donde se le puede dar cuerpo y contenido a la ciudad del capital mismo que ha sido disfrazada y comprendida como la ciudad concentradora meramente de habitantes y lugar de intercambio de la sociedad; sí, pero, una sociedad dividida en clases sociales y el espacio apropiado de forma privada diferenciada por la lógica de reproducción del capital y de la inversión. La ciudad se produce así como la vivienda, las políticas urbanas y las formas de propiedad.

Quinto, de lo expuesto hasta el momento, podríamos comprender el por qué la planificación urbana ha dejado de ser aquel instrumento que, según John Friedman, "…es la aplicación del conocimiento científico y técnico a la acción en la esfera de los asuntos públicos". O desde el planteamiento de Jürgen Habermas, "La planificación puede ser considerada como una modalidad de orden superior de la acción racional respecto a fines: tiende a la instauración, mejoría o ampliación de los sistemas de acción racional mismos" (Habermas, 2006: 32). En consecuencia, existen aquellos elementos que no fueron explicados ni tomados en consideración a la hora de diseñar y elaborar esas herramientas para, en lugar de racionalizar per se, a las técnicas y métodos, se redujo -la planificación- a un simple instrumento del discurso oficial que diera forma y contenido a las políticas no del Estado benefactor, por el contrario, era por supuesto la lógica y la hegemonía del capital en su expresión diluida en cada uno de los planes y reglamentos que mediaran entre el capitalista-terrateniente, entre las políticas del Estado y los movimientos sociales. Además de esos presupuestos, existen otros elementos que hasta la actualidad siguen vigentes y son las condicionantes que no permiten que la planificación urbana se explaye y se considere como parte de las acciones del Estado de forma "racional"[12]. Los elementos son los que a continuación exponemos:

1.                  Esta comercialización de la propiedad territorial, la transformación de la propiedad de la tierra en una mercancía, es el derrocamiento definitivo de la vieja aristocracia y la definitiva instauración de la aristocracia del dinero (Marx, 1844).

2.                  Sobre la idea anterior, consideramos que aún se encuentran las contradicciones que se expresan en la ciudad; de ahí del por qué la planificación se encasilla en los esquemas de un funcionalismo, no obstante, hasta la fecha persiste para explicar que la planificación obedece más a las fallas del mercado, a los errores de los planificadores, a la corrupción y a los manejos económicos que no bastan para la inversión social más que para el "equilibrio" regional.

3.                  Entre otros de los puntos que sin duda está en el escenario de la discusión, siguiendo el análisis de Henri Lefebvre, en cuanto al valor de uso del suelo que se subordina al de cambio: "…el valor de cambio suplanta al de uso, el comprador de espacio sigue adquiriendo un valor de utilización, «no sólo compra un volumen habitable sino también la distancia que le une o separa de otros lugares: los centros», que redescubiertos como «aval de la estabilidad social colectiva» se instrumentalizan para modificar la 'estrategia de clase' (Lefebvre, 1998: 4).

4.                  Los problemas de la planificación en tanto instrumento de mediación entre el Estado y los movimientos sociales reivindicativos; las políticas urbanas y la hegemonía del capital; las regiones desarrolladas y las menos diversificadas; los campesinos y las demandas de la clase obrera de las ciudades (medianas y grandes); la academia y los obstáculos de los "intelectuales" al servicios de las autoridades encargadas de aplicar y de elaborar planes y programas para el discurso demagógico. Estas contradicciones entre los segmentos de la sociedad permanecen aún en las esfera de la toma de decisiones y lo cual no han podido resolver las autoridades encargadas de mediar o de tomar un papel preponderante, en el sentido que directamente tendiera a solucionar las demandas tanto del campo como en la ciudad.

A manera de conclusión

Las tendencias actuales de crecimiento urbano sin planificación del territorio mexicano, presenta un proceso sui generis; una transformación que emergen diferentes expresiones de la modificación espacial y convierten las regiones en lugares que, tarde o temprano se incorporan a las dinámicas del crecimiento. No es la migración por sí sola la que hace la ciudad o tiende a incrementar la expansión del suelo urbano, por el contrario, son las múltiples determinaciones y la lógica de la concentración del capital, de los servicios, de la infraestructura, en suma de las condiciones generales de reproducción del capital lo que determina el crecimiento de las ciudades, en concomitancia elevar los costos del suelo.

El modo de producir de una ciudad y su tendencia hacia una metrópoli de características internacionales, por su vínculo con otras ciudades o metrópolis del capitalismo, someten a las área metropolitanas y a las medianas ciudades para estructurar un sistema de ciudades y de metrópolis para autoabastecerse por un lado y, por el otro, para hegemonizar los servicios que domina el mercado de producción. Aquí lo producido en las ciudades medias y grandes son productos manufactureros para la reproducción de la fuerza de trabajo: Querétaro, San Luis Potosí, Guanajuato, Celaya, Hidalgo, etc. En cuanto a las metrópolis como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, la economía del conocimiento, la demanda de la sociedad de la información y el mercado del conocimiento para el exterior, identifican a las metrópolis del presente.

En tanto, las formas de crecimiento de las ciudades, hoy, tienen otra dinámica que ya no sólo se abastecen de la población del campo; ahora, la dinámica es de abastecerse de la población desempleada de la conurbación y de los centros próximos a la gran urbe. Además, de exigir una fuerza de trabajo con experiencia; desde luego, es una exigencia del mercado y de las especialidades de la nueva estructura territorial, del conocimiento, de la competencia y de la interrelación en la división mundial del trabajo. La fuerza de trabajo que desee trabajar en las metrópolis, tiene tres caminos para ingresar en el mercado laboral: primero, como trabajador dispuesto a venderse como una mercancía sin posibilidades de traspasar fronteras espaciales; segundo, debe tener mínimamente la preparación con dominio de ciertas "técnicas" que demanda la tecnología informática, de no estar actualizado como los técnicos egresados de las universidades, no podrá acceder a los puestos de trabajo, en el peor de los caos, de bajo nivel intelectual y; tercero, incorporarse en las filas del llamado "ejercito industrial de reserva" o, como guerreros en potencia de las actividades ilícitas; del narcotráfico, para el mercado de menudeo; en muchas de las veces en el mercado informal. La fuerza de trabajo que migraba del campo a la ciudad, sólo es utilizada como obrero descalificado y subsumido por las fuerzas del mercado, de la competencia y de la especulación como mercancía para reproducir la ciudad o la metrópoli.

En tanto la planificación que manifestaba una espacialidad para "equilibrar" la "ordenación del territorio", ya no logra aplicar sus normas, leyes e instrumentos teóricos y jurídicos; ya no es capaz de mediar entre el crecimiento de la ciudad, el descontento de la población que demanda mayores servicios y calidad de vida; por el contrario, aquella planificación de carácter histórico que defendía el desarrollo del crecimiento urbano, es una pieza de museo que sobre las reminiscencias del pasado vuelva a la academia con un instrumental derrotado sin perspectivas de transformación. Quizá la utopía de otra sociedad distinta a la actual lograría reivindicar a la planificación; es decir, para nuevas formas de desarrollo, de producción, consumo y distribución. Esto sería una realidad, para aplicar la planificación, no sólo en los términos de lo urbano, sino de una planificación integral económica, de consenso y bajo un contexto de democracia. Ésta democracia, con un carácter dinámico, consciente; así con mayor participación, tolerante, incluyente, solidario y propositivo sobre la base de una unidad en la diversidad del pensamiento, de las ideas y de la transformación dialéctica. Lo que demuestra entonces, es construir una sociedad donde la verdadera planificación marche codo a codo con la nueva sociedad; con nuevas formas de hacer política, hacer y construir ciudad.

Lo que tenemos como parte de un proceso de reconstrucción de la ciudad, no es solamente una idea que deba actuar en los niveles de un solo país; no, nuestra intención es hacer una plataforma de ideologías en la libertad del pensamiento que brinde posibilidades de construir alternativas sobre la base de lo caduco; sobre las cenizas de los fracasos y el olvido  de la planificación; transformar entonces, la planificación indicativa que defiende el Estado y la intelectualidad "orgánica". Transformar, desde una perspectiva solidaria o, desde otras formas de construir discutiendo otra sociedad. Transformar desde sus raíces al Estado burocratizado. Ante ello entonces, construir una sociedad, una ciudad y otras formas de producción, esto nos conduciría hacia la equidad para todos todo.

De lo expuesto hasta el momento sólo nos queda por plantear algunas alternativas que podrían concebir una salida a los bosquejos de la planificación. No es la planificación como hecho histórico sea negada por nosotros, incluso, en los momentos más álgidos de su planteamiento para México y América Latina, no es esa la idea de la crítica propuesta. También, se pensaría que tendemos hacia un revisionismo trasnochado o que el pesimismo ronda por nuestras mentes: No. Por el contrario estamos dispuestos a seguir debatiendo el tema, hasta ver una salida a nuestras formas de construir, hacer y consumir[13] la ciudad con una visión profunda de la convivencia entre la sociedad. Empero, estamos consciente de que la sola idea de una planificación para reformar, paliar, maquillar, justificar racionalmente las acciones privatizadoras de los agentes socioeconómicos imperantes en la realidad mexicana, entonces, sí estamos en contra. Para ello, es la intervención solidaria de la sociedad en la toma de decisiones, de lo contrario, la planificación tendrá cobijo en los marcos del capitalismo depredador.

Es importante, considerar que la participación ciudadana, las organizaciones civiles, las ONG's, verdaderamente independientes de los planteamientos ideológicos de sus patrocinadores, los partidos políticos y demás organizaciones sociales, deben participar en la construcción de otra nueva forma de democracia (participativa, activa, crítica y propositiva en el consenso y las decisiones de actuación inmediata contra el representante cuando comenta infracción. No esperar hasta el cumplimiento estipulado de nombramiento; contra toda burocracia y contra el determinismo de reglamentos). Para ello, entones, es la construcción de otra sociedad para la sociedad y contra toda especulación de lo producido en sociedad. Que las masas construyan sus formas de organización productiva, basado en la autogestión, como alternativa, de consumo y distribución; desde luego fundado en las necesidades socialmente y contra todo acaparamiento por influencia económica o de clientelismo político. Un nuevo mundo, una nueva sociedad, otra alternativa y sobre la base de una planificación solidaria, incluyente, tolerante y amigable con el ambiente social, natural y en la coexistencia entre los seres vivos debemos de refundar otra sociedad para todos todo. La utopía es posible si existen criterios de posibilidades en la organización socialmente para la transformación constante.

 

Notas



[1] Cita tomada de Montes de Oca con referencia a Tiempo de México. Segunda época, núm. 10, 7 de diciembre de 1933.

[2] Según el diario el País de España: El Gobierno, incapaz de frenar la creciente ola de violencia, maneja la teoría de que un tanto por ciento muy alto de las víctimas pertenece al crimen organizado: "Se están matando entre ellos". Para ahondar al respecto véase artículo en línea: http://www.elpais.com/articulo/internacional/matanza/jovenes/vuelve/Calderon/elpepuint/20100204elpepiint_11/Tes

[3] Para ahondar al respecto véase la página web, en línea: http://siteresources.worldbank.org/INTWDR2009/Resources/WDR_OVERVIEW_ES_Web.pdf

[4] Estas zonas o áreas de la metrópoli constituyen un espacio que identifica de manera diferencial a otras áreas de la misma ciudad. Es una dinámica expansionista que se construye por la inversión especulativa debido a la renta del suelo que lo va diferenciando conforme a su diversidad socioespacial y económica: la concentración y centralización de los servicios públicos, seguridad, hospitales de primer nivel, agua potable las 24 horas del día, mercados con productos de primera "calidad" (al menos comprable con otros productos de la misma marca, desde luego, de procedencia extranjera), vialidad interconectada con los servicios de la red de transportes públicos y privados, accesibilidad y espacios readaptados para la movilidad o el desplazamiento de los habitantes y en última instancia para la fuerza de trabajo: servicio doméstico, jardineros, repartidores de mercancías y trabajadores de diferentes especialidades. Eso sí, pocos vendedores ambulantes, pese a ello, en las áreas aledañas pululan lo que indica que es imprescindibles sus servicios. Esta es la contradicción entre la "modernidad" de una urbanización con cánones de los países centrales y la ignorancia ideológica de la clase política mexicana que imita un modelo de desarrollo alejadas de las realidades del pueblo de México.

[5] Esta categoría de análisis plantea, sobre la base del planteamiento de Marx, cuando considera que las relaciones capitalistas de producción están cosificadas. Luego entonces, para nosotros retomando de Marx que, los sujetos están cosificados o convertidos en meras cosas para el consumo o producción.

[6] Tomado de la página web: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/rap/cont/55/trb/trb4.pdf

[7] Cita textual extraído de la página web: http://www.cem.itesm.mx/derecho/nlegislacion/federal/64/4.htm

[8] La democracia participativa, directa y comprometida es la que toma las riendas de las decisiones y aplica la ética y los valores emanados de la sociedad o del gremio en cuestión para ser defendido, rescatado y aplicado en defensa de las decisiones de las mayorías. En cuanto exista manejos turbios, traiciones a las decisiones de consenso, falsedades en la toma de decisiones, verdades a medias y arreglos en contra de los intereses de la sociedad (o de las grandes mayorías de ella), entonces se ha de aplicar un juicio político, una sanción y la destitución inmediata del representante, líder o del apoderado del gremio o de la sociedad en su conjunto. Es aquí donde la democracia, el respecto y la ética revolucionaria debe prevalecer por e encima de los intereses de grupo o de un reducido número de representantes que chantajean con las mayorías. La democracia a la que nos referimos va en este sentido.

[9] Podríamos hablar también de una planificación fallida para algunos sectores o para las mayorías; sin embargo, no es fallida para los menos o hacia quienes se han beneficiado de la no aplicación instrumental y jurídica con un enfoque social y "equitativa" que buscase la igualdad o la aplicación de la equidad entre la sociedad en su conjunto. Bajo esa tendencia, sí podríamos desdoblar la idea de que es fallida para la sociedad tanto del campo como de las ciudades. La planificación urbana se quedó en una camisa de fuerza que el Estado conscientemente aplicó como un discurso que delineaban, hoy diseñan, los organismos internacionales para estar sujetos de los restamos: FMI, BM, BID, la OMC, etc.

[10] Para ahondar al respecto véase en "Plan Sexenal/PNR/Lázaro Cárdenas del Río" (2007); por Rodolfo Rosas Escobar: http://foros.fox.presidencia.gob.mx/read.php?3,269286

[11] Ibídem.

[12] Desde nuestra perspectiva, lo racional obedece más hacia la justificación de las relaciones sociales y económicas las que se imponen para continuar su reproducción. En consecuencia, la tendencia del presente para no caer en lo simple de la razón que determina el uso y la valoración de la inversión, consideramos que no debe limitarse hacia esa lógica depredadora que por el uso racional de los hechos provocan que las relaciones se mantengan por encima de quienes producen y desarrollan los bienes y servicios.

[13] Al referirnos "consumir" la ciudad, lo hacemos como instancia de transformación de sus espacios; vivirla como relaciones socioculturales, entre iguales, hacer de la ciudad humanizada y capaz de ofrecer nuevas formas de relacionar a las diferentes clases sociales; no sobre la base de las cosas o convertir al individuo en objeto que se diluye entre las masas de seres en la incertidumbre. Estamos contracorriente quizá cuando se obliga a la sociedad apropiarse de los objetos para convertirse como tal; es decir, el hombre como objeto o mercancía que se expone, se vende y se compra. No, nosotros apostamos por un consumo socialmente necesario donde prevalece el valor humano como sujeto y constructor de su historia. Para esa dirección ubicamos la utopía que rodea constantemente nuestras mentes.

 

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