ALFONSO X EL SABIO, LAPIDARIO
Prólogo
Aristotil –que fue más complido de los otros filósofos,
e el que más naturalmente mostró todas las cosas por razón
verdadera, et las fizo entender complidamiente segund son-, dixo que todas
las cosas que son so los velos se mueven e se enderezan por el movimiento
delos cuerpos celestiales, por la vertud que han dellos segund lo ordenó
Dios, que es la primera vertud, et donde la han todas las otras.
Et mostró que todas las cosas del mundo son como travadas, et reciben
vertud unas dotras, las más viles de las más nobles; et
esta vertud paresce en unas más manifiesta asi como en las animalias
e en las plantas et en otras más asconduda, asi como en las piedras
e en los metales.
Et destas ficieron los sabios libros en que dixieron de los cuerpos celestiales
que non son compuestos delos cuatro elementos e eso mismo de los otros
que dellos se componen, asi como de animalias que son todas las cosas
vivas que han alma de sentir e de mover; et otrosi de las plantas que
son de los fructos que nascen de la tierra, asi como árboles e
yerbas. Et fablaron otrosi de las cosas más duras que se facen
de la tierra, asi como piedras e metales, et de cada una destas ficieron
libros; mas los que escribieron de las piedras, asi como Aristotil que
fizo un libro que nombró sietecientas dellas, dixo de cada una
de qué color era e de qué grandeza et qué vertud
habie, et en qué logar la fallaban.
Et asi ficieron otros muchos sabios que en estas cosas tanxieron; mas
entre aquellos hobo y algunos que se metieron más a saber el fecho
dellas, et tovieron queles non abondaba de conoscer su color e su grandez
e su vertud, sinon connosciesen cuales eran los cuerpos celestiales con
que habien atamiento e de que recibien la vertud, por que se enderezaban
a facer sus obras segund el enderezamiento de los estados de los cuerpos
de suso en toda obra de bien o de mal.
Et entre los sabios que se más desto trabajaron fue uno que hobo
nombre Abolays. Et como quier que él tenie la ley de los moros,
era homne que amaba mucho los gentiles et señaladamiente los de
tierra de Caldea, por que dalli fueran sus avuelos, et por que él
sabie fablar aquel lenguage et leie la su letra. Pagóse mucho de
buscar los sus libros et de estudiar por ellos porque oyera decir que
en aquella tierra fueran los mayores sabios que en otras del mundo; mas
por las grandes guerras et las otras muchas ocasiones que y acaecieron
muriera la gente et ficaron los saberes como perdudos, asi que muy poco
se fallaba dello.
Et este Abolays habie un su amigo quel buscaba estos libros et gelos facie
haber, et entre aquellos quel buscó, falló este que fabla
de trecientas et sesaenta piedras, segund los grados delos signos que
son en el cielo ochavo. Et dixo de cada una cual color, et cual nombre,
et qué vertud ha, et en qué logar es fallada, et de la estrella
de la figura que es en el grado de aquel signo donde ella recibe fuerza
et vertud, et esto segund el sol corre en todo el año por los grados
delas figuras delos doce signos que se facen por todos trecientos et sesaenta
que son todos figurados de estrellas menudas et otras figuras muchas,
et que están enel ochavo cielo que son figuradas otrosi de estrellas,
las unas a parte de septentrion que a la estrella que llaman trasmontana
et las otras aparte de mediodia que son dellas dentro en los signos et
las otras de fuera dellos asi que se facen por todas con los signos, cuarenta
et ocho.
Onde cuando Abolays falló este libro fue con él muy liedo,
ca tovo que fallara en él lo que cobdiciara fallar deste saber
de las piedras. Et desque hobo por él mucho leido et entendió
lo que en él era, trasladólo de lenguaje caldeo en arábigo;
et en su vida puñó de probar aquellas que en él yacien,
et fallólas ciertas et verdaderas, ca el era sabidor dela arte
de astronomia et dela natura de conoscer las piedras.
Et después que él murió ficó como perdudo
este libro muy grand tiempo, de guisa que los quel habien nol entendien
bien nin sabien obrar déll, asi commo convinie fasta que quiso
Dios que viniese a manos del noble rey don Alfonso, fijo del muy noble
rey don Ferrando et de la reina donna Beatriz, et señor de Castiella,
de Toledo, de Leon, de Galicia, de Sevilla, de Cordoba, de Murcia, de
Jaen, et de Algarbe; et falló en seyendo infante en vida de su
padre en el año que ganó el regno de Murcia que fue en la
era de et hobol en Toledo de un judio quel tenie ascondido que se non
querie aprovechar dél nin que a otro toviese pro; et desque este
libro tobo en su poder, fizo lo leer a otro su judio que era su físico
et decien le Yhuda Mosca el Menor, que era mucho entendudo en la arte
de astronomia et sabie et entendie bien el arábigo et el latin,
et desque por este judio su fisico hobo entendido el bien et la gran pro
que en él yacie mandó gelo trasladar de arábigo en
lenguage castellano porque los homnes lo entendiesen mejor et se sopiesen
dél más aprovechar.
Et ayudol en este trasladamiento Garci Perez un su clerigo que era otrosi
mucho entendudo en este saber de astronomia, et fue acabado de trasladar
el segundo anno que el noble rey don Ferrando su padre ganó la
cibdat de Sevilla.
Et este libro es muy noble et muy preciado et qui dél se quisiere
aprovechar conviene que pare mientes en tres cosas: la primera, que sea
sabidor de astronomía, por que sepa conoscer las estrellas en cuál
estado están et en cual sazón viene mayor vertud a las piedras
dellas, segund la vertud que reciben de Dios; la segunda cosa es que sepan
conoscer las piedras, et las colores, et las faiciones dellas, et otrosi
que sepan ciertamiente los logares señalados o se crian et o se
fallan et estremar la contrafecha de la natural, et departir otrosi las
que naturalmiente se semejan en uno, conosciendo las por peso et por dureza
et por las otras sennales porque se pueden conosçer a omne que
fuere entendudo en este saber; la tercera cosa es que sea sabidor de la
arte de física, que iace mucho della encerrada en la vertud de
las piedras, segund en este libro se muestra, et que sepa dellas obrar
asi como en él manda, et que sea de bon seso porque se sepa ayudar
delas cosas que facen pro et se guarde delas que tienen daño.
Et obrando desta guisa, llegara alo que quisiere facer por ellas et verá
cosas maravillosas dela su vertud que recibe de Dios porque habrá
a loar et bendecir el su nombre, que sea benido por siempre iamas. Amen.
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