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Actas del XI Coloquio Internacional de Geocrítica

LA PLANIFICACIÓN TERRITORIAL Y EL URBANISMO DESDE EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN

Buenos Aires, 2 - 7 de mayo de 2010
Universidad de Buenos Aires

 

 

La producción del espacio urbano y la dimensión espacial de las prácticas institucionales.

El caso del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Ex ESMA)

 

Cora Escolar

Instituto de Geografía

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires.

coraescolar@ciudad.com.ar

 

Cecilia Palacios

Instituto de Geografía

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires.

ceciliapalacios@gmail.com

 


 

La producción del espacio urbano y la dimensión espacial de las prácticas institucionales. El caso del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Ex ESMA) (Resumen)

 

En los fundamentos de esta ponencia está la inquietud por contribuir al estudio de la dimensión espacial de las prácticas institucionales. El análisis que aquí se propone debe entenderse como una hermenéutica de análisis micropolítico-institucional-territorial.

Una de nuestras preocupaciones es la de entrever las relaciones, los modos y formas que asume la vitalidad micropolítica y se expresa territorialmente. El territorio constituye un referente primario, básico y constante. El espacio es observado y delimitado, adquiere significación social. La lugarización produce un proceso de diferenciación del territorio. No obstante, el territorio lugarizado carece de existencia si no se encuentra determinado por la definición que una sociedad haya efectuado de ese mismo espacio público.

En tanto espacio de articulación, el intento de cartografiar la visita al Espacio de la memoria nos ayudó a  desplegarnos hacia una territorialización de la memoria

 

Palabras clave: micropolítica, instituciones, producción social del espacio, memoria


 

The production of the urban space and the spatial dimension of the institutional practices. The case of the Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (former ESMA). (Abstract)

 

On the groundings of this paper there is the concern to contribute to the study of the spatial dimension of institutional practices. The proposed analysis must be understood as a micropolitical-institutional-territorial hermeneutic.

One of our main concerns is to see the relationships, ways and manners the micropolitical vitality assumes and expresses territorially. The territory constitutes a primary, basic and constant referent. The space is observed and delimited, acquires social signification. The localization produces a territory differentiation process. However, the localized territory lacks of existence if it is not determined by the definition a certain society has made of that same public space.

As an articulation space, the attempt to cartograph the visit to the Espacio de la memoria helped us unfold towards a memory territorialization.

 

Key words: micropolitics, institutions, social production of space, memory


 

No hay memoria colectiva que no se desarrolle dentro de un marco espacial.

Maurice Halbwachs. La memoria colectiva

 

Presentación

 

En los fundamentos de esta ponencia está la inquietud por contribuir al estudio de la dimensión espacial de las prácticas institucionales.[1] Para ello, la idea es articular micropolítica y microgeografía, tanto teórica como prácticamente. Cuando nos referimos a micropolítica estamos resignificando aquella categoría de Guattari (Deleuze y Guattari, 1995, p.65) que nosotros vamos a operacionalizar como relaciones de poder que se corresponden con un código-territorio. Es decir, nos referimos a aquella actividad política que tiene que ver con la conducción de un aspecto o parte de la sociedad, como actividad muy precisa (referida a una institución, por ejemplo), que requiere ciertas destrezas, que tiene que ver con funciones de convocatoria, de representación y de gobierno. Y, que presuponemos que va variando de sociedad en sociedad. En el mismo sentido, nos estamos refiriendo a microgeografía, poniendo énfasis en dispositivos de poder como instancias complejas relacionadas a un código-territorio. La cuestión de la micropolítica habla sobre el modo en el que el nivel de las diferencias sociales más amplias (molar) se cruza con aquello que llamamos "molecular". Las relaciones sociales son al mismo tiempo molares y moleculares. Es decir, si a lo que pone límites llamamos "interés" y a lo que quita límites llamamos "deseo", esta perspectiva de análisis toma conciencia de las inversiones de interés (molares) y hace actuar las inversiones de deseo (moleculares).

 

No existe lógica de contradicción entre los niveles molar y molecular. La cuestión micropolítica es la de cómo reproducimos (o no) los modos de subjetivación dominantes. Los segmentos implican dispositivos de poder, muy diversos entre sí, fijando cada uno su código y el territorio del segmento correspondiente. Cada dispositivo de poder es un complejo código-territorio.

 

Foucault (1979), al descubrir esta segmentariedad y esta heterogeneidad de los poderes modernos, ha podido romper con las abstracciones vacías del Estado y de la ley. No porque el aparato de Estado no tenga sentido: al contrario, tiene una función muy particular en la medida en que sobrecodifica los segmentos, los que asume en tal o tal momento, y a la vez los que deja fuera de sí. Entonces, otro supuesto fuerte es que el poder se espacializa y que las relaciones de poder espacializan.

 

Para poner en juego estas instancias teóricas partimos del supuesto de que las relaciones son producto de las prácticas. No porque al modo de un idealismo extremo creyéramos que el pensamiento o la percepción construyen la realidad, sino porque lo dado es dicho, es visto, y en cierta medida, es producido a través de las prácticas.

 

El análisis que aquí se propone debe entenderse como una hermenéutica de análisis micropolítico-institucional-territorial. La estrategia teórico metodológica que construimos es de tipo cualitativa, fundamentalmente, y se apoya en un estudio de caso: el del Espacio para la memoria y para la promoción y defensa de los derechos humanos[2] Tratar de incorporar la idea de Espacio para la Memoria a la de territorios socio-políticos es realizar el esfuerzo de dar significación a una territorialización de la memoria de los sujetos.

 

Una de nuestras preocupaciones es la de entrever las relaciones, los modos y formas que asume la vitalidad micropolítica (Guattari y Rolnik, 2006), y se expresa territorialmente. Las máquinas (Deleuze y Guattari, 1994) de producción de subjetividad varían. La subjetividad es fabricada por máquinas territorializadas, microespacializadas. Nos estamos refiriendo a un espacio transversalizado tanto por las estructuras libidinales de los actores como por las relaciones de poder de las instituciones. Aquí aparece la cuestión de la "imagen institucional" como un modo de relaciones instituidas que han de ser preservadas en las relaciones con otras instituciones. No es exagerado hablar de una ciudadanía espacializada.

 

En tanto espacio de articulación[3], el Espacio para la Memoria supuso la confrontación y negociación de múltiples proyectos de gestión que implicaron, asimismo, diversas concepciones respecto del lugar, sus usos institucionales, la producción social del espacio y su inserción en la trama urbana de la ciudad[4].

 

 

El Espacio para la Memoria

 

A partir de la sanción de la Ley N° 961/02 que crea el Instituto para la Memoria, se instala, complementariamente, una forma de planificación del espacio urbano que supone la participación de diversos actores en el diseño y programación de los usos institucionales que deberán tener los ex - Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (en adelante, CCDTyE). En el caso particular del Espacio para la Memoria[5] (ex - ESMA) pretendemos dar cuenta de los elementos que fueron ayudando a construir un espacio colectivo que además de funcionar como lugar de memoria (Nora, 1992) asume como propias las consignas de justicia, compromiso, verdad y memoria.

 

Específicamente, a través de esta cadena de actores (estatales y sociales) se fue desagregando y al mismo tiempo materializando una política de derechos humanos acorde al sentido que tiene la acción local. Es en ese sentido que las distintas prácticas hablan de la articulación y de ese movimiento dado por el "juego" permanente de lo instituido y lo instituyente[6], teniendo en cuenta que no estamos hablando de actividad y pasividad sino de dimensiones que realizan o des-realizan el complejo institucional. Estamos pensando en un nudo de relaciones complejas y móviles (Escolar, 1994, p. 135-136).

 

El actual Espacio para la Memoria se encuentra emplazado en la ex-Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó, durante la última dictadura militar, uno de los centros clandestinos de detención de mayor envergadura del país, por el que se estima pasaron detenidas alrededor de 5000 personas, la mayoría de las cuales continúan aún hoy desaparecidas. En 1924, la Municipalidad había cedido el predio a la Marina con el fin de que dicho lugar funcionara como centro de instrucción militar. En la cesión se indicaba que cualquier modificación relativa al destino de las instalaciones supondría un re-traspaso del predio a la órbita de la Ciudad.

 

En el año 2001, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) reclamó al Poder Ejecutivo Nacional la devolución de la ESMA, apoyándose en la antedicha cláusula. Al año siguiente, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la ley N° 961 por la que se creaba el Instituto Espacio para la Memoria. Dos años más tarde, en 2004, se formó un ente bi-jurisdiccional (donde tienen injerencia el Estado Nacional y el del GCBA) y se creó el actual Espacio para la Memoria. A partir del año 2007, el predio fue totalmente recuperado del dominio militar y actualmente es administrado, tanto por el Estado (municipal y nacional) como por diversos organismos de Derechos Humanos y personalidades con trayectoria en la defensa de los derechos humanos que gestionan su funcionamiento. Se halla abierto al público desde el 1° de octubre de 2007, a partir de la inclusión de visitas guiadas (previamente pactadas, y de carácter obligatorio si se quiere recorrer el lugar) que duran aproximadamente dos horas.

 

De este modo, el Espacio para la Memoria se presenta como un lugar dentro de la ciudad que rememora conflictivos procesos políticos y sociales de la historia reciente y que encarna las diferentes memorias de sus ciudadanos. De ahí que es posible pensarlo como lugar de memoria en el sentido que lo define Pierre Nora; es decir, como un núcleo que condensa diferentes representaciones sobre la memoria; es, en definitiva, "una realidad completamente simbólica" (Nora, 1992, p.19).

 

Por ende, su estudio y análisis supone la tarea de "desentrañar su verdad simbólica más allá de su realidad histórica". De esta forma, podemos considerar como lugares de memoria tanto a monumentos, edificios o memoriales, como a emblemas, aniversarios, divisas En palabras del propio Nora: "la gama de objetos posibles es, de hecho, infinita" (Nora, 1992, p.20) pues lo que realmente define a estos lugares es su constitución como núcleos significativos materiales o inmateriales en donde la memoria colectiva de un grupo se encarna para su preservación y estabilización. En el mismo sentido sostiene Pollak (2006) "entre ellos se incluyen los monumentos (…) el patrimonio histórico y su estilo, que nos acompañan toda nuestra vida (…)".

 

La ESMA, como ex CCDTyE, funcionó por muchos años en la clandestinidad, lo mismo que varios otros centros en el país en los que se llevaban a cabo acciones igualmente criminales. Si acordamos con Rabotnikof (2005) en un primer sentido de lo público como aquello que es común a todos, colectivo (usualmente utilizado como sinónimo de "estatal"), el CCDTyE era efectivamente un sitio público; esto es: gestionado, y administrado por las instituciones del Estado. En este sentido, lo público podría ser asimilado también a lo "político". La creación y funcionamiento de centros clandestinos era, desde luego, una política pública, estatal (aunque no manifiesta): un plan sistemático de exterminio.

 

Por otra parte, si nos detenemos en una segunda posible acepción de lo público "en contraposición a lo oculto; es decir, lo público como lo no secreto, lo manifiesto y ostensible" (Rabotnikof, 2005, p.9), se complejiza pensar los centros clandestinos como públicos, en tanto su funcionamiento y perpetuación en el tiempo se debían, principalmente, a que tales centros permanecían en el secreto. "Ser visto y oído por otros deriva su significado del hecho de que todos ven y oyen desde una posición diferente. Éste es el significado de la vida pública" (Arendt, 1993, p.66). Así, la mirada estaba sustraída de lo visible, incluso para quienes se encontraban detenidos en los CCDTyE: "Los detenidos estaban permanentemente encapuchados o "tabicados", es decir con los ojos vendados, para impedir toda visibilidad."(Calveiro, 2004, p.28) Invisibilidad absoluta, literal, al punto de que gran cantidad de prisioneros que luego sobrevivieron a esos lugares, tampoco pudieron indicar el lugar preciso en el que habían estado secuestrados y detenidos. "La connotación espacial, en la medida en que hablamos de visibilidad y ocultamiento, es casi directa" (Rabotnikof, 2005, p.29). El CCDTyE también se piensa como privado si asimilamos lo público a una tercera acepción, entendiéndolo esta vez como sinónimo de "abierto" o accesible versus lo clausurado, cerrado, inaccesible: "público, en este caso, es aquello que, al no ser objeto de apropiación particular, se halla abierto, distribuido" (Rabotnikof, 2005, p.30).

 

La visita al Espacio para la Memoria

 

Durante la visita guiada, las primeras explicaciones del guía refieren a la duración del recorrido y a ciertas indicaciones (por ejemplo, cuándo es posible tomar fotos y cuándo/dónde no; cuál será la dinámica de la visita, qué lugares serán visitados, etc.). Lo primero que el guía aclara es que la reconstrucción y recuperación del ex-CCDTyE ha sido posible gracias al testimonio de sobrevivientes. Es decir, todas las descripciones, respuestas a consultas y reconstrucciones del lugar se realizan sobre el testimonio como instrumento principal de recuperación del espacio. La visita puede ser dividida en dos momentos diferenciados: el primero es en los exteriores del predio, mientras que el segundo se lleva a cabo dentro del edificio del Casino de Oficiales. Cabe destacar que el recorrido emula el itinerario que hacían quienes, ilegalmente detenidos, llegaban a la ESMA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Mientras se realiza el recorrido se evidencian numerosos carteles indicativos ["Por esta entrada, los represores ingresaban a los secuestrados, encapuchados y maniatados, en vehículos sin identificación o con identificación falsa (…)"] así como también mapas del predio y/o de algunas de las instalaciones que fueron modificadas en su fisonomía. Cuando se llega al Casino de Oficiales, ya no está permitido tomar fotografías pues "el edificio es prueba material y judicial", según se indica.[7] El recorrido emula al realizado por un detenido: se comienza por el sótano (donde los secuestrados, cuando llegaban, eran sometidos a tortura) y luego se comienza a ascender hasta llegar a los lugares conocidos como "Capucha" y "Capuchita", en los que permanecían detenidos quienes eran secuestrados. Se observan carteles y señalética dentro del Casino de Oficiales, así como también diversos planos del lugar, que, cuando funcionaba como centro clandestino, fue cambiando en sucesivas veces su estructura y distribución espacial (ya sea por cuestiones de ampliar o reducir espacios como por la famosa visita de inspección de la CIDH en 1979, lo que provocó ciertas reformas edilicias). "¿Cómo representar entonces los huecos, lo indecible, lo que ya no está?"(Jen y Langland, 2003, p.2). En "Capucha", por ejemplo, los únicos carteles que se observan son únicamente de testimonios de sobrevivientes. Todo el edificio ha sido completamente vaciado, pues se ha considerado que "representar el horror generaría parálisis."[8]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La visita guiada está diagramada únicamente a partir de testimonios de sobrevivientes. En el pasaje del ámbito de lo privado (como algo secreto, oculto; esto es, el cautiverio clandestino, la tortura, las desapariciones…) hacia la esfera pública (y, en este caso en particular, el testimonio se territorializa en el mismo espacio físico donde ocurrieron los hechos denunciados). La subjetividad (en su materialidad, esto es: el relato testimonial) se espacializa en el proyecto de conmemoración o rememoración que implica el Espacio y esto se refleja en las visitas guiadas que actualmente se ofrecen. Bajo la antedicha premisa es que podemos comprender que se promueve, así, la construcción social de un espacio que incluye las consignas de Memoria, Verdad y Justicia. De este modo lo molar y lo molecular se conjugan e intervienen para intentar territorializar los testimonios de aquellos que han sobrevivido al horror.

 

El testimonio en la construcción social del espacio

 

Desde el Holocausto hasta el Terrorismo de Estado en el Cono Sur, el testimonio de los sobrevivientes de los campos de concentración ha sido clave tanto en instancias judiciales como en lo que atañe a la reconstrucción de procesos históricos y políticos. En el caso de la ex ESMA, los testimonios se tornaron indispensables al momento de recuperar el predio de manos militares e iniciar diversas causas judiciales. Como afirma Calveiro (2004, p. 27), "de los testimonios se desprende un modelo de organización física del espacio." y así describe, por ejemplo, las condiciones en las que dormían los detenidos o estaba organizado el centro clandestino: "En el tercer piso se encontraba el sector destinado a alojar a los prisioneros... también en el tercer piso estaba ubicado el pañol grande, lugar destinado al almacenamiento del botín de guerra (ropas, zapatos, heladeras, cocinas, estufas, muebles, etc.)"(Calveiro, 2004). En efecto, nos interesa resaltar que los testimonios de los sobrevivientes fueron decisivos en la reconstrucción del lugar como ex CCDTyE, y se despliegan en la visita guiada que hemos descripto.

 

Como hemos sostenido, dicha visita está diagramada únicamente en función de los relatos de sobrevivientes. A partir de esos relatos, se han podido identificar los lugares correspondientes a salas de tortura, de alojamiento de detenidos, maternidad, etc., ya que, al tratarse de un sitio clandestino, no existe otra forma de identificar estos lugares más que a partir de la reconstrucción en base a testimonios. Estos testimonios se plasman no sólo en placas indicativas (como por ejemplo: "Una vez llegado a la ‘Base', el secuestrado era sacado del coche y bajado hacia el sótano a empujones y golpes". Testimonio de Ana María Martí, María Alicia Pirles, Sara Osatinsky, 1979", que figura en uno de los carteles ubicados en el playón de estacionamiento) y en los relatos de segunda mano que puedan realizar los guías, sino que también diagraman el recorrido mismo de la visita. Se recorre el mismo camino que el testigo ha reconstruido. Las huellas físicas o materiales del pasado sólo se vuelven presentes e inteligibles toda vez que el relato sobre lo que ocurrió se emplaza en el espacio para darle forma. Si admitimos que "los cuerpos no sólo perciben sino que conocen los lugares. Los cuerpos que perciben son cuerpos que saben. (…) Es gracias a los cuerpos que los lugares adquieren su significación cultural" (Casey, 1997, p.34) comprendemos mejor aún de qué modo el testimonio se ha espacializado tras haber sido recuperado el predio de la ex ESMA. En este caso, podríamos hablar también de una territorialización del cuerpo mismo, a través de la materialidad del relato testimonial.

 

Por otra parte, el testimonio y el recuerdo se encadenan en un proceso que, aunque sea vivido y experimentado como individual, es siempre un acto social. Y es así, si nos apoyamos la perspectiva de Halbwachs (2004, p.45) quien sostenía que un "cuadro" es más que un tipo de representación colectiva, es la condición espacio-temporal para ubicar cualquier representación a partir de su relación con la memoria, como acto social relacionado con el pasado de un grupo social. Recordar (testimoniar) es, pues, un acto social a través del cual un colectivo sitúa en un tiempo y un espacio pasado un evento que tiene para él un significado en el presente. Es decir, que el pasado del presente es el que reconstruye la memoria.

 

Reflexiones preliminares

 

En suma, si pensar en la construcción social o cultural del espacio implica mapear un lugar y sus interacciones (Sack, 1997), todo este despliegue nos permite, en un primer acercamiento, plantear que los territorios sociales-políticos no son indiferentes a las distribuciones espaciales del poder. No es exagerado hablar de una memoria espacializada. El recorrido guiado por el Espacio nos recuerda que la memoria necesita encarnarse espacialmente para seguir testimoniando. El Espacio para la Memoria alberga las numerosas, variadas y trágicas memorias de sus víctimas[9], está construido de y por esos testimonios que de a poco fueron reconstruyendo el horror. Quizás, antes que un Espacio para la Memoria, deberíamos hablar de un Espacio de la Memoria.

 

El territorio constituye un referente primario, básico y constante. El espacio es observado y delimitado, adquiere significación social. La lugarización produce un proceso de diferenciación del territorio. No obstante, el territorio lugarizado carece de existencia si no se encuentra determinado por la definición que una sociedad haya efectuado de ese mismo espacio público. En el caso que nos ocupa, y en relación con la distinción entre público y privado podemos sostener que el Espacio para la Memoria es un lugar público no sólo porque pertenece a la órbita de lo estatal (o municipal) sino porque además, a través de este Espacio, se ha vuelto visible aquello que estaba oculto, privado de visibilidad.

 

Para Maurice Halbwachs[10] la relación entre memoria y lugar sólo puede ser comprendida mediante la introducción de un tercer término, el "espacio social", entendido como sistema interindividual y estructurado de relaciones sociales. El relato de los sobrevivientes de la ex - ESMA es un poderoso indicador del vínculo entre espacio social y memoria social o colectiva. Cuando el pasado en cautiverio es rememorado y enunciado públicamente, y se constituyen los "testigos" portadores de una memoria potencialmente colectiva, esta memoria se sostiene en relación con un espacio material y social. En el relato de la visita al Espacio de la memoria se utiliza permanentemente, por parte de la guía, la metáfora espacial para describir y ubicar los horrores vividos en el predio. Los testimonios necesitaban encontrar su(s) sitio(s) dentro del espacio social que les permitía recordar. Esto nos lleva a dirigir una mirada muy especial a los "ámbitos sociales de memoria" que pueden dar un sentido pleno a la expresión "lugares de memoria"[11].

 

Este intento de cartografiar la visita al Espacio de la memoria nos ayudó a desplegarnos hacia una territorialización de la memoria. Tal vez, sea importante crear "puentes de sentido" (Mudrovcic, 2009) que unan el presente con el pasado, a través de este movimiento, este "interjuego", que se plasma espacialmente y, a su vez transforma el territorio.

 

 

Notas



 

[1] La presente ponencia se inscribe en el marco del Proyecto UBACyT F110 "Lugares y políticas de memoria. Acontecimientos, sujetos e instituciones (1955-2007)" dirigido por Cora Escolar.

 

[2] De ahora en adelante Espacio para la Memoria.

 

[3] Instituto Espacio para la Memoria (2008) "Nuestra Memoria" Memoria Anual 2008

 

[4] Se presentaron veintiún proyectos que pueden consultarse en

http://www.derhuman.jus.gov.ar/espacioparalamemoria/

 

[5] La denominación completa es "Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos"

 

[6] A los fines de esta investigación vamos a dar un enfoque de institución entendiéndola como el movimiento de lo instituyente y lo instituido que producen institucionalización en el devenir. (Escolar. 2000, p. 30-31).

 

[7] Idéntica frase se repite en las sucesivas visitas, por eso no es posible atribuirla a un guía u otro en particular

 

[8] Débora (guía). Visita del día 07/09/09

 

[9] Vamos a omitir toda reflexión relacionada con el trauma y el duelo.

 

[10] Citado por Gensburger. 2008, p. 218

 

[11] Estamos siguiendo en esta reflexión Gensburger. (2008, p. 34) cuando sostiene "…Encontramos de este modo la distinción que Halbwachs trató de concebir: `de un lado, la forma de la dispersión física de los hechos sociales; del otro, la estructura social´.

 

 

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<http://www.filo.uba.ar/contenidos/investigacion/institutos/geo/geocritica2010/187.htm>


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